Milingo se reunió con María Sung y se despidió

Le explicó por qué deben separarse
Le explicó por qué deben separarse
(0)
30 de agosto de 2001  

ROMA.- "Mi compromiso en la vida de la Iglesia, a través del celibato, no me permite estar casado. El llamado de mi Iglesia a mi primer compromiso es justo". Poniendo punto final a la embarazosa "telenovela mediática" del verano, el arrepentido arzobispo africano Emmanuel Milingo finalmente se reunió ayer con María Sung, su repudiada esposa, a quien le explicó que no dará marcha atrás en su decisión de abandonarla para regresar a "su" Iglesia, y a quien le entregó una carta de adiós con extrañas metáforas.

"Mi querida hermana María Sung -dice el texto-, como las aguas del mar entregan los cuerpos en distintos estadios, primero sobre la superficie de las mismas aguas, y luego sobre las playas, empujados por las olas del mar, así fue mi destino. América me depositó sobre la superficie de Italia. Italia me llevó a las playas de mi Iglesia, la ciudad vaticana. Es aquí que los míos me han recibido de nuevo y me han llevado no a la sepultura sino a reforzar la vida en mí".

El esperadísimo encuentro Milingo-Sung fue fruto de la huelga de hambre emprendida por la mujer y de arduas negociaciones secretas. Tuvo lugar en un hotel romano y duró unas dos horas. Milingo se retiró sin hacer comentarios, mientras que Sung, al asomarse desde una ventana del hotel, dio un mensaje más que conciliador. "Haré lo mejor que pueda para sostener a monseñor Milingo en su misión y en su vida", dijo, a través de una intérprete.

"Le prometí que viviré sola por toda la vida", agregó, al detallar que el encuentro no fue a solas, como ella pretendía, sino en presencia de otras diez personas. Sung le dijo a su "ex marido" que levantaría la huelga de hambre y él le regaló un rosario.

Milingo, de 71 años, se había casado con esta acupunturista surcoreana de 43 el 27 de mayo último, en una ceremonia grupal de la secta Moon. Un escándalo mayúsculo para el Vaticano, que a mediados de julio lanzó un ultimátum al sacerdote rebelde: si antes del 20 del actual no dejaba a su mujer, no rompía con la secta Moon y no declaraba su fidelidad al celibato y su obediencia al Papa, sería excomulgado.

El 8 de este mes, luego de una audiencia privada con el Santo Padre en la residencia veraniega de Castelgandolfo, el Vaticano anunció que suspendía su ultimátum. Rodeado por un halo de misterio, Milingo desapareció en un retiro espiritual.

Sung acusó entonces al Vaticano de "secuestrar" a su "marido"-de quien en un principio hasta había dicho estar embarazada-, y de tenerlo bajo el efecto de drogas. Con tal de volver a verlo, el 14 del actual también comenzó una huelga de hambre "hasta la muerte".

MÁS leídas ahora

Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.