
Murió Calvo Sotelo, clave en la transición española
Gobernó entre 1981 y 1982, tras superar un golpe de estado
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MADRID.- Fue el segundo presidente del gobierno de la exitosa "transición española", lo que implica que ocupó el Palacio de la Moncloa después del centrista Adolfo Suárez y antes de que le tocara el turno al socialista Felipe González.
Situado históricamente entre esos dos grandes nombres de la política peninsular, es posible que su adusta figura haya quedado algo desdibujada para el ejercicio de la memoria.
Pero el paso por el gobierno de España del ex presidente Leopoldo Calvo Sotelo, quien murió ayer de forma súbita por un paro cardíaco en su domicilio, en Madrid, fue "de vital importancia" para el desarrollo y la consolidación de la -por entonces- frágil democracia española, según coincidieron en destacar historiadores, analistas y figuras políticas de la península.
Tanto, que su gobierno debutó con el fallido golpe de Estado del 23 de febrero de 1981, cuando un grupo de militares y agentes de la Guardia Civil intentó tomar el Congreso de los Diputados.
La irrupción de Tejero
Con el tristemente famoso coronel Antonio Tejero a la cabeza, la intentona golpista ocurrió -precisamente- cuando el Legislativo intentaba consagrar a Calvo Sotelo segundo presidente de la transición democrática tras la muerte del general Francisco Franco. Interrumpido por los balazos, el trámite tuvo que esperar 48 horas, hasta que el país recuperó la calma y luego de que el rey Juan Carlos hablara por televisión para mostrar su apoyo a la Constitución y ordenara a las fuerzas armadas que defendieran el orden institucional.
Siempre con sus enormes anteojos de armazón oscuro, Calvo Sotelo ejerció la presidencia hasta agosto de 1982. Entonces, la feroz crisis de su partido -la Unión de Centro Democrático (UCD)- lo llevó a disolver el gobierno y convocar a las elecciones anticipadas de octubre, en las que el socialismo de González se impuso con mayoría absoluta.
Entre un extremo y otro, Calvo Sotelo condujo el ingreso de España en la OTAN, preparó su incorporación a la Unión Europea (UE) y, todo eso, mientras cabalgaba la disolución del partido de centro que, hasta entonces, había sido el máximo referente de la transición española.
Casado con Pilar Ibáñez y padre de ocho hijos, el ex presidente se graduó de ingeniero de caminos, pero llegó a la vida política de la mano de Adolfo Suárez, con quien se profesaban un enorme respeto mutuo.
Quienes lo trataron con frecuencia lo recuerdan como un hombre de notable cultura y de humor fino, sin estridencias. Se apartó de la política hace veinte años y, desde entonces, había optado por un perfil cada vez más bajo.
Pero, a diferencia de otros ex presidentes o grandes figuras de la política española contemporánea, era raro que no asistiera al homenaje anual de la Constitución: pasara lo que pasase, Calvo Sotelo siempre estaba allí, para honrar el camino de la sociedad hacia la convivencia democrática recuperada.
Tenía 82 años. La muerte le sobrevino de forma abrupta en su casa. Y fue, entre los ex presidentes de la transición, el primero en encontrarse con ella.
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