Murió el anticastrista Mas Canosa

Era coordinador del movimiento de exiliados en los EE.UU. y dueño de un emporio empresarial.
Era coordinador del movimiento de exiliados en los EE.UU. y dueño de un emporio empresarial.
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24 de noviembre de 1997  

MADRID (EFE).- Jorge Mas Canosa, que falleció ayer, a los 58 años, se definía a sí mismo como un patriota luchador desde los 17, primero contra el gobierno de Batista y luego contra el régimen comunista de Fidel Castro, a quien combatió durante toda su vida sin lograr derrocarlo.

Había nacido el 21 de septiembre de 1939 en el seno de una familia de la burguesía rural en Santiago de Cuba. Fue un estudiante jamás destacado por sus calificaciones, aunque desde pequeño mostró una gran aptitud para el liderazgo.

Sus amigos de entonces señalaban su desempeño en el aprendizaje de la lengua inglesa y su ingreso, adolescente aún, nacido en el seno de una familia católica, en la logia masónica Luis María Buch.

En 1957, luego de obtener su diploma secundario, sus padres lo enviaron a los Estados Unidos para que iniciara allí sus estudios de derecho, lejos de la agitación política de aquella época, cuando la revolución castrista comenzaba su batalla.

Sin embargo, en enero de 1959, una semana después del triunfo de Fidel Castro, Mas Canosa volvió a Cuba para matricularse en la Universidad.

Detenido por la policía en junio de ese año, bajo sospecha de actividades contrarrevolucionarias, fue liberado por falta de pruebas y partió al exilio en los Estados Unidos.

A su llegada a Miami, Mas Canosa trabajó como lavaplatos. Repartidor de leche, estibador portuario y vendedor de zapatos fueron algunas de las actividades que desarrolló en aquel tiempo, mientras en sus ratos libres se dedicaba a colaborar, modestamente, con los preparativos de la fracasada invasión de bahía de los Cochinos.

La derrota de la Brigada de Asalto 2506, armada y financiada por los norteamericanos, fue un momento clave en la vida del joven exiliado, que a partir de entonces se involucró seriamente con los movimientos anticastristas en el destierro. Mas Canosa recibió entrenamiento militar en suelo norteamericano, se graduó en un curso de oficiales en Georgia y, de acuerdo con algunos biógrafos, tomó cursos de inteligencia y propaganda.

El poder económico

Al mismo tiempo, ya casado con Irma Santos -con quien tendría tres hijos-, comenzó a incursionar en el mundo de los negocios. Con algunos ahorros, según la "historia oficial", fundó una pequeña compañía dedicada a reparación e instalación de cables telefónicos.

Esa empresa fue la simiente del emporio internacional hoy denominado Mas Tec, la tercera empresa hispana de los Estados Unidos, con filiales en varios países latinoamericanos y en España, con una facturación anual de 700 millones de dólares.

El éxito de Mas Tec se debió, en buena medida, a la obtención de un contrato en exclusividad con el gobierno de Miami.

A comienzos de la década del 80, Mas Canosa dio el gran paso adelante en el plano político al crear la Fundación Nacional Cubano-Americana (FNCA), dirigida por él hasta su muerte, que le permitió ganar influencia en el gobierno y en el Congreso norteamericanos.

El apoyo de Reagan

Su gran éxito fue obtener la amistad y el respaldo del ex presidente Ronald Reagan. Gracias a esos contactos, Mas Canosa consiguió fondos para poner en marcha Radio Martí, la estación financiada por los Estados Unidos para difundir "noticias no controladas" en Cuba.

Transformado en el principal líder anticastrista, al menos desde el punto de vista de su influencia política y económica, Mas Canosa se erigió en el blanco principal de las diatribas del gobierno de La Habana y en el "candidato a la presidencia de una Cuba democrática" para muchos exiliados.

Desde esta posición, consiguió su mayor éxito político con la aprobación por parte del Congreso norteamericano de la polémica ley Helms-Burton, que formalizó el embargo contra el régimen de Fidel Castro.

Pero, en diciembre de 1996, los médicos le diagnosticaron el mal de Paget, una enfermedad degenerativa de los huesos -la que finalmente lo llevó a la tumba-, y su actividad pública comenzó a mermar.

Su vinculación con la Argentina

El fraternal abrazo con el que el presidente Carlos Menem recibió a Jorge Mas Canosa en la Casa Rosada marcó el tono de la reunión. Aquel 5 de junio de 1995, el entonces recientemente reelegido primer mandatario argentino daba la bienvenida a uno de sus más fieles aliados en la campaña por la restauración de la democracia en Cuba.

Mas Canosa fue, mediante su Fundación Nacional Cubano-Americana, un más que empecinado crítico de Fidel Castro, y aquel enemigo en común funcionó como inigualable carta de presentación. Convirtió a los hombres en socios.

En la lucha del dirigente cubano exiliado en Miami, el aporte de Menem era de vital utilidad. Mas Canosa veía con sumo agrado la campaña de declaraciones anticastristas a la que el Presidente se volcaba cada vez que debía compartir escenario con el líder de la revolución cubana.

Y así se lo hizo saber a fines de 1994, cuando, en Miami, condecoró a Menem por su lucha "a favor de la libertad en Cuba".

Por aquellos años, la causa de Mas Canosa tenía otros aliados en el país: María Julia Alsogaray presidía la sede local de su fundación, y su antigua compañera en la Ucedé, Adelina de Viola, se ocupaba de cuidar sus intereses comerciales, según lo afirma Carlos Suárez, periodista y asesor del bloque de diputados frepasistas.

Suárez es autor del libro "Globalización y mafias en América latina", investigación que tiene a Mas Canosa como figura excluyente.

Buenas relaciones

Según Suárez, los principales cultores del vínculo político-comercial de Mas Canosa fueron dirigentes de la Ucedé. La relación habría comenzado cuando Alvaro Alsogaray fue embajador en los EE. UU., durante la presidencia de Onganía.

Los vínculos entonces logrados por el ingeniero se habrían acrecentado y continuado a lo largo de los años. A María Julia Alsogaray y Adelina de Viola se habrían sumado Juan Bautista Yofre, ex titular de la SIDE, y Humberto Toledo, ex vocero presidencial.

Sin embargo, en el último año, José Luis Manzano, ex ministro del Interior, se convirtió en el principal representante del cubano en sus negocios en la Argentina. Obligado a abandonar el cargo y el país a fines de 1992 (rodeado de infinitas sospechas de corrupción), Manzano se refugió en los EE. UU. Allí, además de estudiar, ejerció como representante en los negocios que el cubano emprendió en América Central y el Caribe.

No contento con este papel, Manzano convocó a un amigo mendocino, Daniel Vila, a quien asoció con Mas Canosa y Multicanal para fundar Supercanal Holding S.A., un multimedio valuado en US$ 800 millones.

Vila es dueño de Grupo Uno, holding de medios muy fuerte en el interior del país.

"Jorge Mas Canosa tenía la personalidad de un verdadero líder, un hombre muy activo y de gran capacidad dialéctica"; así lo recordó, consultado por La Nación , su ex socio Vila, quien no ocultó su pesar por la muerte del empresario, pero se manifestó optimista de que su desaparición no afectará los negocios.

Vila explicó que era su hijo, Jorge Mas, quien desde hace tiempo se ocupaba de los negocios que su padre tenía en América latina y en Europa.

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