
Murió el principal accionista de Carrefour
Paul-Louis Halley tenía 69 años
1 minuto de lectura'
LONDRES.- El hombre de negocios francés Paul-Louis Halley, primer accionista y presidente del comité estratégico del Grupo Carrefour, falleció ayer, cuando el avión en el que viajaba se precipitó en el aeropuerto de Kidlington, próximo a Oxford, región central de Inglaterra, informó la agencia AFP.
Junto con Halley murió su esposa, y un piloto belga que estaba al mando del aparato, que había partido de Bruselas y cayó en un terreno vecino al aeropuerto británico, cuando realizaba la aproximación a la pista para aterrizar.
Paul-Louis Halley tenía 69 años y su mujer, Annick, 63. Los decesos fueron confirmados por fuentes del grupo empresario en Francia.
Carrefour es el primer grupo del sector de distribución y venta de productos en supermercados de Europa y el segundo a nivel mundial.
Halley y su familia eran los propietarios de Promodés, la gran cadena francesa que al fusionarse con Carrefour en 1999 formó el segundo grupo de venta minorista a nivel mundial, después de Wal-Mart. Halley fue quien en 1997 había comprado en la Argentina el 50% de la cadena Norte al grupo Exxel. El restante 50% fue adquirido una vez que Carrefour y Promodés ya estaban fusionados.
Según publicaciones francesas, la fortuna de la familia Halley alcanza a alrededor de 3100 millones de euros. El propio Paul-Louis apareció en las listas de la revista Forbes entre las personas más ricas del planeta.
Antes de la fusión, Promodés era el líder de los hipermercados en Europa, donde tenía 250 locales distribuidos en Francia, España, Portugal, Grecia, Italia y Bélgica. También administraba 937 supermercados en Francia, Grecia y Portugal.
Vaticinio
Apenas dos meses antes de la fusión, el propio Halley había descripto su negocio con palabras que anticiparon lo que estaba por suceder: "En la gran distribución nos enfrentamos a una mundialización, a un apetito de los consumidores por lo productos que vienen del mundo entero y a una homogeneización creciente de los modos de vida".
En la revista Normandie justificó además la decisión de la cadena de expandirse en Asia, a pesar de que apenas se cumplían dos años de la crisis que asoló varios países de la región.
Tras la unión, quedó el nombre Carrefour para toda la cadena. La millonaria operación fue calificada como ofensiva y no como una defensa ante la expansión de las cadenas norteamericanas. Por ello, muchos analistas la interpretaron como un claro desafío al gigante Wal-Mart, que encabeza la lista de las empresas que más facturan en el planeta.
La cadena norteamericana, cuya capitalización bursátil representaba cinco veces la de la renacida Carrefour, ya había puesto sus pies en Alemania y se aprestaba para ingresar en Inglaterra. "En Promodés no estábamos preocupados", decía Halley al anunciar la fusión, que acababa de firmar con el número uno de Carrefour, Daniel Bernard.
Halley rechazó entonces las acusaciones de que el nuevo gigante tendría una posición dominante: "El consumidor tiene la opción de ir a la frutería de barrio, al autoservicio, al supermercado o al hipermercado. En ese caso, no tenemos una posición dominante".



