Nace hoy a la medianoche el euro y la UE inicia una etapa histórica

Entra en vigor en 18 países, en una zona geográfica que excede los límites de Europa
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31 de diciembre de 2001  

BRUSELAS.- Las doce campanadas de la medianoche, con toda la algarabía del Año Nuevo, no darán abasto para marcar el inicio de la experiencia económica más fascinante de la historia: la entrada en circulación del euro en 18 países del mundo.

Sí, dieciocho, y no doce naciones, como muchos proclaman, y en una zona geográfica que excederá ampliamente los confines del Viejo Continente.

Una de las más extrañas particularidades de la moneda común es que no será reconocida como divisa nacional en tres países miembros de la Unión Europea -Gran Bretaña, Dinamarca y Suecia-, pero sí en seis que no la integran. Estos son Andorra, Mónaco, el Vaticano y San Marino, dependientes hasta ahora de las divisas de sus más poderosos vecinos (pesetas, francos, liras), a los que se han sumado Kosovo y Montenegro, que en un gesto de "real politik" decidieron reconocer al euro como digno sucesor del marco alemán, la única moneda fuerte y no contenciosa en los Balcanes.

La inexorable ley de los husos horarios jugará otro truco a los fundadores de la nueva divisa, por cuanto ésta entrará primero en vigor, no en Europa, sino en la francesa isla de Nueva Caledonia, en el Pacífico.

El "imperio del euro", como ya lo llaman algunos, no verá, al igual que el de Carlos I de España y V de Alemania, "jamás el sol ponerse en sus dominios". Los 15 mil millones de billetes y casi 50 mil millones de monedas emitidos hasta ahora en Francfort por el Banco Central Europeo recorrerán el planeta anclando con fuerza legal en "territorios de ultramar", como la Guayana francesa, en el continente sudamericano (cuyo mapa ya adorna uno de los billetes), los enclaves españoles de Ceuta y Melilla, en Africa, y la gala isla de La Reunión, en el océano Indico.

En total, un territorio en el que habitan más de 300 millones de personas. Y su influencia no se detendrá allí. La Unión Económica y Monetaria del Oeste Africano (Benín, Burkina Faso, Costa de Marfil, Guinea-Bissau, Mali, Níger, Senegal y Togo), la Comunidad Económica y Monetaria de Africa Central (Camerún, República Centroafricana, Chad, Congo, Guinea Ecuatorial y Gabón) y las islas Comores, que hasta ahora operaban con la denominada "zona franco" (paridad uno a uno de sus monedas con la francesa), vivirán ahora "de facto" en la "zona euro". Lo mismo ocurrirá en Cabo Verde, hasta ahora en sintonía con el escudo portugués.

Esta es una realidad que puede responder tanto en forma positiva como negativa a la pregunta que todos se hacen: ¿será el euro tan robusto como el dólar norteamericano?

Las dudas

Otra incógnita por ser revelada es si la moneda común servirá para forjar una "identidad europea" o se limitará a ser una herramienta útil para el comercio en un mundo cada vez más globalizado. La historia demuestra que la peseta no hizo más españoles a vascos y catalanes ni el franco más galos a corsos y bretones. Cuesta creer que el euro vaya a probar lo contrario.

Lo único que concentra las mentes de los europeos por el momento son dos muy tangibles inquietudes. Un récord de 16 robos de camiones de caudales que transportaban euros en las rutas de Holanda, Francia y Alemania más dos espectaculares asaltos a bancos, uno lindante con la Scala de Milán y otro en Palermo -todo en menos de un mes-, alimentan el temor a ser víctimas de un fraude.

Las series de los billetes hurtados fueron anuladas, pero es probable que el consumidor no lo descubra hasta que intente depositarlos en un banco.

Otra amenaza para el bolsillo son los "redondeos en alza" emprendidos por muchos comerciantes al convertir sus precios en euros. El ministro de Economía español, Rodrigo Rato, estimó que la pícara práctica puede tener un impacto acumulado en la tasa anual de inflación de su país de entre el 0,2 y el 0,4 por ciento en alza.

En Francia, el gobierno acaba de colocar en las calles a 200 inspectores para chequear los precios de unos 20.000 artículos cada 15 días, con vistas a desenmascarar públicamente a los oportunistas. Pero en muchos casos estos "justicieros" llegarán demasiado tarde. La Asociación de Panaderos y Confiteros Franceses anunció esta semana que se verá obligada a aumentar el precio de la tradicional "baguette" entre un 10 y un 15% porque sus proveedores de materia prima ya lo han hecho.

Similar decisión tomaron aquellos que operan en la economía en negro. De acuerdo con el periódico Libération, las muchachas que practican el "oficio más antiguo del mundo" en la parisiense rue Saint-Denis ya han colocado una tarifa de 50 euros por sus servicios, equivalente a 328 francos y no a los 300 a los que sus clientes se habían acostumbrado.

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