Natascha compró la casa de su secuestrador
Lo hizo para evitar que fuera demolida
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VIENA.- Durante ocho años y medio, permaneció secuestrada en un sótano sin ventanas. Pese a ello, y contra todos los pronósticos, la joven austríaca Natascha Kampusch, cuya historia conmocionó al mundo en 2006, decidió comprar la casa donde vivió como prisionera hasta agosto de ese año, para evitar que fuera dañada o demolida.
"Sé que es grotesco. Tendré que pagar la electricidad, el agua y los impuestos de una casa en la que nunca quise vivir", admitió Natascha, de 20 años, a la revista alemana Bunte .
Explicó, sin embargo, que prefiere que el inmueble sea suyo "para evitar que sea dañado por vándalos o que sea derruido y que en su lugar se construyan otros edificios". Dos años atrás, de hecho, la joven había advertido que no quería que la casa se convirtiera "en un centro de peregrinaje para turistas macabros, en el que se compren ceniceros o tazas de café" como souvenirs .
El inmueble, situado en las afueras de Viena, pertenecía a su secuestrador, un electricista de 44 años llamado Wolfgang Priklopil, que se suicidó después de que Natascha se fugara.
Se presume que la joven, que gracias a donaciones, entrevistas pagadas e indemnizaciones por difusión de información no autorizada se ha convertido en una mujer rica, habría pagado por la llamada "casa del horror" 400.000 dólares.
Natascha también contó que desde que se escapó visitó su "prisión" en algunas ocasiones. "Nada es tan amenazante como antes, pero todavía sigue siendo una casa de horrores para mí", dijo.
La joven fue secuestrada por Priklopil en 1998, cuando tenía diez años y se dirigía a la escuela. Permaneció en una pequeña habitación sin ventanas, de donde huyó el 23 de agosto de 2006. Ese mismo día, su captor se suicidó, arrojándose a las vías de tren.
A casi dos años de su liberación, Natascha, que hoy vive sola e intenta recuperar una vida normal, declaró ayer por primera vez como testigo en un caso sobre la presunta complicidad de su madre en su desaparición.
La joven aceptó ofrecer su testimonio en favor de su madre, Brigitta Sirny, que es acusada por un juez retirado de haber planeado el secuestro para esconder los abusos sexuales de los que su hija habría sido víctima cuando era menor de edad. En el interrogatorio, no obstante, Natascha negó tajantemente las acusaciones.
Por otro lado, la joven dijo que sufrió un fuerte shock al enterarse del caso de incesto y secuestro de la familia Fritzl, que hoy sacude a Austria. "Se me revolvió el estómago cuando vi las fotos del sótano. Todas la emociones que he tratado de suprimir reaparecieron", expresó.
Josef Fritzl fue acusado de haber encerrado y violado durante 24 años a su hija, con quien tuvo siete hijos, uno de los cuales murió poco después de nacer y cuyo cuerpo incineró.


