
"No estamos preparados para el bioterrorismo"
Según el director de la carrera de Infectología de la UBA se debe informar a la población y preparar a la comunidad médica
1 minuto de lectura'
La Argentina aún no está preparada para enfrentar un ataque bioterrorista, por lo que es importante instrumentar planes de contingencia que contemplen todas las medidas y recursos necesarios para enfrentar este nuevo desafío del siglo.
¿Cómo debería contenerse y combatirse la amenaza del bioterrorismo?
Ante todo, tenemos que empezar por reconocer que un acto de bioterrorismo es una posibilidad cierta. Y aunque probablemente nunca se concrete, ahora resulta cuanto menos próximo. Por eso, la eventualidad de que algo ocurra no puede ni debe ser ignorada.
Por eso, un objetivo primordial es la preparación y educación de la población. No con la intención de angustiar, sino con el firme propósito de poner a la comunidad toda en condiciones de brindar una respuesta adecuada ante una posible crisis.
Aunque esto ya se ha dicho, es importante recordar que cualquier agente infeccioso o químico tóxico podría, en teoría, ser utilizado deliberadamente como arma biológica o química. En el cuadro confeccionado por el Centro de Control y Prevención de Enfermedades (CDC) de los Estados Unidos, que figura en esta página, se detallan los principales agentes biológicos, los riesgos que entrañan y qué demandan del sistema de salud.
Ahora bien, las formas en que el terrorismo puede intentar introducir estos patógenos son muy variadas, ya que van desde la contaminación intencional de aguas y alimentos hasta ataques que aerolicen agentes biológicos que se diseminan por aire, e incluso la contaminación por medio de los sistemas de ventilación de edificios públicos.
El siguiente es un escenario posible. La diseminación de las bacterias o los virus en un lugar público no tendrá un impacto inmediato debido al tiempo que transcurrirá entre la exposición y el comienzo de la enfermedad (período de incubación).
En los primeros días, los pacientes afectados consultarán al médico, hospitales o salas de emergencia. Su enfermedad se confundirá al principio con otras afecciones comunes y aparecerán luego los síntomas de la infección específica. Ya para entonces la patología se habrá transmitido en mayor escala.
Esta breve ventana o período entre los primeros casos identificados y la segunda ola de la enfermedad en el resto de la población no deberá ser desaprovechada, ya que será de vital importancia para contener su diseminación.
Ante la amenaza de una guerra biológica, todas las naciones deben estar preparadas. Si un ataque con armas biológicas no puede evitarse, resulta primordial realizar todos los esfuerzos necesarios para diagnosticarlo y contenerlo.
¿Nuestro país está preparado?
En un ataque terrorista convencional los primeros en responder son los policías, bomberos y servicios médicos de emergencia. Ante el bioterrorismo, la Argentina deberá poner a la salud pública y a la comunidad médica en la primera línea de defensa. Por ejemplo, los médicos deberán ser capaces de reconocer y notificar los primeros casos. El área de salud pública deberá tener un sistema de vigilancia de óptima calidad y rápida respuesta, que contenga a un grupo de expertos que pueda desplazarse inmediatamente y realizar la investigación epidemiológica en el lugar del ataque, determinando el tiempo de exposición, el número de personas infectadas y la posibilidad de contagio. Además, se deberá contar con el recurso humano y de laboratorio apropiado y capacitado para detectar el agente biológico involucrado.
Asimismo, el sistema de salud deberá brindar una rápida respuesta, que incluya, para los patógenos de la categoría A, la provisión de medicamentos (antibióticos para el ántrax o la peste), antídotos (antitoxina para el botulismo) o vacunas (en el caso de la viruela). Se deberá contar también con una moderna red de comunicación electrónica para coordinar las actividades ante la emergencia, dentro del país y con el resto del mundo.
La lucha contra el bioterrorismo es compleja y deberá involucrar diferentes áreas del Gobierno, desde la salud hasta la inteligencia y de la agricultura al turismo.
El autor es director del Centro de Infectología, profesor de Infectología de la UBA y de la Universidad Favaloro, y director de la Carrera de Médicos Especialistas en Infectología de la UBA
Agentes biológicos críticos
Categoría A: máxima prioridad.
- Viruela
- Antrax o carbunco
- Plaga o peste
- Toxina del botulismo
- Tularemia
- Fiebres hemorrágicas
- Se diseminan fácilmente o se transmiten de persona a persona.
- Causan alta mortalida .
- Requieren acciones de salud pública.
Categoría B: segunda prioridad.
- Agentes o microorganismos contaminantes del agua y alimentos
- Encefalomielitis venezolana
- Fiebre Q
- La diseminación es bastante fácil.
- La capacidad de enfermedad es moderada y la mortalidad es baja.
- Requieren aumentar la capacidad de diagnóstico y de vigilancia.
Categoría C: tercera prioridad.
- Hantavirus
- Fiebre amarilla
- Tuberculosis multirresistente
- Incluyen patógenos emergentes que podrían ser utilizados para diseminación masiva.
- Fáciles de producir y de diseminar.
- Capacidad variable de enfermar y matar.
1- 2
Dónde queda Jalisco, el estado mexicano en el que fue asesinado El Mencho, líder del Cartel Jalisco Nueva Generación
- 3
El contundente dato sobre el avance del narcotráfico que reveló un experto: ya es el tercer “empleador” en México
- 4
Un especialista en narcoterrorismo anticipó cómo será la dura pelea en la línea sucesoria tras la muerte de “El Mencho”


