"Nuestra misión era hacerles ver el infierno"
Habla una de las soldados que participaron de las torturas
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WASHINGTON.- La soldado norteamericana que la semana pasada conmocionó al mundo al aparecer en una fotografía sonriente y con el pulgar hacia arriba detrás de una montaña de prisioneros iraquíes desnudos en la cárcel de Abu Ghraib culpó ayer públicamente a sus superiores militares y a agentes de la CIA por los abusos.
Sabrina Harman dijo que sus superiores le ordenaron vencer con torturas la voluntad de resistencia de los prisioneros iraquíes.
"Nos traían a los detenidos esposados y con la capucha sobre la cabeza. A partir de allí nuestra misión era hacerles ver el infierno para que hablaran", escribió la soldado en un correo electrónico enviado a The Washington Post desde una base cercana a Bagdad, donde está confinada desde fines de febrero último.
Fue su primer contacto con la prensa desde que las fotos de los abusos escandalizaron al mundo y provocaron una verdadera crisis en la Casa Blanca, que, acorralada, pidió perdón por los abusos.
De 26 años, empleada en una pizzería en la vida civil, Harman corre ahora el riesgo de enfrentarse a una corte marcial por las torturas en Abu Ghraib. Además de la fotografía con la "pirámide humana", es su mano la que aplicó el electrodo en los genitales de un prisionero encapuchado y casi crucificado en otra de las imágenes que conmocionaron al mundo.
Harman declaró al diario que los policías militares de su unidad recibían órdenes de agentes de inteligencia del ejército, de funcionarios de la CIA y de personal civil que tenía como misión supervisar los interrogatorios. "Las personas que los traían -relató- establecían la manera en que [los detenidos] debían ser tratados, si debíamos o no ser «simpáticos» con ellos."
Si un prisionero cooperaba, entonces podría tener ropas y hasta comida caliente, "pero si no colaboraban como ellos querían, se les quitaba todo: el sueño, la comida, la ropa, el colchón, los cigarrillos, todos estos privilegios concedidos solamente sobre la base de las informaciones recibidas", agregó.
Según Harman, no había estándares en los procedimientos operativos. En el ala A1, donde eran alojados los sospechosos de pertenecer a grupos rebeldes, eran los agentes de inteligencia del ejército o de la CIA los que "decidían cómo debían marchar las cosas".
Sabrina llegó a Irak en mayo del año pasado, completamente ignorante de las reglas internacionales para el tratamiento de los detenidos: "La Convención de Ginebra nunca fue exhibida, yo la leí por primera vez dos meses después de ser acusada y subrayé todas las prácticas realizadas en nuestra prisión que eran una violación de este tratado... Y hubo muchísimas", se sinceró.
Lynndie England, encerrada
Harman es uno de los siete militares acusados por las torturas en la prisión iraquí. El viernes comenzó el proceso de acusación contra Lynndie England, la joven soldado de West Virginia que se convirtió en el símbolo del comportamiento sádico de los militares estadounidenses en Abu Ghraib. Ella es la que aparece sonriente en una fotografía mientras "apunta" con los dedos hacia un grupo de prisioneros iraquíes desnudos.
En enero, England volvió con los nervios destrozados de Irak y desde entonces permanece como prisionera en la prisión de Fort Bragg, en Carolina del Norte. Deberá responder ante la justicia militar por los cargos de agresión contra detenidos, conspiración para el maltrato de prisioneros, actos indecentes y "acciones contrarias a las órdenes y a la disciplina militares destinados a desacreditar a las fuerzas armadas norteamericanas".
England está embarazada de cinco meses. El padre es Charles Graner, cómplice en los actos sádicos, según informó Roy Hardy, el abogado de la familia, uno de cuyos argumentos de defensa es que la soldado "cumplía órdenes" de sus superiores. Harman está esperando la audiencia del gran jurado militar que en junio decidirá cómo se desarrollará su procesamiento.
The Washington Post relata que el padre de Sabrina es detective de homicidios de la policía y que su madre tiene por hobby la medicina legal, por lo que la joven "creció" en un ambiente donde los cadáveres no eran una cuestión extraordinaria. Harman tiene incluso una foto tomada en una morgue, que muestra cuando hacía gestos con la cara junto a un cadáver.



