Ofensiva de Trump para frenar el impacto del Rusiagate

Desclasificó un memo secreto que acusa al FBI y al Departamento de Justicia de cometer irregularidades
Rafael Mathus Ruiz
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3 de febrero de 2018  

Trump, ayer, en una reunión sobre protección fronteriza en Virginia
Trump, ayer, en una reunión sobre protección fronteriza en Virginia Fuente: AP - Crédito: Mandel Ngan

WASHINGTON.- Donald Trump y los republicanos en el Congreso lanzaron su mayor ataque contra la investigación por el Rusiagate, al acusar ayer a la cúpula del Departamento de Justicia y del FBI de haber abusado de sus poderes para espiar la campaña del presidente y actuar en favor de los demócratas.

La movida de Trump -que avanzó contra las advertencias de propios y ajenos, aun ante la alarma de la oposición, que lo culpó de llevar al país al borde de una crisis institucional- tensó al máximo la relación de la Casa Blanca con el funcionario de mayor rango a cargo de la trama rusa: el fiscal general adjunto, Rod Rosenstein, que nombró y supervisa al fiscal especial, Bob Mueller. Quedó en la cuerda floja.

"Los principales líderes e investigadores del FBI y el Departamento de Justicia politizaron el sagrado proceso de investigación a favor de los demócratas y contra los republicanos, algo que hubiera sido impensable hace poco tiempo", denunció Trump en Twitter.

El mensaje terminó de montar el escenario para la guerra abierta entre la Casa Blanca y los republicanos en el Congreso y el FBI en medio de la investigación del Rusiagate, a la que Trump calificó de "farsa" y "caza de brujas".

Unas hora después, el Comité de Inteligencia de la Cámara de Representantes, tras recibir la autorización de Trump, desclasificó un controvertido memo secreto. La acusación central: Rosenstein; su antecesora, Sally Yates; el exdirector del FBI, James Comey, y el exsubdirector de la agencia Andrew McCabe obtuvieron órdenes de espionaje secretas contra Carter Page, exasesor de política exterior de la campaña de Trump, que fueron respaldadas de manera "esencial", según el memo, en el infame "Steele Dossier", un documento sobre los lazos del magnate con Rusia, encargado por los demócratas y la campaña de Hillary Clinton a un exespía británico. Ese documento nunca fue verificado.

Antes de la difusión del memo -conocido como "Memo Nunes", en referencia al republicano Devin Nunes, presidente del comité-, los demócratas y el FBI habían advertido que el documento tiene información "inexacta" y que es tendencioso porque omite describir toda la evidencia detrás del pedido de la orden de espionaje. Esas órdenes, recordaron expertos en seguridad, exigen mucho respaldo.

Pero Trump desoyó esos argumentos, convencido del sesgo político opositor del FBI. La Casa Blanca dijo que el memo generaba "serias preocupaciones sobre la integridad" de los investigadores.

"Creo que es terrible. ¿Querés saber la verdad? Creo que es una desgracia. Lo que está pasando en este país, creo que es una desgracia", dijo Trump cuando le preguntaron por el Memo Nunes.

"Cuando mirás eso, y ves eso y muchas otras cosas, mucha gente debería avergonzarse de sí misma, y mucho peor que eso", continuó.

Las tensiones entre el Departamento de Justicia y la Casa Blanca han existido desde el inicio de la presidencia de Trump, incómodo con la investigación por el Rusiagate y los investigadores federales, y molesto por la falta de lealtad que, a su juicio, Rosenstein y el FBI tuvieron con su administración.

Las acusaciones al FBI, cabe recordar, no han sido un patrimonio exclusivo de Trump o los republicanos: los demócratas y Hillary culparon en su momento a Comey porque, a su juicio, torció las elecciones a favor del magnate con su manejo de la investigación por el emailgate de Hillary.

El líder demócrata del Comité de Inteligencia, Adam Schiff, referente de la oposición en el Congreso sobre la trama rusa, dijo que la difusión del memo -al cual defenestró- era "un intento transparente" de desacreditar y socavar al Departamento de Justicia, al FBI y a la investigación de Mueller.

Schiff prepara otro memo que, si llega a ver la luz, ofrecerá una réplica al Memo Nunes y otra muestra más de la profunda grieta política que atraviesa a Washington.

"¿Esto es todo?", reaccionó Comey, con ironía, en Twitter. "Un memo deshonesto y engañoso destruyó la confianza del Comité de Inteligencia de la Cámara de Representantes, dañó la relación con los tribunales e inexcusablemente expuso la investigación clasificada de un ciudadano estadounidense. ¿Para qué? El Departamento de Justicia y el FBI deben seguir haciendo su trabajo", agregó.

Los más fervientes seguidores de Trump usaron el memo para reclamar la cabeza de Rosenstein, el número dos del Departamento de Justicia. "Si Trump quiere hacer algo decente, debería despedirlo lo antes posible para darle suficiente tiempo para preparar su defensa", dijo Ann Coulter, trumpista de la primera hora.

Trump no descartó hacerlo, una decisión de proporciones nixonianas que los demócratas han advertido gatillaría una crisis institucional de incalculables proporciones.

"Vos descifralo", le dijo Trump a un periodista en el Salón Oval, cuando le preguntaron por el futuro de Rosenstein.

"Los agentes especiales del FBI no permitieron, ni permitirán, que el partidismo político nos distraiga de nuestro solemne compromiso con nuestra misión", dijo, en un comunicado, Thomas O'Connor, el presidente de la asociación que los agrupa. Por la mañana, en Twitter, Trump había intentado aislarlos de la pelea, al afirmar que eran "excelentes personas".

Un protagonista clave del conflicto

Devin Nunes, congresista republicano

  • Presidente de la Comisión de Inteligencia de la Cámara de Representantes desde 2015, el congresista republicano Devin Nunes fue quien encargó el memorándum sobre la actuación del FBI en la interferencia rusa en las elecciones de 2016.
  • Durante los últimos meses, Nunes fue muy criticado por su estrecha relación con la administración Trump.
  • El pedido de Nunes a la Casa Blanca para tornar público el documento desató una tormenta política en EE.

Una medida con efectos imprevisibles

1¿Qué es el memo y qué dice?

El memo redactado por el Comité de Inteligencia de la Cámara baja del Congreso norteamericano, liderado por los republicanos, tiene información detallada sobre los supuestos abusos cometidos por el FBI durante su investigación del Rusiagate y sobre el uso indebido de la ley de vigilancia de inteligencia extranjera (FISA, por sus siglas en inglés). El memo fue presentado por los republicanos para desacreditar la investigación encabezada por el fiscal especial Robert Mueller.

2¿Qué dice el FBI en su defensa?

El FBI manifestó su "grave preocupación por las omisiones de hechos que afectan fundamentalmente a la precisión del memo"; agregó que "toma en serio sus obligaciones con la ley FISA y todos los procedimientos son supervisados por profesionales de carrera del Departamento de Justifica y del FBI".

3¿Por qué la Casa Blanca quería que se difundiera el memo?

Desde hace tiempo Trump y sus partidarios buscan la manera de desacreditar la investigación de Mueller sobre el Rusiagate (una supuesta connivencia entre el gobierno de Vladimir Putin y Trump para ganar las elecciones de 2016), a la que el presidente norteamericano calificó como "una caza de brujas". Por eso, las pruebas sobre excesos de vigilancia podrían darles una oportunidad para denigrar la figura del fiscal.

4¿Qué implicancia tiene la difusión del memo en la relación del presidente con el FBI?

Al promover la publicación del documento, Trump desautorizaría los pedidos del director que él nombró en el FBI, Christopher Wray, luego de echar al anterior, James Comey. En sus primeros meses en el cargo, Wray mantuvo un tono sorprendentemente moderado, y la cuestión del memo fue su primer enfrentamiento directo con Trump, a quien él supuestamente reporta. La publicación del documento también podría generar cuestionamientos sobre si el gobierno seguirá politizando la inteligencia y la información, que generalmente son clasificadas.

5¿Qué puede pasar a partir de ahora?

Analistas estiman que habrá un choque político-institucional sin precedente en el gobierno de Trump, con un presidente que se enfrenta al jefe del FBI nombrado por él y a su propio ministro de Justicia, Jeff Session. Los enfrentamientos se extienden al Congreso, donde los demócratas atacan al presidente y amplían la brecha con los republicanos en medio de las difíciles negociaciones sobre la inmigración para evitar un nuevo cierre (shutdown). Ahora es probable que Trump explote el documento en la opinión pública para desacreditar el Rusiagate.

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