
Paraguay festeja el Día de la Cruz con decoraciones de chipá
La tradición del Kurusu Ára es una antigua tradición católica, donde se montan alteres o nichos decorados con el tradicional bocadillo
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ASUNCION.- Paraguay celebra el Día de la Cruz o Kurusu Ára cada 3 mayo. Para este día se montan altares o nichos naturales y palma decorados con chipa y maní, en una antigua tradición católica.
Los paraguayos también acostumbran a visitar los cementerios, en este día, para cambiar los paños de las cruces de sus seres queridos que ya descansan en la eternidad.
Muchas iglesias y cementerios se visten con el tradicional bocadillo paraguayo hecho de queso y pan. Las cruces que se encuentran a la vera de los caminos también son visitadas y decoradas, no solo por familiares de los difuntos, sino, por quienes van de paso y quedan a encender una vela o elevar una oración.
Según el portal Ultima hora, la ceremonia comienza con la construcción del nicho de la cruz con tacuaras, hojas de ka'avove'i y palma, donde posteriormente se colgarán las chipas en forma de argolla, cruces y rosarios.
Una cruz se coloca en medio del nicho, donde la familia, vecinos y amigos se reúnen para rezar y adorar la imagen.
Los dueños de casa reparten la chipa a los visitantes, acompañadas de una taza de cocido. Si bien en esta época ya no es muy común ver a los estacioneros en esta época, cuentan que antiguamente, al igual que en Semana Santa, acompañaban esta celebración con su purahéi asy.
La Historia
Surge en el siglo II de esta era, cuando tras la resurrección de Jesucristo, Elena encuentra en el calvario, la cruz del Salvador.

La cruz fue divida en tres partes y enviadas por separado a Roma, Jerusalén y Constantinopla. Ya en el año 700, la que pertenecía a Jerusalén fue robada por los persas, pero devuelta eel 3 de mayo de 1816 por Constantino, entonces emperador bisantino. De ahí la fecha para venerarla.
En Paraguay, la tradición inicia con los jesuítas y franciscanos, que impusieron sus cultos y costumbres a los indígenas, en épocas de Francia. Luego de que Gaspar Rodríguez de Francia dispusiera el cierre de los templos y conventos, los españoles se vieron obligados a vivir su calvario de Semana Santa en sus casas.
Pero con el tiempo y como no existía una fecha en el calendario litúrgico para adorar a la cruz, decidieron calendarizarlo para cada 3 de mayo.



