Perú: una multitud asesinó a golpes a un alcalde

Miles de personas lincharon ayer a Cirilo Robles, acusado por los pobladores de corrupción por mal manejo del dinero municipal; también murió uno de sus colaboradores
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27 de abril de 2004  • 16:30

LIMA.- El gobierno peruano advirtió hoy de más violencia en el poblado andino de Ilave, cercano al Lago Titicaca, donde una turba enardecida mató a golpes a su alcalde y a uno de sus funcionarios, a quienes acusaban de corrupción.

El alcalde de Ilave, Cirilo Robles, fue secuestrado ayer junto a cuatro colaboradores por miles de campesinos, que protestaban desde inicios de abril contra su gestión acusándolo de malversar fondos en esa zona de extrema pobreza del departamento de Puno, en la frontera con Bolivia.

"No hay manera de controlar una turba, no hay forma, la comisión que se encuentra en el lugar va a tratar de reunirse con los dirigentes", dijo el ministro del Interior, Fernando Rospigliosi, al precisar que la policía ha tenido que replegarse para evitar enfrentamientos.

La decisión de ordenar el retiro de los agentes policiales fue tomada para evitar enfrentamientos dada la situación de descontrol en los campesinos quienes están muy exaltados, refirió el titular del Interior señalando que "tener el control de la ciudad implicaría el uso de mucha violencia".

El ataque

Cirilo Robles, alcalde de Ilave y acusado de corrupción por sus pobladores "fue sacado a la fuerza del municipio durante la tarde de ayer, paseado por las calles y atado a uno de los postes de luz eléctrica; luego fue encontrado muerto debajo de un puente", dijo un vocero de la Región Policial de Puno, departamento al que pertenece Ilave.

El desenlace se produjo al cabo de una huelga de más de 20 días que iniciaron los pobladores del lugar, ubicado a unos 1300 km al sudeste de Lima, quienes acusaban al alcalde y a su cuerpo de funcionarios de presunto delito de corrupción por mal manejo del dinero municipal.

El mismo destino tuvo uno de sus funcionarios, Arnaldo Chambilla, que murió en un centro hospitalario al que había sido llevado tras ser golpeado por campesinos que lo acusaban de complicidad con Robles.

Hasta el momento hay al menos tres colaboradores secuestrados por los indígenas de quienes se desconoce su paradero. "No se sabe nada de ellos", señaló Rospigliosi.

Asalto a la comisaría

Tras la muerte del alcalde los ánimos se exaltaron aún más por la detención por parte de la policía de tres personas a quienes se consideraba incitadores de la violencia.

Ello dio lugar a que centenares de lugareños atacaran al anochecer la comisaría de Ilave.

El ministro se comunicó con el puesto policial a través de la emisora Radioprogramas de Lima y ordenó a los agentes que no se dejen quitar las armas.

"La turba entró a la parte baja de la comisaría, los policías se replegaron al segundo piso", relató. Señaló que un contingente que partió de Puno "llegó a tiempo" para auxiliar a sus compañeros y dispersar a los atacantes con gran cantidad de gases lacrimógenos. Hay tres policías heridos", dijo.

Otro alcalde de rehén

Mientras la tensión continúa en Ilave, indígenas de un poblado de la región amazónica nororiental de Perú asaltaron un local municipal y tomaron como rehén a un alcalde, informó el ministro del Interior.

"Hay una situación un poco difícil en diversas partes del país", admitió el ministro al confirmar que en una localidad selvática a doce horas por río desde la ciudad de Yurimaguas, unos 800 km al noreste de Perú, indígenas aguarunas de ocho comunidades de esa región tomaron el local municipal y se llevaron secuestrado al alcalde Oswaldo Peralta.

Fuente: AFP y EFE

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