
¿Por qué se siente mareo después de un temblor?
El fenómeno puede provocar vértigo, náuseas y sensación de desplazamiento, especialmente en personas afectadas por el estrés posterior al sismo
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Después de un temblor como el de este lunes por la mañana en Colombia, algunas personas pueden quedarse con una sensación difícil de explicar: sienten que el piso todavía se mueve, que su cuerpo se balancea o incluso que todo alrededor continúa temblando. Aunque el sismo ya haya terminado,estas percepciones pueden permanecer durante horas e incluso prolongarse durante varios días.
Este fenómeno se relaciona con el sistema vestibular, una estructura ubicada en el oído interno que participa directamente en el control del equilibrio. La experiencia de un movimiento sísmico puede alterar temporalmente la forma en que el cuerpo y el cerebro interpretan las señales relacionadas con la posición y el movimiento.
El sistema vestibular funciona junto con la vista y otras señales procedentes del cuerpo para que el cerebro pueda determinar si una persona está quieta, caminando o desplazándose.
Durante un temblor, estas señales reciben estímulos inusuales. El movimiento del suelo puede hacer que el oído interno registre aceleraciones y cambios de posición mientras los ojos, dependiendo de lo que la persona esté observando, pueden transmitir una información diferente.
Esa diferencia puede generar una sensación de movimiento incluso después de que la superficie haya dejado de desplazarse.
La doctora Katherine Pérez León, especialista en terapias alternativas, explicó en una entrevista con EL TIEMPO la importancia que tiene el oído en esta respuesta: “Es normal, en nuestro oído se encuentra un sistema del equilibrio que es el primero que nos alerta de que algo está pasando. De pronto se demora en sentir el movimiento del cuerpo, pero el primero que se alerta es el oído”.
Por eso, después de un sismo algunas personas pueden experimentar una especie de desorientación momentánea. El cerebro debe volver a integrar las señales provenientes del oído interno, la visión y el resto del cuerpo hasta recuperar una percepción estable del entorno.
¿Por qué parece que todavía está temblando?
La explicación está relacionada con la manera en que el sistema nervioso procesa los estímulos del equilibrio. Después de haber experimentado movimientos intensos, el organismo puede mantener durante un tiempo una sensación de balanceo o desplazamiento.

La revista de divulgación científica de la Universidad de San Luis Potosí relaciona este fenómeno con una discrepancia en las señales que reciben los dos oídos durante el movimiento sísmico. Esa diferencia puede contribuir a la aparición de mareo y vértigo.
La respuesta tampoco es idéntica en todas las personas. Quienes experimentan niveles elevados de ansiedad o estrés después de un temblor pueden percibir los síntomas con mayor intensidad.
Un temblor puede ser interpretado por el organismo como una situación de amenaza. La reacción de alarma puede provocar tensión, preocupación y cambios en la respiración, factores que pueden aumentar la percepción de malestar.
Pérez León también explicó que la reacción emocional puede acumularse después de varios episodios sísmicos: “Todo eso todo se va acumulando y pues también nos va a intensificar esas emociones de estrés, tensión y ansiedad”.
¿Cuánto tiempo puede durar esta sensación?
La duración de las molestias no es necesariamente igual para todos. En algunos casos desaparecen poco después del movimiento, mientras que otras personas pueden continuar percibiendo inestabilidad o sensibilidad durante varios días.
Según Pérez León, la molestia relacionada con la sensibilidad del oído puede extenderse aproximadamente entre 15 y 20 días y prolongarse si continúan ocurriendo movimientos sísmicos.
La especialista también explicó que el oído puede quedar más sensible después del episodio. “Sí, queda con esa sensación, como una inflamación, como hacer de cuenta un golpe. Queda el oído inflamado y hay que esperar a que empiece a desinflamar y a controlar ese tema del equilibrio”, afirmó.
Pérez León recomienda consultar a un profesional si la sensación se vuelve constante, especialmente cuando aparece incluso estando sentado, acostado o de pie, o si existen dificultades para mantener el equilibrio y ruidos como zumbidos o pitidos en los oídos.
Respirar y reducir los estímulos puede ayudar

Durante un episodio de mareo, una de las recomendaciones mencionadas por Pérez León es intentar mantener la calma y controlar la respiración.
La especialista aconsejó “tratar de manejarlo siempre con la mayor tranquilidad. En ese momento hay que respirar profundo porque uno también se agita, se agobia, no llega suficiente oxígeno al cerebro y es cuando podemos sufrir algún desmayo o caída”.
La información compartida por la Revista Puertorriqueña de Medicina y Salud Pública también plantea fijar la mirada en un punto estático y realizar respiraciones lentas y profundas como estrategias para disminuir la incomodidad.
Además, Pérez León recomienda reducir temporalmente la exposición a estímulos que puedan aumentar la sensibilidad auditiva. Entre ellos mencionó el uso constante de audífonos y los ruidos intensos del entorno.
Por Pablo Pachón Ramírez
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