
Portachuelo, el bloqueo estratégico en Santa Cruz
Permite controlar toda la región
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PORTACHUELO, Santa Cruz (De un enviado especial).- Durante 12 días, este lugar fue uno de los principales frentes de la guerra de baja intensidad que enfrenta en Bolivia al oriente autonómico con el occidente leal al presidente Evo Morales.
Hasta ayer, por lo menos 35 cortes de ruta de ambos bandos paralizaban el transporte en el país. El de Portachuelo tomó un carácter estratégico, porque les permitió a los cruceños controlar la ruta hacia el altiplano.
Ayer por la tarde, cientos de personas de este pueblo de más de 23.000 habitantes obedecían en tensa calma la disposición del líder del comité cívico de Santa Cruz, Branko Marinkovic, de liberar los bloqueos como gesto de buena voluntad, pero dejando en claro que ante la primera provocación volverán a la ruta.
Portachuelo queda a unos 70 kilómetros de Santa Cruz de la Sierra, en la ruta del Norte, la principal vía que comunica a la capital cruceña con Cochabamba y La Paz. Varios kilómetros antes de llegar allí, en Montero, ayer se podían observar una treintena de camiones en la banquina. Durante 12 días, se les prohibió el paso, y decenas de toneladas de verduras, carne y pollos se echaron a perder. El temor al desabastecimiento empujó los precios de los alimentos, tanto en La Paz como en Santa Cruz.
En la ruta, las casillas de peaje ya son obsoletas. Para evitar que su dinero sea enviado a las arcas del gobierno central, los cruceños decidieron no pagar más, y los empleados, asustados, abandonaron sus puestos.
Ayer por la mañana, antes de que se conociera la orden de desbloquear, el clima en el corte de Portachuelo era festivo. Una camioneta 4x4 negra, equipada con un potente equipo de audio, ambientaba la jornada con reggaeton, y los piqueteros brindaban con whisky. Dos improvisadas montañas de arena cortaban ambos carriles de la ruta, y una enorme carpa blanca, levantada para quienes montaran guardia por la noche, ofrecía reparo del sol.
Todos estaban vestidos con jeans y remeras, y unos pocos apestaban a alcohol. Curiosos, se acercaban por docena a cada nuevo visitante. Otros dormían al sol en la banquina. Sólo algunos llevaban palos. "No estamos armados", dijo a LA NACION Fernando Gutiérrez, subprefecto de la provincia cruceña de Sara, cuya capital es Portachuelo. "Nos defendemos con puños y palos. Y, si es posible, piedras", agregó.
Un motociclista aprovechó la distracción y se lanzó a toda velocidad por la banquina. "¡Matalo, matalo!", gritó uno de los autonomistas, pero la reacción fue tardía. El intruso logró escapar.
Varios chicos revoloteaban por la zona. Uno de ellos, llamado Becker, de apenas 12 años, deambulaba con la cara tapada y con un palo en la mano. "Para pinchar las ruedas de los autos y las motos que pasan", aclaró. "Ya pinché como cinco", añadió.
Llegó un viejo colectivo atestado de gente. "¡Mové esa mierda...!", gritaban los pasajeros, obligados a cruzar a pie el bloqueo y conseguir otro transporte para seguir viaje.
El bloqueo de Portachuelo es un sitio de alta tensión, considerado estratégico por los cívicos cruceños. A pocos kilómetros, se encuentra el mítico regimiento Manchego, conocido aquí como el de los rangers , los mismos que hace más de 30 años capturaron al "Che" Guevara.
En la otra dirección se encuentra Yapacaní, uno de los principales bastiones de Morales en el departamento más rico de Bolivia. Los campesinos también bloquearon la ruta en esa localidad, y en los últimos días amenazaron en reiteradas ocasiones con avanzar hacia los autonomistas, lo que hizo temer enfrentamientos como los de Pando.
"Allí ven un camba [cruceños mestizos o blancos ] y es como ver al diablo", dijo en Portachuelo uno de los autonomistas.
Tras el anuncio de Marinkovic, Gutiérrez confirmó que se procedió a desbloquear las rutas, pero no sin preparar planes de contingencia por si el diálogo vuelve a fallar. "Tenemos un plan B", admitió. "Pero, por cuestiones de estrategia, no se lo puedo contar", añadió.
El levantamiento de los piquetes autonomistas tuvo lugar apenas un día después de que miembros de la Unión Juvenil Cruceñista hicieran un intento fallido por levantar un bloqueo de simpatizantes de Morales en Tiquipayo, a 50 kilómetros de Santa Cruz.
La incursión terminó en una violenta batalla campal. Los campesinos afines a Morales, superiores en número, lograron contener el embate autonomista y tomaron a cuatro atacantes como rehenes, según el diario El Deber. Los enfrentamientos dejaron 16 heridos.
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