
Predecir un sismo, una misión que es todavía imposible
A pesar de los avances tecnológicos, es muy difícil prever con precisión cuándo va a ocurrir
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A pesar de los complejos adelantos tecnológicos con los que cuenta, la ciencia aún no logra predecir dónde, cuándo y con qué fuerza ocurrirán los tan temidos terremotos, que producen todos los años cientos de miles de muertos y millonarios daños en infraestructuras en diversas partes del mundo.
Pero si los meteorólogos pueden predecir el tiempo con gran anticipación y los tsunamis se pueden monitorear por medio de un sistema de alertas tempranas, ¿por qué sigue siendo tan difícil predecir un terremoto hoy?
"No se conocen con precisión los parámetros que interactúan para originar un terremoto y cuantificar en forma temporal la energía que se acumula en las placas tectónicas terrestres y cuándo se va a romper la roca para liberar esa energía en forma elástica", explicó a LA NACION Mario Araujo, jefe del Departamento de Investigaciones Sismológicas del Instituto Nacional de Prevención Sísmica, con sede en San Juan.
El experto señaló que hoy existe un mapa mundial de sismología, donde están clasificados todos los sismos ocurridos y las zonas más proclives a recibirlos debido al plegamiento de las placas tectónicas de la Tierra.
Explicó que por ahora no es posible determinar y detectar de qué manera se deforman las placas tectónicas y se producen los movimientos rocosos terrestres que podrían anunciar con anticipación un movimiento telúrico de gran magnitud como el ocurrido en Haití el martes.
Advertencia
A esa conclusión también llegó Jorge Codignotto, doctor en geología e investigador del Conicet, que resaltó "la característica imprevisible de un sismo", dado que se pueden producir a varios cientos de kilómetros de profundidad en la tierra y en cualquier momento.
Por ejemplo, en marzo de 2008, un grupo de geólogos en Estados Unidos advirtieron que en la zona del Caribe, y más precisamente cerca de Haití, se podría producir un terremoto, aunque no supieron estimar cuándo ocurriría.
"Un terremoto se origina cuando las placas tectónicas se mueven en dirección contraria. Puede ser en forma vertical u horizontal, como ocurrió en Haití. En un punto, las placas se traban y aumenta la tensión que comienza a deformar y agrietar las rocas, acumulando una gran cantidad de energía durante muchos años. Llega un punto en que la estructura rocosa cede y se rompe, y provoca el deslizamiento brusco del suelo", explicó, vía telefónica, Codignotto.
Este profesor de geomorfología en la Universidad de Buenos Aires indicó que había unos pocos estudios hechos en los puntos críticos de los plegamientos terrestres, e inclusive que a veces se producen pequeños escapes de gases antes de un sismo. Sin embargo, no existe una metodología de estudio o predicción precisa para anunciar su llegada.
Pudo haber sido peor
Codignotto aclaró que el sismo de 7,3 grados en la escala de Richter pudo haber sido peor, dado que el desplazamiento de las placas fue en forma horizontal y no vertical, hecho que hubiera provocado además un tsunami en la región del Caribe. Esa ola gigante podría haber afectado a varias islas y costas de América Central.
Por su parte, Araujo aclaró que la gravedad del sismo registrado en Haití radica en que se produjo a sólo 15 kilómetros de distancia de su capital, Puerto Príncipe, donde viven más de dos millones de personas, y también porque se registró a sólo diez kilómetros de profundidad, hecho que amplía su magnitud y lo torna catastrófico.
"Si se cayeron el palacio de gobierno y la catedral, que supuestamente están mejor construidas, es de esperar que miles de viviendas precarias existentes en Haití hayan colapsado o colapsen pronto", aseguró el investigador.
Araujo aconsejó que, para la prevención sísmica, es necesario levantar construcciones de manera segura y evitar desarrollos urbanísticos en zonas riesgosas o con antecedentes de haber sufrido un sismo.
"Tal vez, no podamos hoy anticipar cuándo ocurrirá un sismo, pero sí podemos construir utilizando materiales sismo-resistentes y estudiar mediante la geotecnia los distintos tipos de suelo donde se va a elevar una casa o edificio, teniendo en cuenta su resistencia y las napas freáticas que pasan por debajo", concluyó Araujo.






