
¿Realmente somos tan diferentes?
Por Paula Picchio paulapicchio@hotmail.com Desde Santiago de Chile
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Uno nace argentino, chileno o brasilero simplemente porque el destino así lo quiso, pero no deja de ser distinto, mejor o peor persona por eso. Sin embargo, uno nace y crece en su país con el sentimiento de nacionalidad tan fuerte e inculcado que hasta nos hacen creer que debemos "odiar" a nuestros vecinos. Algo tan básico como el fútbol o cualquier otro deporte hace que nos agredamos de maneras inimaginables sin darnos cuenta que en el fondo somos todos iguales….simples seres humanos nacidos porque el destino así lo quiso, en países diferentes, ni mejores ni peores, simplemente distintos.
Pero uno se da cuenta de esto cuando esta fuera de su país. Cuando uno cruza la cordillera, y tiene la oportunidad de conocer al "vecino", recién ahí se da cuenta de que en realidad somos todos iguales, con las mismas preocupaciones, las mismas realidades..los mismos sueños.
Hace poco más de un año que vivo en Chile, y puedo decir que me siento "como en casa". Uno extraña a la familia, a los amigos, los asados, los mates, pero aprende a vivir también con happy hours, pasteles de choclo o completos a media tarde. Uno se hace de amigos y hasta forma su propia familia. Nunca creí sentirme así fuera de "mi país" pero hoy puedo decir que "me han adoptado" en otro sin pedirme nada a cambio, sin pedirme cambios . Me aceptaron tal cual soy, argentina, rubia y con todos mis vicios.
Debo reconocer que las culturas a veces son diferentes y que las formas cambian de un país a otro, pero uno se acostumbra y aprende. El hombre es un animal de costumbre y adaptación. Es increíble como uno rápidamente busca y se hace "un lugar" en un país que sentía ajeno. Y a uno lo aceptan por lo que es sin importar la nacionalidad.
Cuesta y a veces no todos entienden que realmente las diferencias son muy pocas, pero hay otros que captan rápidamente la esencia de uno y lo aceptan y hasta disfrutan de su presencia. Esto me pasó a mí. Puedo decir que hoy en este país "vecino" y tan "odiado" he encontrado mi lugar, tengo mi casa, unos compañeros de trabajo y amigos increíbles y he aprendido a vivir sin facturas, carne o mate pero lo he reemplazado por un excelente pescado, unas frutas maravillosas y unos pasteles de choclo que no tienen desperdicio. Otro beneficio de vivir aquí es que uno aprende otro idioma, parecerá raro pero es así…..el chileno es otro idioma!
Hay palabras muy diferentes y otras que no se pueden ni nombrar…pero eso creo que es lo rico de vivir afuera...las experiencias que uno tiene y las enseñanzas que a uno le deja el estar lejos de su gente.
No sé si algún día volveré a mi país, yo espero que sí, pero por ahora puedo decir que este es mi "segundo " hogar, así lo siento y así lo vivo...
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