Reclamo del Dalai Lama a China
Instó a Pekín a "no mentir"; bochorno con periodistas extranjeros en Lhasa
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NUEVA DELHI.- En un abierto desafío a China y tras ser acusado de ser el cerebro detrás de las protestas en el Tíbet, el Dalai Lama, líder espiritual y político tibetano, instó ayer a Pekín a "aceptar la realidad" porque "las mentiras no pueden funcionar" en el siglo XXI.
El líder budista, que se encuentra exiliado en India desde 1959, también pidió a sus "amigos" de la comunidad internacional que manifiesten su preocupación por la violenta represión de las fuerzas de seguridad chinas a las protestas de monjes budistas y manifestantes que reclaman la independencia del Tíbet.
"Quiero expresar que ha llegado el momento para el gobierno chino y las autoridades competentes de aceptar la realidad", dijo el Dalai Lama, que precisó que en el siglo XXI las "mentiras no pueden funcionar".
Las declaraciones del líder espiritual de los tibetanos llegan después de las acusaciones del régimen comunista que aseguran que el Dalai Lama está implicado en las revueltas que se han producido en los últimos días en varias provincias chinas con fuerte presencia tibetana, y que amenazan la imagen de orden y estabilidad que el gigante asiático intenta difundir con la organización de los Juegos Olímpicos, en agosto próximo.
Desde el pasado 10 de marzo, monjes budistas apoyados por la población civil han protagonizado protestas en el Tíbet para recordar el aniversario de la fracasada rebelión tibetana contra el mandato chino de 1959, que causó la huida al exilio del Dalai Lama.
Las manifestaciones desembocaron en graves disturbios en Lhasa, capital del Tíbet, que costaron la vida a 19 personas, según la versión oficial de China, aunque el gobierno tibetano en el exilio en la India denuncia que el número de víctimas mortales en las revueltas asciende a 140.
Revés en Lhasa
China, que impuso una fuerte censura a la prensa que intentó difundir la represión sobre los monjes, sufrió ayer un fuerte revés cuando varios religiosos tibetanos interrumpieron una reunión con periodistas extranjeros, organizada por Pekín, en un templo en Lhasa. Los religiosos acusaron a las autoridades chinas de mentir sobre los disturbios y advirtieron que el Dalai Lama no tuvo nada que ver con la violencia.
El incidente fue calificado de bochorno para el gobierno chino, que llevó a un selecto grupo de reporteros a Lhasa para un recorrido por la ciudad, donde las autoridades dicen que se ha restablecido la calma tras el estallido de violencia.
Un grupo de jóvenes monjes que no estaban invitados al templo Jokhang, uno de los más sagrados del Tíbet y una de las principales paradas turísticas en el centro de Lhasa, entró por la fuerza durante una conferencia de prensa del administrador del templo.
"Unos 30 jóvenes monjes irrumpieron en la presentación oficial, gritando: «No les crean. Los están engañando. Están diciendo mentiras»", dijo el periodista del diario USA Today con sede en Pekín, Callum MacLeod por teléfono desde Lhasa.
Las principales cadenas internacionales, como la norteamericana CNN y las británicas BBC y Reuters, no fueron invitadas por las autoridades chinas al recorrido de prensa, estrictamente controlado por funcionarios del régimen comunista.
Las imágenes de la cadena de televisión TVB de Hong Kong de la osada interrupción ante los primeros periodistas extranjeros a los que se les permite entrar en el Tíbet desde la violencia, mostraban a los monjes con túnicas rojas, algunos llorando, rodeados de cámaras.
Los monjes dijeron que no habían podido abandonar el templo desde el 10 de marzo, cuando comenzaron las manifestaciones que luego fueron aplastadas por el ejército chino.
Falsas acusaciones
"Simplemente [los chinos] no nos creen. Creen que saldremos y sembraremos el caos: destrucción, robos, incendios. No hicimos nada de eso; nos están acusando falsamente", dijo un monje a un periodista de la agencia AP.
"Queremos libertad. Han detenido a algunos lamas y a civiles", agregó. Wang Che-nan, camarógrafo de la cadena taiwanesa ETTV, dijo que el incidente duró unos 15 minutos, tras los cuales policías desarmados se llevaron a los monjes a otro lugar del templo, lejos de los periodistas.
"Dijo Wang: «Vuestro tiempo se ha acabado; hora de ir al siguiente lugar»". Reuters no fue invitada al viaje organizado por el gobierno.
En este contexto, el vocero del Ministerio de Relaciones Exteriores chino, Qin Gang, aseguró ayer que la revuelta en el Tíbet y otras zonas de población tibetana son "una lección" para el país asiático y añadió que las coberturas de los medios internacionales "mostraron los colores verdaderos de algunos occidentales".
"Los incidentes del Tíbet han sido un hecho triste, pero en cierto sentido pueden ser algo bueno, ya que de ellos podemos aprender lecciones", aseguró Qin en rueda de prensa, en la cual volvió a criticar la cobertura de la prensa extranjera sobre las revueltas.
En tanto, la cancillería china anunció ayer que este fin de semana organizará un viaje para diplomáticos occidentales de 17 embajadas a Lhasa, con el objetivo de que se hagan una idea de la situación tras los disturbios.
Entre los participantes habrá diplomáticos de España, Francia, Alemania, Estados Unidos, Rusia, Gran Bretaña e Italia, informó en un comunicado el Ministerio de Relaciones Exteriores de China.
Agencias Reuters, AP, DPA y ANSA
Sospechas
- LIMA (DPA).- Luego de estrechar lazos y de iniciar una alianza estratégica con Pekín, el presidente de Perú, Alan García, sostuvo ayer que China es "un solo territorio" y consideró "sospechoso" que Taiwan y el Tíbet -que mantienen fuertes disputas con el régimen comunista- hayan entrado o amenacen con entrar en rebeldía cuando Pekín se alista para a realizar este año los XXIX Juegos Olímpicos. "China es una sola, eso es un principio universal de las Naciones Unidas. Por consiguiente, tanto el territorio de Taiwan como el Tíbet le corresponden a China y es un asunto interno", dijo García en la radioemisora RPP.




