
Reina el caos en la capital del Zaire
Mientras se desconoce el paradero del depuesto presidente Mobutu, los rebeldes consolidan su poder en todo el país; en las últimas horas se registraron cerca de 200 muertes en Kinshasa, algunas por fusilamientos; continúan los saqueos.
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KINSHASA, 18 (AP).- Los rebeldes empezaron a consolidar hoy su dominio en Zaire mientras el depuesto dictador Mobutu Sese Seko iniciaba una nueva vida en el exilio.
Más de 200 personas resultaron muertas desde ayer en Kinshasa, según un nuevo balance publicado a última hora de hoy por la Cruz roja zaireña.
En un comunicado, el organismo internacional precisa que 140 personas fueron enterradas y 60 fueron llevadas a la morgue.
Cifras anteriores dieron la cifra de 177 muertos.
El Secretario general de la organización Albert Tshintitshiabo, subrayó que la mayoría de los muertos fueron militares y que fueron muertos en efrentamientos alrededor del aeropuerto internacional de Ndjili (a 25 km al norte de la capital) y de los barrios adyacentes, sitio donde ocurrieron los combates más violentos cuando entraron los rebeldes en la ciudad.
Cincuenta y dos civiles resultaron heridos, principalmente por balas perdidas y fueron internados en el hospital principal de Kinshasa, el Mama Yemo, precisó Tshintishiabo.
Varios barrios estaban todavía hoy siendo teatro de pillajes, y ajustes de cuentas.
En tanto, Laurent Kabila, dirigente rebelde y ahora autoproclamado jefe de un gobierno de transición, anunció que los generales del ejército en Kinshasa se habían puesto a sus órdenes.
Asimismo apuntó que 10.000 soldados rebeldes están en marcha hacia la capital. Fuentes militares occidentales dijeron que los insurgentes controlan el aeropuerto internacional de la capital y otro de carga.
Tranquilizar a la población
Se informó que la alianza rebelde planea enviar una delegación política a Kinshasa con el fin de tranquilizar a la población y preparar un gobierno local.
En los cuarteles rebeldes en Lubumbashi, el ministro de Finanzas de los rebeldes Mwana Nanga Mawampanga, dijo que la delegación será encabezada por Deo Bugera, el secretario general del grupo.
El ministro agregó que la alianza suele enviar delegaciones políticas a los territorios capturados, "con el fin de tranquilizar a la población y explicar nuestro mensaje".
Mientras tanto, en el principal hospital de la ciudad, Mama Yemo, el jefe de cirujanos Jean Batiste Sondji dijo que al menos 11 personas murieron y 38 más resultaron lesionadas ayer durante la entrada de los rebeldes a la capital. Agregó esperar que se incrementen los informes sobre víctimas.
Grupos de civiles recorrieron jubilosos las calles de la capital, agitando palmas y haciendo la señal de la victoria.
"Mobutu ha enloquecido. Queremos a Kabila", decían a coro.
Los rebeldes enviaron ayer su primera transmisión de radio desde la capital, en la cual le dijeron a las fuerzas del gobierno que tienen plazo hasta hoy para entregar las armas.
También serán castigados los saqueadores, de acuerdo con la transmisión realizada desde una potente emisora capturada por los rebeldes ayer.
Los rebeldes también están en control de la sede del Parlamento, el estadio de la capital y el Ministerio de Información. Los cuerpos de cuatro soldados que resistieron a los rebeldes están tirados en los terrenos del estadio.
Continúan los combates
La mayor parte de la ciudad parece estar bajo control rebelde, pero testigos en zonas cercanas a Campo Tshatshi, el principal campamento militar y donde se encuentra la fortaleza de Mobutu, que domina el río Zaire, dijeron que los combates continuaron ahí durante la noche.
La amenaza de violencia de parte de los soldados del gobierno que huyen ante los rebeldes mantuvo a los pobladores de varias zonas de Kinshasa encerrados en sus casas. En otras zonas, las multitudes se volcaron a las calles para saludar a los insurgentes y en algunos casos ofrecerles agua fresca.
En medio de multitudes que saludaban a los rebeldes como sus libertadores, Kabila proclamó la victoria de su ofensiva relámpago a través de Zaire.
Los rebeldes dijeron también que le cambiarán el nombre al país y lo denominarán República Democrática del Congo, como se llamaba cuando logró su independencia en 1960. Mobutu le cambió el nombre a Zaire en 1971.
Reconocimientos
Sudáfrica reconoce al líder de la rebelión zaireña Laurent Kabila como presidente de la República Democrática de Congo, anunció el vicepresidente sudafricano Thabo Mbeki hoy en Lubumbashi (sureste de Zaire) tras una reunión con Kabila.
Por su parte, Libia reconoció este domingo a la República Democrática de Congo proclamada por Kabila, informó en Trípoli la agencia ofical JANA.
Los insurgentes dijeron asimismo que su grupo se denominará ahora Alianza de Fuerzas Democráticas para la Liberación del Congo, en lugar de Congo-Zaire.
Kabila juró conformar un gobierno de transición para el martes y emitir una nueva constitución en un plazo de 60 días.
Sin embargo, no hizo mención alguna de las elecciones que el gobierno de Estados Unidos trata de obligarlo a organizar.
La llegada de los rebeldes a la capital fue tan carente de tropiezos y fricciones como la retirada del poder de Mobutu, la cual preparó el terreno para la última conquista de Kabila tras siete meses de rebelión.
Hubo disparos esporádicos en la mañana, pero se carece de evidencia des de resistencia a los rebeldes.
Para la mañana, contingentes de soldados del gobierno eran vistos caminando tranquilamente por las calles del centro de la capital, retirándose ante el avance rebelde.
"Nosotros controlamos Kinshasa ahora", dijo el jubiloso canciller de los rebeldes, Bizima Karaha.
Kabila ha combatido al gobierno del presidente Mobutu Sese Seko desde que éste se constituyó en dictador, hace 32 años.
Se instó a los altos funcionarios del gobierno de Mobutu a continuar en sus cargos, pero muchos de ellos, entre ellos el primer ministro, general Likulia Bolongo, escaparon del país.
Es difícil que Kabila conserve el poder
Desafío: mientras conduce al país hacia la democracia, el lider rebelde deberá mantener la cohesión de su alianza etnicamente diversa.
KINSHASA, Zaire, 18 (AP).- Laurent Kabila conquistó el país sin apenas haber librado una batalla y fue recibido por multitudes jubilosas tras cada conquista nueva.
Ahora encara su mayor desafío: cumplir la promesa de establecer una democracia al tiempo que emplea el enérgico liderazgo necesario para reconstruir esta descuidada nación y mantener unidos a sus más de 250 grupos étnicos.
Si comete muchos errores, podría ser considerado un nuevo dictador, y le costaría el apoyo internacional que necesita para estimular las inversiones extranjeras, revivir la economía y preparar elecciones.
Las mayores amenazas a la carrera de Kabila provienen de su falta de experiencia política, y el apoyo que recibió de los gobiernos conducidos por tutsis en Uganda y Ruanda para librar su exitosa campaña contra el presidente Mobutu Sese Seko.
Kabila prometió ayer designar un gobierno de transición en el término de tres días e introducir una nueva constitución en 60 días, pero no fijó fecha para las elecciones y se declaró presidente en forma unilateral.
Momento oportuno
Existen firmes motivos para que Kabila convoque a elecciones tan pronto sea posible: está en el momento máximo de su popularidad por haber desplazado a Mobutu.
Mientras más espere, más arriesga decepcionar a los donantes internacionales y perder partidarios entre la población nacionalista pero étnicamente diversa de Zaire, a la que le inquieta el apoyo exterior que recibe Kabila y las raíces étnicas de su rebelión.
La mayoría de los combatientes originales del jefe rebelde son banyamulenges, tutsis de ascendencia ruandesa nacidos en Zaire, que se alzaron en armas después que Mobutu dijo que no eran verdaderos zaireños y trató de expulsarlos.
La composición étnica del ejército de Kabila se diversificó a medida que iba conquistando nuevos territorios y reclutas, pero muchos zaireños todavía lo consideran un movimiento dirigido por tutsis que podría desembocar en un régimen de segregación tribal en el gobierno y las fuerzas armadas.
Sus preocupaciones, al igual que las de la comunidad internacional, no se han calmado precisamente por la actitud de los rebeldes hacia decenas de miles de refugiados ruandeses hutus en Zaire. La mayoría de éstos huyó de Ruanda en 1994 temiendo la venganza tutsi después que el gobierno hutu orquestó la matanza de medio millón de tutsis.
Las Naciones Unidas (UN) y el ahora derrocado gobierno de Mobutu acusaron a Kabila de tratar de vengar el genocidio atacando a los hutus, que estaban en campamentos de refugiados a lo largo de la frontera oriental de Zaire, pero que fueron desplazados hacia el interior de Zaire ante el avance de los rebeldes. Kabila lo desmintió y acusó a la UN de incompetencia.
El embajador norteamericano ante la UN, Bill Richardson, admitió que Kabila necesita experiencia en política, y el gobierno de Estados Unidos admite su suspicacia ante el jefe rebelde.
De todos modos, los inversionistas acuden a las regiones mineras para concretar acuerdos con Kabila, y el mundo parece conformarse por ignorar sus inconsistencias por ahora.
El triunfo rebelde no logra aplacar la tensión interétnica
Polvorín tribal: se teme que la situación resulta finalmente incontrolable; la tropa de élite de Mobutu se sintió traicionada y se rindió sin pelear.
GOMA, Zaire, 18 (AFP). - Pese a la victoria de la rebelión de Laurent Desiré Kabila persisten las tensiones entre etnias y las mismas podrían abrasar toda la región del este de Zaire, región considerada como un verdadero polvorín.
Primera región que pasó a ser controlada por los rebeldes en octubre y noviembre, las provincias del norte y sur de Kivu (este) han sido teatro de luchas y masacres que implican a los rebeldes tutsis, los refugiados hutus ruandeses y la población local.
La presencia de tropas ruandesas y ugandesas en la zona, desmentida categóricamente por los interesados, suscita creciente exasperación por parte de las poblaciones locales.
En Goma (este), frontera con Ruanda y que fue capital rebelde, desde hace varias semanas se señalan incidentes entre combatientes tutsis y no tutsis.
A las requisiciones de casas y vehículos por los "liberadores" se agregaron secuestros de personas, asesinatos y agresiones.
El 12 de mayo, expatriados de la Unicef en Goma fueron agredidos en su casa por hombres uniformados.
Desde esa fecha, las Naciones Unidas impusieron a su personal en la capital del norte de Kivu un toque de queda desde las 10 de la noche a las 6 de la mañana.
La atmósfera es tensa. Por la noche se oyen con frecuencia disparos de armas automáticas.
Los expatriados y los zaireños evitan salir tarde por las noches.
En Goma, donde se vive con los "liberadores" desde hace seis meses, no se festejó la caída de Kinshasa.
Cuando se habla de los soldados ruandeses, se los llama "los otros" y se baja la voz.
Algunos temen la anexión pura y simple de la región por parte de los vecinos del este (Ruanda).
En la región de Fizi, a orillas del lago Tanganica, varios testimonios dan cuenta de tensiones entre los banyamulengue y la etnia local de los babembe.
Según fuentes concordantes, las personas perseguidas son hutus refugiados, ruandeses, y hutus zaireños.
La rebelión desmiente todo esto en forma categórica. Para numerosos observadores, la prosecución y agravación de las tensiones entre rebeldes tutsis y poblaciones locales refugiados hutus ruandeses constituyen fuertes amenazas.
Kabila deberá encontrar las palabras adecuadas antes de que la situación sea incontrolable. Caso contrario, se expondrá a que al término de una de las guerras más rápidas de la historia, reanude sus relaciones con los diablos de la secesión.
"Nos sacrificaron"
KINSHASA, 18 (AFP).- Rodeado por sus hombres, el mayor Samba acaba de organizar la entrada de la Alianza rebelde en el campo militar de Tshatshi, sede de la División Especial Presidencial (DEP), la tropa de élite del derrocado jefe de Estado zaireño Mobutu Sese Seko.
El domingo en la mañana, los hombres de Kabila entraron de manera pacífica gracias a este mayor de la DSP. Samba, visiblemente apesadumbrado, cuenta cómo los jefes comenzaron.
"Se escaparon sin decirnos una palabra. Nos sacrificaron", dice Samba.
Este coronel llamó a un diplomático de la embajada norteamericana en Kinshasa para ponerse en contacto con la Alianza. "Estamos dispuestos a cooperar. Como militares, no hacemos política, sino que servimos a la nación", dijo.
Sus hombres, muy temidos por la población, reciben a los rebeldes con palmadas en la espalda. Algunos se reencuentran con viejos compañeros.
Ignoran dónde está Mobutu
RABAT, 18 (DPA).- El ex presidente de Zaire, Mobutu Sese Seko, se encuentra en paradero desconocido.El Ministerio del Interior marroquí desmintió hoy su supuesta llegada a Rabat en la madrugada.
El hotel Anfitrite, que se encuentra a unos treinta kilómetros al Sur de Rabat, es custodiado por paracaidistas y gendarmes, pero ni Mobutu ni miembros de su numerosa familia o sus sirvientes han sido vistos en el lugar.No obstante, varios miembros de la seguridad dijeron a DPA que "siguen esperando" el arribo de los ocupantes. "Todavía no ha llegado el presidente, pero nos han dicho que es seguro que vendrá mañana o pasado y que después viajará a Lichtenstein", afirmó un miembro de la policía secreta marroquí.
Sin embargo, el jefe de gobierno de Liechtenstein informó hoy que no quiere al depuesto presidente en su territorio, y comentó, además, no haber recibido petición de visa en su nombre.





