
Rencores entre la "Vieja" y "Nueva" Europa
El apoyo a EE.UU. atizó las divisiones
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ESTRASBURGO.- Los funcionarios del Consejo de Europa, la única organización que reúne a 44 países del Viejo Continente, abarcando tanto a los miembros de la Unión Europea como a los de la ex Cortina de Hierro, Rusia y Turquía, están perplejos. "¿Qué es la nueva Europa?", se preguntan.
¿Aquella que tácitamente describió el secretario de Estado norteamericano, Donald Rumsfeld, en contraste con la vieja Europa, es decir, los ocho países que respaldan su posición a favor de la guerra contra Irak (Gran Bretaña, España, Italia, Portugal, Dinamarca, Polonia, Hungría y la República Checa)? ¿O la que responde al eje sustentado por Jacques Chirac, Gerhard Schršder y Vladimir Putin, contrario a un emprendimiento bélico?
Para el austríaco Peter Schieder, presidente de la asamblea parlamentaria del Consejo de Europa, no es ni una ni otra opción. "Estos conceptos responden a intereses de corto plazo. Hace una semana nuestra asamblea pasó una resolución que refleja el sentir de todos los europeos en lo que respecta a Irak. En ella pedimos a todos los países miembros que se abstengan de apelar a la fuerza a menos que así lo disponga la ONU. Sería bueno que los políticos tomen nota de esta solicitud porque es la que refleja no a la nueva ni la vieja Europa, sino a la Europa verdadera", destacó Schieder a LA NACION.
Las encuestas le dan la razón. De los 800 millones de habitantes del Viejo Continente sólo una minoría, entre un 9 y un 15%, es favorable a una ofensiva. La actitud de Varsovia, Praga y Budapest, en tanto, ha despertado profundos rencores entre sus más poderosos vecinos. "Estos ingratos -señaló en un editorial el parisiense Le Monde- se quieren llenar los bolsillos con el dinero de los Quince, pero su corazón late al ritmo de los Estados Unidos."
Pascal Boniface, director del Instituto de Relaciones Internacionales y Estratégicas (IRIS), estima que una Europa dividida tampoco sirve a los propósitos de Washington. "Hace diez años sólo Francia se mostró reticente a sumarse a las fuerzas aliadas y al final terminó haciéndolo -señaló-. La situación ahora es muchísimo más complicada. El respaldo de las tres naciones candidatas a ingresar en la UE sirvió para crear divisiones en el bloque europeo, pero no cambia demasiado las cosas para los norteamericanos."
El temor al "viejo patrón"
¿Por qué los políticos de la ex Cortina de Hierro decidieron, entonces, antagonizar tanto a sus electores como a sus socios europeos? La respuesta, según los especialistas, se encuentra en su persistente desconfianza y temor al "viejo patrón": Moscú.
Washington planea desde hace rato retirar su red de bases militares de Alemania y, alentado por el respaldo recibido, estaría dispuesto a trasladar ese legado de la Guerra Fría al territorio de los flamantes integrantes de la OTAN, especialmente a Polonia.
Durante su ruidoso paso por Munich, Rumsfeld dio crédito a la versión. "Todavía estamos revisando el tema de las bases -dijo-, pero es cierto que el centro de gravedad de la OTAN parece estar moviéndose hacia otros lugares. El interés y el entusiasmo de los países que una vez vivieron bajo regímenes opresivos son una cosa buena para la OTAN."
La troika París-Berlín-Moscú tampoco es completamente altruista. Si la posición alemana responde a una lectura proselitista de Schršder del parecer del electorado, no hay que olvidar que Francia es el primer socio comercial de Irak en Europa. Rusia también tiene estrechas relaciones comerciales con Bagdad. Pero lo que más preocupa a Putin es garantizar que un "Irak libre" no inundará el mercado con petróleo, ya que la economía rusa depende de que el precio del barril se mantenga en 18 dólares.





