Revelaron detalles del final del Kursk

Un incendio elevó la temperatura a 8000 grados; muestran imágenes del interior
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28 de octubre de 2001  

MURMANSK.- La temperatura dentro del submarino nuclear Kursk en el momento de su naufragio alcanzó los 8000 grados y la mayor parte de sus 118 tripulantes murió asfixiada por el incendio, informó ayer la fiscalía general rusa tras analizar los restos de la nave.

La inspección de varios compartimentos del Kursk, recuperado el 8 del actual del fondo del mar de Barents, donde permanecía desde el 12 de agosto del año último, reveló además otros detalles del hundimiento.

En el examen del interior del submarino, que tardó unas ocho horas en hundirse, se han encontrado 19 cuerpos de los tripulantes, siete de los cuales ya fueron identificados. En octubre del año pasado había sido rescatados e identificados otros doce cadáveres.

El fiscal general ruso, Vladimir Ustinov, dijo que "se ha avanzado hacia la solución del misterio" que causó el hundimiento del sumergible a 108 metros de profundidad.

Los investigadores determinaron que se produjo un incendio a bordo y que la muerte de la mayor parte de los tripulantes ocurrió por asfixia.

El fiscal agregó que para establecer las causas de la tragedia se necesitará reflotar también la proa del submarino, que aún se encuentra en el fondo del mar de Barents.

La fiscalía general y la marina rusa mostraron ayer un video de siete minutos de los impresionantes daños sufridos por el submarino.

Panorama desolador

La popa del aparato hecha un amasijo de hierros, tabiques de acero especial cortados con la precisión de "un cuchillo", periscopios arrancados de cuajo, enredos de cables y equipos destruidos formaban el desolador panorama.

"Lo que sucedió dentro de esos compartimientos fue un infierno", afirmó Ustinov, que agregó que los marinos del Kursk pudieron levantar una "resistente barrera" que cortó el avance del fuego hacia los dos reactores nucleares que impulsaban al submarino y cuya destrucción habría causado una catástrofe mayor.

El Kursk está en el dique seco del astillero de Roslaikovo, cerca de Murmansk, y en él siguen trabajando los expertos de la fiscalía y forenses de la marina para recuperar más cuerpos y los 22 misiles tipo Granit que aún permanecen en su interior.

El comandante en jefe de la marina rusa, Vladimir Kuroyedov, dijo ayer que se ha abierto uno de los contenedores de los misiles y que serán extraídos la próxima semana.

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