Rusia muestra señales de debilidad en Ucrania, por eso golpea con más fuerza
La guerra no avanzó como esperaba el Kremlin, con pérdidas en el campo de batalla y un aumento de las bajas; con ataques más intensos, Moscú busca mejorar su posición para futuras negociaciones
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ROMA.– La demostración de fuerza que Rusia descargó sobre Ucrania en la madrugada del martes, con cientos de drones y misiles, no puede ocultar las crecientes señales de debilidad de Moscú en esta guerra que ya lleva cuatro años.
El avance ruso en el frente ucraniano se ha desacelerado casi hasta detenerse. Moscú ha intensificado la movilización forzada en los territorios ocupados del este de Ucrania debido a que sus esfuerzos de reclutamiento interno no alcanzan los objetivos previstos.

El descontento dentro de Rusia crece. Europa brinda nuevo apoyo a Ucrania. Y las conversaciones de paz impulsadas por Estados Unidos prácticamente han llegado a su fin.
Todo esto equivale a una pérdida de impulso para Rusia, según los analistas.
“La posición de Ucrania es mucho, mucho más sólida ahora que hace apenas un año”, afirmó en una entrevista el martes Franz-Stefan Gady, analista militar radicado en Viena.
Algunos expertos creen que la reciente intensificación de los ataques rusos busca recuperar una ventaja de cara a eventuales negociaciones de paz y volver a captar la atención de la administración Trump, que se ha concentrado más en la guerra con Irán que en la de Ucrania.

Los avances ucranianos en el campo de batalla, sin embargo, han cambiado el rumbo de la guerra, sostuvo Jack Watling, investigador principal del Royal United Services Institute, un centro de estudios con sede en Londres.
Aunque los ataques aéreos rusos podrían continuar “durante un largo período”, dijo Watling el martes, el desempeño militar de Rusia está perdiendo eficacia. Eso ha generado “un creciente optimismo de que Ucrania puede combatir a Rusia hasta alcanzar un alto el fuego”, escribió esta semana en un análisis publicado por Foreign Affairs.
Se trata de un cambio drástico respecto del verano boreal pasado, cuando el presidente ruso, Vladimir Putin, se mostraba tan confiado en la victoria que viajó a Alaska para reunirse con el presidente Trump y debatir cómo poner fin a la guerra. Hoy es el presidente ucraniano, Volodimir Zelensky, que impulsa una rápida finalización de las hostilidades.
En Moscú, el principal vocero de Putin declaró el martes que la guerra podría terminar tan pronto como Ucrania se retire de la región del Donbás, donde Rusia reclama territorio.

“Seguimos abiertos a negociaciones de paz”, dijo el portavoz, Dmitri Peskov, aunque reconoció que las conversaciones permanecen estancadas.
Gady señaló que es poco probable que Rusia logre el control total del Donbás antes de finales de 2026, como pretendía hacer antes de regresar a negociaciones de alto el fuego. Sin embargo, afirmó que bombardeos como el del martes demuestran que el poder aéreo ruso no puede subestimarse y que “Ucrania ciertamente verá más ataques de este tipo”.
Mientras tanto, Ucrania mantiene sus posiciones sobre el terreno.
Analistas de DeepState UA, una plataforma ucraniana de inteligencia de fuentes abiertas, informaron esta semana que el ejército ruso aparentemente perdió más territorio del que ganó durante mayo. Sería el primer mes con un resultado negativo de ese tipo desde la contraofensiva ucraniana de 2023.
Eso ocurrió a pesar de un aumento del 37,5% en el número de ataques rusos. Los analistas indicaron que las fuerzas rusas han sufrido un deterioro tal que, en ocasiones, los asaltos quedan a cargo de apenas uno o dos soldados.
“La guerra está entrando en una nueva fase, y es importante que el Estado ucraniano no pierda la iniciativa”, concluyeron los analistas de DeepState.

La posición de Ucrania también continúa respaldada por nueva ayuda militar europea, incluido un paquete de armas de aproximadamente 149 millones de dólares por parte de Finlandia y la entrega de 16 cazas Gripen por parte de Suecia, ambos anuncios realizados durante la última semana.
Estimaciones recientes de funcionarios occidentales sugieren que Rusia está sufriendo pérdidas extraordinarias en el campo de batalla. La semana pasada, la jefa del servicio de inteligencia británico, Anne Keast-Butler, afirmó que cerca de 500.000 soldados rusos han muerto desde el inicio de la guerra en febrero de 2022.
“Mientras mantenemos firme nuestro apoyo a Ucrania, Putin retrocede en el campo de batalla”, declaró Keast-Butler durante un discurso en Londres.
En mayo, el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, afirmó que Rusia pierde entre 15.000 y 20.000 soldados cada mes.
“No heridos; muertos”, dijo Rubio en Fox News. “Es una guerra terrible”.
Por eso Moscú intenta obtener más soldados desde el este de Ucrania.
Los estudiantes de las regiones ocupadas de Lugansk y Donetsk han visto canceladas sus exenciones de movilización, y las autoridades de ocupación rusas han recurrido a registros obligatorios, redadas y amenazas de castigos legales para forzar a los ucranianos a incorporarse al ejército ruso, según Maksym Beznosiuk, de la Fundación Jamestown.

“La estrategia de movilización del Kremlin en los territorios ocupados busca cubrir la falta de personal causada por las catastróficas pérdidas militares rusas y modificar el equilibrio demográfico mediante la salida de parte de la población ucraniana”, escribió Beznosiuk en un análisis publicado esta semana.
El martes por la mañana, Zelensky calificó el último ataque como “un ataque a gran escala y una declaración completamente transparente de Rusia: si Ucrania no recibe protección frente a misiles balísticos y otros ataques, estos continuarán”.
Y podrían extenderse a Europa mientras los aliados sigan suministrando armas a Ucrania, advirtió Nikolai Sokov, exdiplomático soviético y ruso, durante una entrevista realizada el martes.
La capacidad de Rusia para prolongar la guerra no debe subestimarse, sostuvo Sokov.
“Lo que no veo en la política europea es la comprensión de que, en lugar de aceptar la derrota, Moscú puede optar por una escalada”, afirmó Sokov, actualmente investigador principal del Centro de Viena para el Desarme y la No Proliferación. “Esa sería mi preocupación”.

En su entrevista con Fox News, Rubio reconoció que los esfuerzos estadounidenses para negociar un acuerdo de paz en Ucrania “han perdido impulso durante los últimos meses por diversas razones”.
“Esperamos llegar pronto a un punto en el que ambas partes vuelvan a comprometerse”, dijo Rubio. “Y estamos preparados para desempeñar el papel de mediadores y llevar esto a una conclusión”.
También señaló que Rusia podría haberse sentido recientemente “algo optimista” porque las ganancias derivadas de los elevados precios del petróleo, impulsados por el cierre del estrecho de Ormuz, le han proporcionado al Kremlin un salvavidas económico para sostener el esfuerzo militar.
Aun así, Rubio añadió: “Los ucranianos se sienten cada vez más confiados respecto de su posición en el campo de batalla”.
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