Salud del Papa: cómo sigue la recuperación de León XIV y qué dice el parte médico del 15 de octubre
El pontífice realiza sus actividades de forma autónoma y ya “retomó un poco el trabajo”, según fuentes vaticanas; por ahora, el viaje a América Latina sigue confirmado
7 minutos de lectura'

ROMA.– La recuperación del papa León XIV, que se sometió el martes a una intervención quirúrgica por un cáncer de pulmón, “avanza según lo previsto”, según el último parte médico, dado a conocer este jueves.
“Esta mañana, el Santo Padre se sometió a controles rutinarios, los cuales arrojaron resultados normales. Una radiografía de tórax mostró una buena recuperación del pulmón intervenido”, dice el parte firmado por los médicos Luigi Carbone y Stefano Margaritora.
Además, los médicos precisaron que el pontífice realiza sus actividades diarias de forma autónoma y que “su sesión de fisioterapia incluyó una gama completa de movimientos físicos”.
Consultada por LA NACION, la doctora Annalisa Bilotta, del hospital Salvator Mundi de esta capital, al comentar el parte médico -el único que habrá hoy, según avisó el Vaticano-, destacó que “todo va bien”. “La operación estuvo bien preparada y no fue una urgencia y los resultados se observan en su recuperación posoperatoria y —como se ha informado este jueves— en la buena recuperación de su pulmón derecho tras la extirpación del tumor maligno”. No obstante, subrayó que “debemos esperar los resultados del examen histológico, que aportarán información importante sobre el tumor maligno y el tratamiento posoperatorio al que, posiblemente, deba someterse el Papa”. “Normalmente, los resultados histológicos tardan entre 10 y 15 días en estar disponibles tras la operación, pero en el caso del Papa podría ser menos, tal vez una semana”, afirmó.
Como es sabido Robert Prevost, de 71 años, fue diagnosticado con un adenocarcinoma de pulmón, el tipo más común de cáncer de este órgano, y los médicos le extirparon el lóbulo inferior del pulmón derecho en una intervención quirúrgica realizada el martes por la tarde.

Tratando de transmitir un clima de moderado optimismo tras la difusión del parte médico fuentes de la Sala de Prensa también destacaron que el Papa “retomó un poco el trabajo” desde su habitación del décimo piso del hospital Gemelli, donde, como también en la víspera, concelebró misa en una capilla que se levantó allí mismo, ya que el apartamento papal se encuentra bajo refacción, como se informó.
Más allá de las enormes dudas y de la casi certeza de que deberá ser aplazado -visto que la cirugía resultó mucho más seria de lo que se pensaba y hará falta saber los resultados de la biopsia del tejido extirpado-, la Sala de Prensa también reiteró que el viaje a América Latina sigue en pie, al momento.
“Es lo que dijo el Papa en el Ángelus del domingo pasado”, dijo una fuente de la Sala de Prensa ante una pregunta de LA NACION. Aludió, así, al hecho de que, antes de su anuncio de que iba a tener que operarse para removerse un nódulo en el pulmón “en estado inicial y bien localizado”, al final del Ángelus del domingo pasado, el Papa saludó a un grupo de peruanos residentes en Roma agradeciéndole oraciones “para la visita que realizaré a Perú”. Es decir, el Papa, que sabía que iba a operarse y de que había fuertes sospechas de que su nódulo pulmonar podía ser maligno, optó por utilizar un tiempo verbal futuro afirmativo, no condicional.
En este sentido, en la Santa Sede reiteraron su intención y deseo de hacer ese viaje, que incluye Uruguay, la Argentina y “su” querido Perú, del 6 al 17 de noviembre próximo. Aunque una alta fuente vaticana consultada por LA NACION dijo que “estaría muy sorprendido” de que lo hiciera.
Fuentes de la Sala de Prensa también hicieron saber que el Papa -que además del equipo médico liderado por Carbone y Margaritora, se encuentra acompañado por sus secretarios privados-, no recibió visitas. Pero, dada la positiva evolución posoperatoria, no descartaron que Robert Prevost, de 71 años, pueda este domingo asomarse de un balcón del décimo piso del hospital Gemelli para recitar la tradicional oración mariana del Ángelus, como hicieron sus predecesores Juan Pablo II y Francisco, durante algunas de sus internaciones.
Un mes desde la sospecha
En un Vaticano sumergido en un inesperado clima de incertidumbre, ya que nadie se esperaba que 17 meses después de su elección, el atlético Robert Prevost se viera obligado a enfrentarse a semejante situación que altera todo, el diario La Repubblica reveló un dato más que interesante. El Papa, que debería ser dado de alta el martes próximo, 20 de octubre, se habría enterado de que había un problema en su salud hace un mes.
“Los médicos del Papa habrían intuido la existencia del problema a mediados de septiembre, cerca del cumpleaños de León, el 14 de ese mes, durante una banal resonancia magnética de control de abdomen que se hizo discretamente en el Fatebenefratelli”, escribieron Michele Bocci y Jacopo Scaramuzzi.
“Se le denomina ‘incidentaloma’: el hallazgo fortuito de lo que más tarde resulta ser un tumor, descubierto durante un examen diagnóstico destinado a detectar otras afecciones médicas. Los médicos observaron un nódulo en la parte inferior de los pulmones y decidieron investigar más a fondo sin demora. Al principio, no obstante, probablemente no era más que una sospecha”, añadieron.

Tanto es así que el 21 de septiembre el Vaticano publicó la agenda del viaje a América Latina, previsto para noviembre, señal de que en ese momento nadie pensó que esa gira podría verse en riesgo.
Después, como es sabido, el Papa hizo su viaje a Francia, del 25 al 28 de septiembre durante el cual, quizás, se le informó que había algo que no cerraba. Entonces, subrayó el mismo artículo de La Repubblica, se lo vio al Pontífice hablar bastante con su médico, Luigi Carbone, que suele acompañarlo en los viajes internacionales.
“En cualquier caso, a finales de septiembre, León ya había iniciado las pruebas diagnósticas necesarias: primero, una tomografía computarizada (TC) de tórax con contraste, seguida de una tomografía por emisión de positrones (PET), que habría mostrado ganglios linfáticos limpios”, sigue el artículo, que recuerda, de todos modos, que ahora hay que esperar los resultados histológicos completos. Y, en 12 días, la respuesta de los análisis inmunohistoquímicos y moleculares indicarán si el Papa tendrá que hacer un tratamiento.
Muy verosímil, la versión deja en el aire una pregunta: cuando estuvo en la famosa gruta del santuario mariano de Lourdes, en Francia, donde se reza por curaciones milagrosas, ¿Léon habrá también rezado por su propia salud?
Lo cierto es que a finales de septiembre, el Papa estadounidense -y también de nacionalidad peruana, porque en ese país vivió mitad de su vida sacerdotal, como misionero agustino y como obispo-, también hizo una movida que, si bien esperada, para muchos tuvo que ver con su probable e inesperada enfermedad. Puso en marcha la sucesión dentro del Colegio Cardenalicio e hizo que los cardenales-obispos se reunieran para votar a un nuevo decano de ese cuerpo. Tal como se informó el 9 de octubre pasado y tras la aprobación del Pontífice, este resultó el cardenal filipino Luis Antonio Tagle, persona de mucha confianza de Prevost, de 69 años y pro prefecto del Dicasterio para la Evangelización, que pasó a reemplazar al cardenal Giovanni Battista Re, de 92 años.


