Sánchez busca que Felipe VI se involucre en la crisis en Ceuta y contacte al rey de Marruecos
El rey de España sigue de cerca la crisis y podría hablar con su par marroquí para intentar destrabar la situación; mientras tanto, miles de migrantes permanecen en el enclave y comenzaron los entierros de las víctimas
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MADRID.– La crisis migratoria en Ceuta llegó hasta lo más alto de las dos monarquías. El rey Felipe VI sigue personalmente la evolución de la situación y, a pedido del gobierno, evalúa la posibilidad de establecer un contacto directo con el rey Mohamed VI de Marruecos, en un intento por contribuir a rebajar la tensión y facilitar una salida a la crisis que mantiene a miles de migrantes en el enclave español del norte de África.
El gobierno de Pedro Sánchez consultó a la Casa Real sobre la conveniencia de que Felipe VI se comunique con su par marroquí. Por el momento, la llamada no se produjo y desde el Palacio de la Zarzuela mantienen la cautela. El monarca contempla intervenir cuando considere que el gesto sea “útil y razonable”.

Felipe VI permanece en Mallorca, donde pasa sus vacaciones de verano, pero ya habló con Sánchez y mantuvo una conversación con el presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, para conocer de primera mano la evolución de los acontecimientos.
También creció la presión política para que adopte un papel más activo. Desde Vox hasta Izquierda Unida reclamaron una intervención del monarca. “Está tardando demasiado”, reprochó este viernes la formación de izquierda.
Un contacto entre los dos reyes tendría además un fuerte componente simbólico. Felipe VI y Mohamed VI se conocen desde la infancia, aunque su relación está lejos de reproducir la cercanía que mantuvieron sus padres, Juan Carlos I y Hassan II. Al mismo tiempo, Marruecos conserva reivindicaciones históricas sobre Ceuta y Melilla, mientras busca consolidar su influencia regional, desde el Sahara Occidental hasta el Sahel.
La cautela también tiene una razón institucional. El rey español tiene un papel constitucionalmente subordinado a las decisiones del gobierno. La última visita de un monarca español a Ceuta fue realizada por Juan Carlos I en 2007 y provocó entonces una enérgica protesta de Rabat. Por ahora, la agenda oficial de Felipe VI no contempla una visita al enclave.
Entierros
Mientras se evalúa ese eventual movimiento diplomático, la situación sobre el terreno continúa siendo inestable.
La policía volvió a desalojar este viernes a alrededor de un millar de migrantes de la playa del Trampolín, después de que el lugar había quedado vacío apenas un día antes, cuando unos 1800 migrantes fueron trasladados a dos centros temporales habilitados por las autoridades. Muchos de ellos, sin embargo, regresaron posteriormente a la zona costera para protestar contra las expulsiones y exigir permanecer en Ceuta.
El gobierno trabaja ahora en la preparación de tres nuevos espacios de acogida. Según fuentes policiales, entre 3500 y 5000 personas todavía permanecen en el enclave, de las aproximadamente 80.000 que ingresaron de manera irregular desde Marruecos durante la avalancha de los días 30 y 31 de julio.
Este viernes comenzaron en el cementerio musulmán de Ceuta los entierros de los primeros migrantes muertos durante la avalancha. Cuatro cuerpos fueron sepultados mientras un clérigo musulmán recitaba una oración y los trabajadores depositaban los cadáveres, envueltos en bolsas mortuorias blancas, en fosas orientadas hacia La Meca.
Las autoridades prevén enterrar alrededor de 70 cuerpos durante los próximos días, a un ritmo de entre 10 y 12 por jornada. La cifra representa solo una parte de los fallecidos. Según los datos oficiales, 82 migrantes murieron del lado español de la frontera y otros 14 fallecimientos fueron confirmados por Marruecos.
El proceso de identificación avanza con extrema lentitud. Solo seis de los fallecidos pudieron ser identificados hasta ahora, todos hombres adultos marroquíes, mientras alrededor del 95% de los cuerpos continúa sin nombre.
Los equipos españoles y marroquíes cotejan huellas dactilares y muestras de ADN para intentar establecer las identidades. Pero existe un obstáculo adicional: muchos familiares marroquíes de los desaparecidos tienen dificultades para ingresar legalmente a Ceuta y entregar muestras genéticas para las comparaciones.
Cada tumba fue marcada con una lápida numerada, en previsión de que un cuerpo pueda ser identificado más adelante y eventualmente repatriado. Mientras tanto, familiares desesperados continúan buscando información a través de las redes sociales y presionando a las autoridades de ambos países.
Agencias ANSA, AFP y Reuters



