
¿Se están registrando más terremotos en 2026? La explicación de una geóloga que trabajó en la NASA
La experta Adriana Ocampo, que formó parte de la agencia norteamericana durante varias décadas, habló sobre el sismo que sacudió a Colombia
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BOGOTÁ.- El terremoto de magnitud 7,4 que sacudió a Colombia, con epicentro en Chocó, ha sido catalogado por el Servicio Geológico Colombiano (SGC) como el más intenso de este siglo.
Desde que sucedió (a las 7.40 del 10 de agosto) se han presentado, hasta ahora, 99 réplicas, un fenómeno que para los expertos es normal por el reacomodamiento de la corteza terrestre.
En una entrevista, la geóloga colombiana Adriana Ocampo, que trabajó en la NASA por más de cinco décadas, ahondó en las explicaciones científicas de este movimiento telúrico y cómo se asocian a otros que se han presentado en el mundo.
-¿Por qué hemos registrado este año varios sismos de gran magnitud en países como México, Colombia y Venezuela?
-La actividad sísmica de 2026 responde a la dinámica tectónica natural de la región, no a un fenómeno anómalo. El sismo en Colombia fue por subducción de la placa de Nazca bajo la Sudamericana, mientras que el doblete en Venezuela (M7.2 y M7.5) obedeció a una falla de rumbo entre las placas del Caribe y Sudamericana. Son procesos independientes y no están conectados. Pero tenemos que recordar que nuestro planeta está en continua evolución y el movimiento de las placas de la corteza terrestre es parte de ese proceso.
-¿Está pasando algo particular con el Cinturón de Fuego del Pacífico?
-No. Colombia y México están en el Cinturón de Fuego del Pacífico, que concentra alrededor del 90% de los sismos mundiales, mientras Venezuela está fuera de ese cinturón. Los sismos de 2026 son eventos esperados dentro de la liberación continua de energía acumulada por décadas en estas zonas de alta actividad sísmica.
-¿Tiene relación el incremento de temperaturas oceánicas con la actividad sísmica?
-Por lo que se conoce hasta el momento, no hay evidencia científica que vincule el calentamiento oceánico con sismos tectónicos profundos. Los terremotos de gran magnitud son generados por la acumulación y liberación de energía elástica en fallas geológicas, independientemente de la temperatura del agua.
-A partir de datos satelitales de la NASA, ¿qué tan grave es la afectación en Colombia y cómo se compara con Venezuela?
-La tecnología satelital InSAR del satélite NISAR es decir, radar satelital de apertura sintética) captó desplazamientos de hasta 60 centímetros en Venezuela tras los sismos, con cerca de 58.870 edificios dañados identificados preliminarmente. Para Colombia, los datos aún se procesan, pero la profundidad del sismo (107 kilómetros) atenuó las ondas en superficie comparado con Venezuela (10-20 km), lo que sugiere una afectación superficial menor, aunque igualmente significativa. O sea, cuanto más profundo en la corteza sea el origen de la onda sísmica, más tiempo da a mitigarse, esto está correlacionado con la composición y densidad de la roca que la onda viaja. Suelos de rocas menos densos tienden a ampliar la onda sísmica y producir más daños en los edificios.
-¿Qué tan cierto es que después de un terremoto fuerte “se acomodan las placas” y aumenta el riesgo de nuevos terremotos?
-Es cierto que la corteza busca un nuevo equilibrio, generando réplicas en horas, días o semanas. Sin embargo, estas son menores que el sismo principal. El “acomodamiento” no aumenta el riesgo de otro gran terremoto en el mismo lugar, sino que libera energía remanente. Es importante siempre estar preparado y tomar precauciones, especialmente en los días inmediatamente después del terremoto, que es cuantas más réplicas pueden haber.
-¿Por qué ciudades alejadas del epicentro sufren daños mayores que localidades cercanas? ¿Cómo explicar lo sucedido en Cali frente a Armenia?
-La profundidad es clave: el sismo de Colombia fue intermedio (107 kilómetros), por lo que las ondas viajaron extensamente atenuadas. Los daños dependen de la vulnerabilidad del terreno y las edificaciones; Cali, con suelos más blandos o menos densos y construcciones antiguas, sufrió más que Armenia, a pesar de estar a distancia similar. Es importante notar que seguir los requerimiento de construcción antisísmica, incluso en edificios antiguos, es importantísimo para mitigar la pérdida de vidas.
-¿Cómo se podrían mitigar este tipo de fenómenos en Colombia?
-La implementación rigurosa del Código Colombiano de Construcciones Sismorresistentes es clave, pudiendo reducir daños hasta en un 80%. Complementar con monitoreo satelital (NISAR, Sentinel-1) y medición de placas vía VLBI con cuásares permite evaluar deformaciones de la corteza correlacionada a actividad susimica y de allí y actualizar mapas de amenaza y de urbanización preparada para terremotos.
-¿El futuro de la predicción sísmica es optimista?
-El futuro de la predicción sísmica es optimista gracias a la integración de disciplinas que antes parecían ajenas. Más allá del monitoreo de placas con satélites como el NISAR, la ciencia está descubriendo que la Tierra no es un sistema aislado; investigaciones de vanguardia de la Universidad de Tsukuba y el Instituto Nacional de Ciencia y Tecnología Industrial Avanzada de Japón han demostrado, mediante modelos matemáticos, que la actividad solar influye causalmente en la sismicidad. El calor del Sol, aunque provoca un leve aumento de 0,1 a 0,2 °C en la temperatura superficial, puede hacer las rocas más frágiles y alterar la presión en las fallas al modificar el movimiento del agua subterránea. De hecho, al incluir la temperatura superficial en los modelos, la precisión de los pronósticos mejora notablemente, especialmente para terremotos superficiales, e incluso se ha observado que, hasta 10 días después de una erupción solar, la sismicidad global puede aumentar hasta un 38%. Esta conexión subraya por qué la exploración espacial es tan crucial: estudiar el Sol no solo nos ayuda a comprender el universo, sino que nos proporciona herramientas clave para anticipar movimientos en nuestro propio planeta, acercándonos cada vez más a sistemas de alerta temprana que salven vidas. La prevención, educación y normativa estricta son el camino a la mitigación de estos desastres naturales.


