
Se inicia la convivencia en el Ulster
Por Graciela Iglesias Corresponsal en Gran Bretaña
1 minuto de lectura'
LONDRES.- Nadie se anima a festejar. Tantas veces la esperanza se hizo trizas en Irlanda del Norte que ahora, cuando el sueño de contar con un gobierno propio se concretó con la última campanada de la medianoche, la mejor expresión de felicidad ha sido la ausencia de estruendos.
Hay también una dosis de cábala en la cautelosa reacción de los nordirlandeses. Se espera que el IRA nombre hoy a un intermediario para discutir la posibilidad de un desarme con el general canadiense John de Chastelain a cargo de coordinar el decomiso de todas las fuerzas paramilitares de la provincia.
Hasta que lo haga, nadie quiere tentar a la Providencia porque esta acción será la última pieza del complicado rompecabezas político que ha puesto virtual fin a 30 años de guerra civil.
Etapas cumplidas
Todos los participantes en este proceso, iniciado hace cinco años con la Declaración de Downing Street y sellado el año último con el acuerdo de Viernes Santo, han cumplido con su parte.
La reina Isabel II sancionó ayer la norma que devuelve los poderes suspendidos a Irlanda del Norte en 1972 diciendo sólo "lo apruebo", en una breve ceremonia en Buckingham Palace. Y el Parlamento irlandés, el Dail, retiró de su constitución el reclamo de soberanía sobre el Ulster.
"Todos tenemos que tomar riesgos por la paz. Este es nuestro riesgo. Pero quiero enfatizar que los artículos 2 y 3 de nuestra Constitución no desaparecen, sino que han sido reescritos para explicar quién puede considerarse irlandés más que hasta dónde llega el territorio de nuestro país -explicó el primer ministro Bertie Ahern-. Lo que ha desaparecido en esta isla son los últimos vestigios de irredentismo."
Ahern subrayó el "profundo orgullo que sienten hoy todos los irlandeses" frente a los avances alcanzados en el proceso de paz, pero al mismo tiempo envió un mensaje de advertencia a las "fuerzas siniestras" que estarían dispuestas a boicotearlo.
"Este gobierno no tolerará un ataque de grupos disidentes. Ahora no existe la más remota excusa para que una organización que se llama a sí misma republicana repudie o niegue el ejercicio democrático que existe tanto en el sur como en el norte de Irlanda", sostuvo el "taoiseach" (primer ministro) en alusión a rebeldes del partido liderado por Gerry Adams, agrupados bajo el nombre de Republican Sinn Fein, que estarían desde hace varias semanas planeando una serie de atentados en el Reino Unido.
El primer ministro británico, Tony Blair, también hizo un llamado a estar alerta en la Cámara de los Comunes. "Va a haber muchas dificultades en el camino, pero yo creo que un gran, gigantesco paso ha sido tomado", indicó.
Visita de la reina
En Dublín se descuenta que la reforma de la Constitución permitirá ahora que se concrete una histórica visita de Isabel II, la primera de un monarca británico a Irlanda desde la declaración de su independencia en 1922.
Es probable que esto se anuncie hoy mismo al final de un almuerzo en Buckingham Palace en el que será invitada de honor la presidente irlandesa, Mary McAleese.
La normalización de las relaciones entre los dos países permitirá la puesta en marcha de una parte crucial del acuerdo de Viernes Santo. Porque más allá de la Asamblea y del nuevo Ejecutivo provincial, en las próximas semanas deberá comenzar a funcionar el Consejo Norte-Sur, compuesto por ministros de Dublín y Belfast, así como el Consejo de las Islas, que agrupará a representantes de Dublín, Londres, Edinburgo, Cardiff y las islas del Canal de la Mancha.
Estos dos últimos organismos tendrán como fin establecer políticas de cooperación regional así como exaltar los valores culturales de cada nación.
Su normal funcionamiento dependerá, sin embargo, del aún no resuelto problema del desarme.
El IRA prometió "discutir" la cuestión, pero no se comprometió a llevarlo a cabo. Los unionistas se han reservado el derecho de abandonar en febrero el Ejecutivo -y con ello anular su existencia- si la entrega de armas no se concreta.




