Sospechan que Rusia podría haber manipulado a los "chalecos amarillos"

Uno de los bancos que quedaron destrozados tras la violenta jornada del sábado
Uno de los bancos que quedaron destrozados tras la violenta jornada del sábado Fuente: AP - Crédito: Christopher Ena
Los servicios de inteligencia investigan una posible injerencia en las redes sociales para amplificar las protestas
Luisa Corradini
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10 de diciembre de 2018  

PARÍS.- Mientras el presidente Emmanuel Macron abrió una gran concertación con los cuerpos intermedios de la sociedad para tratar de apaciguar la crisis desatada por los "chalecos amarillos", los servicios de inteligencia investigan una posible injerencia rusa , a través de las redes sociales, en ese movimiento que conmociona a Francia desde mediados de noviembre.

Las próximas horas serán decisivas para definir la evolución de las tensiones que convirtieron al país en una caldera al borde de la explosión. Macron hablará esta noche al país por televisión a las 20.

Quiénes son los chalecos amarillos de Francia y por qué están protestando - Fuente: BBC

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Antes de pronunciar ese mensaje crucial, que cambiará seguramente el resto de su mandato, el presidente -acusado de gobernar solo- inició una rueda de consultas con actores de la vida pública. Desde comienzos de semana recibió discretamente a los principales actores de la vida política, dialogó en el Palacio del Elíseo con un grupo de alcaldes y hoy (lunes) recibirá a los presidentes del Senado, de la Cámara de Diputados y del Consejo Económico Social, a los dirigentes de las principales organizaciones sindicales y de las centrales empresarias, así como a personalidades representativas de la vida nacional.

Esos contactos y su discurso se han transformado para el joven mandatario en una cuestión de supervivencia política, pues se encuentra en un abismo de impopularidad. Macron, que llegó al poder en mayo de 2017 con 62% de los votos, ahora solo cuenta con la confianza de 23% de los franceses, según un sondeo del instituto Ipsos.

A fin de contener la cólera popular que se expresó con violencia en las últimas manifestaciones, el presidente proyecta -al parecer- anunciar una serie de medidas concretas destinadas a mejorar parcialmente el poder adquisitivo de los franceses mediante una reducción del impuesto a los ingresos, la eliminación completa de los gravámenes municipales y un reajuste de las jubilaciones para las categorías más postergadas.

"Es necesario responder a la vez a la cólera actual -que oímos y comprendimos- con medidas fuertes, sin abandonar el largo plazo", declaró el vocero del gobierno, Benjamin Gruveaux.

En forma simultánea, los servicios de inteligencia franceses procuran determinar si grupos de activistas vinculados al extranjero intentaron manipular y amplificar la movilización de los "chalecos amarillos".

Esa hipótesis de injerencia a través de las redes sociales se desprende de las misteriosas condiciones en que fueron creadas ciertas cuentas. El indicio más inquietante es la actividad que desarrollaron esos sitios en las últimas semanas, multiplicando informaciones y comentarios en forma automatizada. Se trata del procedimiento clásico de trolling para lanzar mensajes -generalmente falsos o tendenciosos- que se reproducen en forma exponencial gracias a algoritmos programados para obtener un efecto de saturación.

La prueba, según los expertos, fue la difusión en internet de un documento confidencial que contenía detalles del dispositivo de seguridad preparado por el gobierno y la policía para reprimir las manifestaciones en París. Ese plan fue divulgado por un sitio de información alternativo -poco sospechado de estar vinculado a Rusia- que actuó ingenuamente reproduciendo informaciones que le hizo llegar una "fuente" no identificada.

El diario británico The Times y la agencia de noticias Bloomberg aseguran que "centenares de cuentas vinculadas a Rusia" operaron intensamente en las redes sociales con el objetivo de "amplificar las manifestaciones callejeras que conmovieron a Francia". Esa información proviene, probablemente, de los servicios británicos antihackers que operan en internet para prevenir ataques cibernéticos.

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