
Suha permanece siempre a su lado
Aunque están separados, la esposa de Arafat se halla en París
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RAMALLAH, Cisjordania (AFP).- Suha, la esposa de Yasser Arafat, demostró hasta el final que es una de las aliadas más fieles del líder palestino, pese a su separación y las críticas que suscita su estilo de vida extravagante.
Desde que su marido de 75 años fue internado en el hospital de Percy, Suha permanece junto a su lecho de enfermo sin abandonarlo un instante. Anteayer, cuando circularon noticias anunciando la muerte de su esposo, exigió a la dirección del hospital que desmintiera esa información.
Criada en una rica familia cristiana, conoció a Arafat cuando era estudiante en la Sorbona de París. Suha fue contratada para encargarse de las relaciones públicas de la Organización de Liberación Palestina (OLP) mientras Arafat estaba en el exilio en Túnez. Más tarde, se convirtió en su consejera económica hasta que, en 1990, se casó en secreto con Arafat. Su única hija, Zahwa, nació hace 9 años en París. A partir de ese momento su vida conyugal rápidamente derivó en una separación de facto.
Su gusto por la ropa de lujo es totalmente antagónica a las costumbres de su esposo, un hombre de estilo austero, siempre con su eterno uniforme de veterano militar.
Suha se quejó una vez -en declaraciones a un diario egipcio- porque su esposo jamás le regalaba joyas y porque llevaba una vida de celibato. "Me ofrece regalos y símbolos de la revolución palestina", relató. Pero desmintió que su matrimonio estuviera alicaído y afirmó que Arafat es "el más dichoso de los maridos" y que le cantaba a su hija "Frère Jacques", la única canción en francés que conocía.
"Casada con un mito", según sus palabras, Suha permaneció leal al sueño de un Estado palestino de su esposo. Afirmó que "el mayor honor" sería sacrificar un hijo por la causa palestina y aprobó los atentados suicidas.
Suha, 34 años menor que el líder palestino y convertida al islam, estuvo varias veces en el ojo de la tormenta. Al saludar a Hillary Clinton como la primera dama que más admiraba, Suha lanzó ante la esposa del ex presidente estadounidense una serie de acusaciones contra Israel, al indicar que ese país era responsable de la multiplicación de la tasa de cáncer en los territorios palestinos. Un alto responsable palestino fue obligado a presentar excusas ante la Casa Blanca.
El año pasado, Francia abrió una investigación sobre la transferencia de altas sumas de dinero, de origen sospechoso, a su cuenta en París. Suha acusó al enemigo jurado de su esposo, el primer ministro israelí Ariel Sharon, de ser el instigador de los artículos de prensa al respecto.
En varias ocasiones, las declaraciones de Suha incluso avergonzaron a su esposo. Pero en los últimos días, su presencia permanente junto al lecho de Arafat al parecer constituyó un gesto suficientemente importante para volver a aspirar a obtener la indulgencia de los palestinos.
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