Suiza prepara un batallón de drones para 2028 y eleva la prioridad de la tecnología militar
El gobierno anunció una unidad específica para reconocimiento, operaciones y defensa, acompañada por un programa de reclutamiento y formación
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BERNA.– Suiza anunció que a partir de 2028 contará con su propio batallón militar de drones, una decisión que coloca a estos sistemas, la defensa antidrones y la robótica entre las principales prioridades estratégicas de sus Fuerzas Armadas.
El proyecto se conoce en momentos en que el uso de vehículos no tripulados adquirió un papel central en los conflictos contemporáneos y mientras buena parte de Europa revisa sus capacidades militares.
Según informó el Ministerio de Defensa, la nueva unidad tendrá funciones de reconocimiento, operaciones y defensa y estará acompañada por un programa específico de reclutamiento y formación. La intención oficial es que el Ejército desarrolle capacidades propias en un terreno que ya dejó de ser complementario y pasó a ocupar un lugar decisivo en la planificación militar.
El plan también contempla la creación de un centro civil-militar dedicado a drones y robótica, compuesto por un polo tecnológico y un mando militar. La apuesta busca reunir desarrollo, capacitación y aplicación operativa bajo una misma estructura, en un momento en que estas herramientas se utilizan tanto para vigilancia y recopilación de inteligencia como para ataques contra posiciones enemigas.
El Ministerio de Defensa sostuvo que los drones, la defensa contra drones y la robótica son ahora una “prioridad estratégica” para el país. En los últimos años, estos sistemas se volvieron cada vez más frecuentes en los campos de batalla y muchas de sus funciones incorporan además herramientas de inteligencia artificial.

La preocupación suiza no responde sólo a lo que ocurre fuera de sus fronteras. El gobierno señaló que detectó un aumento de vuelos de drones sobre infraestructuras militares, un fenómeno que llevó al país a acelerar su preparación frente a posibles amenazas. Suiza ya introdujo su primer sistema de defensa antidrones, un paso previo a la formación de la nueva unidad prevista para 2028.
La decisión también adquiere relevancia por la posición histórica del país. Suiza sostiene desde hace décadas una política de neutralidad bien armada y mantiene el servicio militar obligatorio para los hombres. Sin abandonar ese principio, el país se adapta ahora a un escenario europeo marcado por una mayor atención sobre la defensa y las vulnerabilidades tecnológicas.
Ese debate sobre seguridad se cruza además con una discusión interna más amplia sobre el futuro del país. En junio de 2026, Suiza debía someter a referéndum una propuesta respaldada por el Partido Popular Suizo para impedir que la población superara los 10 millones antes de 2050 y obligar al gobierno a tomar medidas una vez alcanzados los 9,5 millones.

La iniciativa, presentada por sus impulsores como una medida de sostenibilidad, apuntaba directamente a la inmigración y buscaba aliviar la presión sobre la vivienda, los servicios públicos y el medio ambiente.
Sus adversarios, entre ellos el gobierno, los principales partidos, empresarios y sindicatos, advertían que el límite podía afectar sectores que dependen fuertemente de trabajadores extranjeros, como hospitales, residencias de ancianos y hoteles.
La discusión tenía además un fuerte componente europeo. Si Suiza alcanzaba el límite previsto, la propuesta obligaba a revisar acuerdos internacionales, incluida la libre circulación de personas con la Unión Europea. Empresarios y dirigentes políticos alertaban que una ruptura de esos compromisos podía complicar la relación con el principal socio comercial del país y reducir el acceso a trabajadores cualificados provenientes del resto de Europa.

Ese temor al aislamiento se mezclaba con un contexto geopolítico más tenso. Suiza, pese a su neutralidad, planeaba estrechar sus vínculos de defensa con sus vecinos europeos y aumentar el gasto militar. El país también había sufrido el impacto del aumento de los precios del combustible por la invasión rusa de Ucrania y el conflicto en Irán, además de los aranceles estadounidenses sobre productos suizos.
El nuevo batallón se proyecta así sobre un país que conserva la neutralidad como principio, pero que al mismo tiempo refuerza sus capacidades militares y tecnológicas frente a un entorno europeo más inestable.
La unidad prevista para 2028 se sumará al sistema antidrones ya introducido y al futuro centro civil-militar de drones y robótica.
Agencia AFP



