
Suspenso en Bolivia: hay un triple empate en las elecciones
Escrutado el 92% de las mesas, dos puntos separan a los tres principales candidatos
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LA PAZ.- Un virtual triple empate en las elecciones presidenciales de Bolivia mantenía ayer en vilo al país andino, cinco días después de una ajustadísima votación cuyo resultado permanecía todavía abierto ante el sorpresivo ascenso del líder cocalero, Evo Morales, en la recta final de un recuento sumamente lento de los votos.
El más reciente cómputo oficial, con el 92% de las mesas escrutadas, ubicaba al ex presidente Gonzalo Sánchez de Lozada en el primer lugar con el 22,27% de los votos (581.568 sufragios), seguido por el ex militar Manfred Reyes Villa, de Nueva Fuerza Republicana (NFR), que obtenía el 21,5% del total (561.447) y que a su vez superaba por muy poco a Morales, respaldado por el 20,82% (543.666), según el cálculo parcial.
Los tres candidatos se disputan ahora palmo a palmo los votos de 1582 mesas de las 19.995 totales, procedentes en su mayor parte de zonas alejadas. Sólo los dos primeros tienen derecho a ir a una segunda ronda electoral en el Congreso boliviano, a principios de agosto, y allí Sánchez de Lozada, del opositor Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR), tiene mayores posibilidades de formar gobierno por contar con una bancada más numerosa.
Según la Constitución boliviana, cuando ninguno de los candidatos logra la mayoría absoluta, la elección del presidente y vicepresidente pasa al Congreso, cuyos 157 legisladores deben escoger al mandatario entre los dos aspirantes más votados.
Analistas locales estiman que Sánchez de Lozada podría lograr una alianza con el partido del ex presidente Jaime Paz Zamora, el socialdemócrata Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), que obtuvo cerca del 16% de los votos. Sin embargo, en los últimos días trascendió que dentro del MIR existen diferencias sobre la conveniencia de sellar una alianza con el MNR, su tradicional rival.
En este sentido, el candidato a la vicepresidencia por el MIR, Carlos Saavedra, señaló ayer que las corrientes internas de su partido aún no alcanzaron una posición común, y reiteró que antes del martes 9 del actual su partido no adoptará ninguna postura ni mantendrá negociaciones.
Si no se forman alianzas y en tres votaciones en el Congreso ninguno obtiene las 79 bancas exigidas por ley para ser electo presidente, se designa a quien haya ganado en las urnas, por el momento Sánchez de Lozada. Sin embargo, eso lo dejaría al frente de un gobierno débil, sin un respaldo mayoritario en ninguna de las dos cámaras.
El compañero de fórmula de Sánchez de Lozada, el periodista Carlos Mesa, insistió ayer en que su partido obtendrá el triunfo al final del cómputo, aunque reconoció que el MNR está en el primer puesto con "una estrecha diferencia" de votos.
El vocero partidario, Mauricio Antezana, dijo a su vez que su partido no inició las conversaciones con otras fuerzas, pero reconoció que "sí se han efectuado contactos no formales".
Difícil gobernabilidad
Aun con la formación de alianzas, sin embargo, la gobernabilidad será probablemente complicada. Morales y el otro candidato indígena radical, Felipe Quispe, del Movimiento Indio Pachacuti (MIP), obtuvieron en conjunto el 27% de los votos y controlarán un tercio del Congreso.
De hecho, Morales y Quispe señalaron ya que desde ahora harán una "oposición ideológica" en el Congreso y una "oposición real" en las carreteras. Ambos paralizaron el país en abril y septiembre de 2000 y junio y julio de 2001, con extensos cortes de rutas.
Desde Cochabamba, Morales señaló ayer que los líderes de su partido comenzaron a analizar su ascenso en la votación, a la que calificó de "inesperadamente alta", y destacó que "no se revisó" la decisión de no hacer alianzas con los partidos tradicionales.
En un insólito gesto, por otro lado, Morales "obsequió" ayer al embajador estadounidense en Bolivia, Manuel Rocha, una caja con hojas de coca con motivo de los festejos del 4 de julio, la fecha patria norteamericana.
Morales mantiene una disputa con Rocha, que recientemente pidió a los bolivianos que no votaran candidatos que promueven la producción de coca, lo que según analistas terminó favoreciendo al líder indígena.
"Nosotros le estamos mandando a Mister Rocha un regalo para este 4 de julio y es una cajita de hojas de coca para hacerle recordar que es la hoja sagrada de los indígenas bolivianos y que ni todo el poder del mundo la va a lograr erradicar. Nunca va a haber coca cero en Bolivia como quiere Estados Unidos", dijo Morales.
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