
Tlatelolco, la masacre que hace 30 años conmovió al mundo
1968: una masiva marcha estudiantil en Ciudad de México fue brutal y sorpresivamente reprimida por el ejército; murieron aproximadamente 200 personas.
1 minuto de lectura'
Uno dice "Tlatelolco" y a los mexicanos se les ensombrece el rostro. Porque hace 30 años ya que ese nombre dejó de ser el de una de las plazas más antiguas de México D.F. para convertirse en la línea que marcó el fin de décadas de una simulación política que presentaba a México como a una república -aunque en la práctica era casi una monarquía- y el inicio de la democracia. El PRI continuó con su hegemonía, pero ya tenía grietas en su interior.
Sin embargo, muchos aún no se resignan a que el precio por la libertad haya sido la sangre de cientos de estudiantes, como la que dejó la represión policial durante una pacífica manifestación.
Cuando hoy el pueblo se apreste a recordar la matanza que se inició con un súbito ataque contra estudiantes tras un partido de fútbol, en vísperas de los Juegos Olímpicos de 1968 que se llevarían a cabo allí, tendrá en mente sobre todo que tres décadas después nadie ha sido declarado responsable, que hasta hace una semana se ignoraba la cifra precisa de caídos y que los archivos militares -ahora en manos de la Secretaría de la Gobernación de México- con detalles de ese 2 de octubre aún no han sido publicados.
La represión más violenta
El año 1968 fue como un pararrayos que reunió protestas estudiantiles que recorrieron el mundo demandando democracias y libertades varias. De todas ellas, la de México cobró la triste fama de ser "la más violentamente reprimida", según el escritor Octavio Paz.
México mostraba dos caras: la de la prosperidad incipiente y la del cansancio por el astuto sistema con que el Partido Revolucionario Institucional (PRI) cambiaba cada seis años un presidente imperial fingiendo tener una república representativa, democrática y federal. Así, en 1964, llegó al poder Gustavo Díaz Ordaz, autoritario, con cierta paranoia acerca de la infiltración comunista.
Era época de protestas estudiantiles que peleaban contra leyes autoritarias y contra la unidad policial represiva brigada Olimpia, que tenía la facultad de ocupar colegios y universidades, y encarcelar estudiantes.
Sin embargo, el disparador de la masacre fue un simple enfrentamiento entre dos escuelas que habían jugado un partido de fútbol americano, y pretendieron marchar en apoyo a la Revolución Cubana, por lo que intervino la policía. La fuerza que descargó fue terrible, impensada, lo que provocó la ira de los ciudadanos, que se lanzaron a las calles.
Las fotos de la época muestran, por ejemplo, al actual presidente, Ernesto Zedillo, entre los que se reunieron para una asamblea legal en Tlatelolco, también llamada Plaza de las Tres Culturas. Concurrió el ejército, pero no había entre los 5000 estudiantes alguien armado que fuera a atacarlos.
Muchos recuerdan la silenciosa llegada de la brigada Olimpia, que disparó sobre el ejército para provocar su respuesta. Se produjo entonces un caos general de corridas y gritos. Hubo miles de arrestados, cientos de heridos y unos 200 muertos, cifra que se conoció apenas hace una semana, según el diario mexicano La Jornada.
Los ojos del mundo, que ya miraba hacia México por las Olimpíadas que comenzarían el 12 de octubre, se horrorizaron. No se creía que Díaz Ordaz hubiera previsto la masacre, pero sabían que pretendía evitar "pasar vergüenza durante las Olimpíadas".
Con todo, hubo un saldo positivo: se reveló la verdadera cara de un sistema político corrupto; el gobierno de Díaz Ordaz duró hasta 1970, pero el PRI no pudo mantener su homogeneidad. De los archivos secretos se sabrá este mes, ya que un comité del Congreso emitirá un informe al respecto. Saben que hasta que la verdad salga a la luz, Tlatelolco seguirá ensombreciendo los rostros de los mexicanos.






