
Tony Blair venció donde todos sus predecesores fracasaron
El premier británico hizo del conflicto una de las prioridades de su gobierno
1 minuto de lectura'
LONDRES (AFP).- "Siento el peso de la historia sobre mis hombros", afirmó cuando decidió acudir a Belfast para el tramo final de las negociaciones de paz el primer ministro británico, Tony Blair, que entrará en la historia por haber vencido donde todos sus predecesores fracasaron: lograr que católicos y protestantes del Ulster escribieran juntos un acuerdo de paz.
Desde su llegada al poder, en mayo de 1997, el primer ministro británico más joven del siglo, con 44 años, hizo del conflicto del Ulster una de las prioridades de su gobierno.
Blair llegó a Downing Street decidido a olvidar los tabúes del pasado, a cambiar los reflejos de retirada de ambos campos, que hasta el último momento amenazaban el acuerdo, y a "pensar lo impensable", según su entorno.
Cuando el martes último tomó el avión con destino a Belfast, poco después de que los protestantes unionistas rechazaron categóricamente el preacuerdo propuesto, Blair, siempre preocupado por su popularidad, era consciente de que corría el serio riesgo de fracasar.
Encerrado durante tres días para escuchar primero a un bando, después al otro, realizó un trabajo de síntesis que durante un cuarto de siglo todos habían juzgado imposible.
Durante ese tiempo no hizo declaraciones a la prensa y dejó que su vocero expresase su "optimismo" y su determinación inquebrantable.
La misma determinación que lo acompañó desde su llegada al poder y le ayudó a romper todos los tabúes que sus predecesores habían dejado intactos.
Por la puerta de atrás
En septiembre último, en Belfast, estrechó la mano de Gerry Adams, líder del Sinn Fein (ala política del IRA). Abucheado, tuvo que salir por una puerta trasera, cubierto por los insultos de los que lo consideraron un "traidor" a la causa protestante.
Cuando el propio Gerry Adams cruzó, en diciembre último, el umbral de la residencia oficial del primer ministro británico en Londres, Blair violó una prohibición en vigor desde la división de Irlanda, en 1921.
Pero éste era el precio que debía pagar para asentar la legitimidad política del Sinn Fein, que desde octubre último participaba en la mesa de negociaciones junto a los protestantes, y para alentar al IRA a mantener su alto el fuego, condición imprescindible para el proceso de paz.
Blair se beneficia de una situación política radicalmente nueva.
Con 419 diputados, no es, como su predecesor, rehén -en el Parlamento- de unos pocos representantes del Ulster que, a cambio de su apoyo, paralizaron el proceso de paz durante el gobierno de John Major.
Pero Blair ha sido también el primer jefe de gobierno británico en reconocer que no se puede concebir la paz sin una discusión pública con los que hicieron la guerra.
Anoche Blair viajó a España de vacaciones, muy bien merecidas, invitado por su par español, José María Aznar. Allí pasará la Pascua, donde desde hace 48 horas lo esperan su esposa Cherie y sus tres hijos.
1
2Quiénes son las hijas y la exesposa del príncipe Andrés
3Una pista, una llamada clave y suerte: cómo un fotógrafo logró la imagen del expríncipe Andrés que dio la vuelta al mundo
- 4
Crece el reclamo para que expulsen al expríncipe Andrés de la línea de sucesión a la corona británica: cómo es el proceso


