
Tottenham, el barrio que prendió la mecha
Es uno de los más pobres y grises de Londres; ayer vivía un clima de virtual estado de sitio
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LONDRES (De una enviada especial).- Queda solamente a unos 45 minutos en subte de las elegantes tiendas de Harrod's, en Knightsbridge, que ayer seguían repletas de turistas como si nada pasara.
Pero Tottenham, el barrio del norte de esta capital que fue la mecha de una protesta social que amenaza con extenderse a todo el país, parece otro mundo. Allí nada brilla, todo es gris. Se trata de una de las áreas más degradadas, pobres y conflictivas de esta capital, donde la tensión podía palparse ayer en las calles y donde los recortes sociales implementados por el gobierno de David Cameron crearon un perfecto cóctel explosivo.
"¡Asesinos! ¡Asesinos!", grita un hombre a los cientos de bobbies , con su tradicional sombrero oval negro, que controlaban ayer, de a decenas, la calle principal de Tottenham, escenario de la batalla campal del sábado pasado.
La zona estaba totalmente cortada para que los bomberos pudieran trabajar en la demolición de los edificios arrasados por la revuelta, cuyas fotos recorrieron el mundo. En una de las áreas más multiétnicas de esta capital -donde, en efecto, se oyen idiomas de los más diversos-, también era palpable la tensión racial. "Otra vez es todo culpa de estos niggers [como se les dice despectivamente a las personas de color]", comenta un policía en voz alta.
En Tottenham, donde aún hay olor a quemado, no se ven como en el centro de Londres decenas de obras en vistas de los Juegos Olímpicos del año que viene. Reina el abandono. "En barrios como éste, la gente se siente enjaulada, frustrada, sin esperanzas", explica a LA NACION una asistente social, que cuenta que los recortes que puso en marcha el gobierno provocaron el cierre de por lo menos ocho de los 13 centros comunitarios de la zona. "Los jóvenes no tienen trabajo, están todo el día sin hacer nada y es muy fácil que caigan en la violencia", agrega.
La tasa de embarazo de adolescentes en Tottenham es la más alta del Reino Unido, con 53 chicas de entre 15 y 17 años de cada 1000 que quedan embarazadas por año. En esta área, hay 10.000 jóvenes que sobreviven gracias a la asistencia social porque no encuentran trabajo. Y hay unas 54 personas que compiten por cada empleo que ofrece el mercado.
Tottenham ayer parecía en estado de sitio. Casi ningún negocio había levantado las persianas.
El centro comercial que se erige al lado de la estación de subte de Tottenham Hale parecía haber sido arrasado por un huracán: en lugar de vidrieras, había planchas de madera aglomerada. "Acá el sábado por la noche se llevaron de todo", cuenta a LA NACION Rupert Taylor, empleado de origen hindú de Comet, un negocio de electrónicos que fue saqueado.
Muy cerca del centro comercial se encuentra el lugar donde el jueves pasado, en un tiroteo aún confuso, la policía mató a Mark Duggan, un hombre de color de 29 años. Para algunos, era un traficante de drogas; para otros, un buen padre de familia. La muerte aún no aclarada de Duggan fue la mecha que encendi ó una revuelta social que evidentemente estaba latente. La policía dijo que Duggan fue baleado cuando la unidad que investiga el crimen entre la comunidad negra detuvo el taxi que conducía.
Ayer, en el lugar donde cayó baleado había tres ramos de flores que perdieron el brillo; parecían grises.
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