Trágico temporal en Río de Janeiro: hay 95 muertos
En apenas 12 horas cayeron 300 milímetros de agua; suspenden las clases y cierran los negocios
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RIO DE JANEIRO.– El caos y la tragedia se apoderaron ayer del estado de Río de Janeiro, donde un temporal sin precedente paralizó por completo a la capital carioca y dejó un saldo de por lo menos 95 muertos, decenas de desaparecidos y cientos de heridos.
Acompañadas por vientos de hasta 70 kilómetros por hora, las intensas lluvias comenzaron anteayer por la tarde y en pocas horas inundaron las principales vías de acceso y avenidas de la ciudad, lo que forzó el cierre temporal de comercios, restaurantes y aeropuertos.
El temporal, además, derrumbó cientos de árboles y comprometió el abastecimiento de energía en varios puntos de la ciudad.
"La situación es caótica", reconoció el alcalde de Río, Eduardo Paes, que ordenó la suspensión de las clases en todas las escuelas y universidades de la ciudad. "Nunca antes llovió tanto en Río. Estamos frente a las precipitaciones más intensas en la ciudad de las últimas décadas", dijo, por su parte, el gobernador del estado de Río de Janeiro, Sergio Cabral.
Según informaron meteorólogos locales, en algunas partes de la capital carioca cayeron 300 milímetros de lluvia –el doble de lo previsto para todo el mes de abril– en menos de 12 horas.
Las torrenciales lluvias causaron deslizamientos de tierra en numerosas colinas de Río y municipios vecinos, que se llevaron por delante humildes viviendas y sepultaron a muchos de sus habitantes.
"La mayoría de los muertos fue víctima de deslizamientos de tierra ocurridos en las favelas de la ciudad de Río y las vecinas Niteroi y São Gonzalo", indicó Cabral, que responsabilizó del alto número de víctimas a otros gobiernos que permitieron el crecimiento de las barriadas en áreas montañosas de riesgo.
"Desgraciadamente, las personas que mueren en estas tragedias son los pobres, por eso tenemos que ser muy duros en impedir que se construyan casas en áreas de riesgo’’, declaró el gobernador Cabral a Globo News.
Según el último balance oficial, la cifra de muertos se elevaba a 95. El secretario de Defensa Civil de Río, Sergio Cortés, sin embargo, advirtió que se espera que el número de muertes aumente con el correr de las horas, ya que "aún hay varias personas enterradas y desaparecidas en diferentes puntos de deslizamientos, en donde los bomberos están trabajando contra el reloj", dijo.
En ese sentido, Paes informó que hay por lo menos 10.000 residencias en lugares de riesgo, principalmente en cerros y favelas, por lo que llamó a la gente a dejar sus casas y buscar resguardo en lo de algún familiar. Al resto de los habitantes, por el contrario, les pidió evitar salir de sus casas, para "preservar sus vidas y no complicar las tareas de la alcaldía".
Según las previsiones meteorológicas, las lluvias proseguirán hasta mañana, aunque con menor intensidad.
Pedido de Lula a Dios
Mientras el número de muertos aumentaba vertiginosamente con el correr de las horas, el presidente brasileño, Luiz Inacio Lula da Silva, apeló ayer a la ayuda de Dios para que frene el diluvio.
"La humanidad no puede controlar la intemperie y cuando llueve durante más de 15 horas seguidas, como ahora, los trastornos son demasiado grandes", declaró Lula desde Río de Janeiro. Y agregó: "Lo único que se puede hacer en este momento es pedirle a Dios que pare un poco la tempestad para que se recupere la normalidad".
Para los cariocas, circular ayer por la "ciudad maravillosa" fue una misión imposible. "Salí del centro a las 20 y llegué a mi casa, en ómnibus, 12 horas más tarde. Un trayecto que en condiciones normales hago en 90 minutos", relató Josefa Nativo, una empleada doméstica. "Nunca vi nada como esto", dijo Claudio Ribero, un taxista que quedó atrapado en el tráfico durante ocho horas.
El desastre causado por las precipitaciones alimentó el debate en torno a la precaria infraestructura de la ciudad, que dentro de cuatro años será sede de varios partidos del Mundial de fútbol y que, dentro de seis, organizará los Juegos Olímpicos.
Con las calles de la ciudad convertidas en verdaderos ríos y el transporte público colapsado, Paes, de hecho, criticó la falta de infraestructura frente a "un temporal de semejante magnitud".
Lula, sin embargo, afirmó que "Río está preparada para recibir los Juegos Olímpicos y el Mundial". Y prometió: "Serán los mejores que habrá visto el mundo".


