Un cruento cazador de diamantes
Foday Sankoh sembró el terror durante ocho años en Sierra Leona, asesinando y mutilando a sus enemigos
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FREETOWN , Sierra Leona.- Aunque oficialmente el gobierno de Sierra Leona aún no ha presentado ningún cargo contra Foday Sankoh, el líder del Frente Revolucionario Unido (FRU) es señalado como el responsable de enormes atrocidades cometidas contra la población civil, entre las que se cuentan asesinatos, violaciones y miles de amputaciones, según un informe de la organización Human Rights Watch.
Este místico ex cabo del ejército colonial británico, que solía ser protegido por una cohorte de muchachas vírgenes, es famoso por la brutalidad de las acciones de su ejército de desertores, hombres descalzos y niños soldados.
Los rebeldes controlan las minas de diamantes en el sudeste del país, su principal fuente de recursos para la compra de armamentos y de hombres.
Su crueldad quedó demostrada por el nombre elegido por Sankoh para sus operaciones: "Quema de casas", "Ustedes pagarán" o el operativo "Sin sobrevivientes", entre otros. Además, sus tropas están organizadas en siniestras unidades, como el "Comando cortamanos", en una nomenclatura de terror que recuerda cuando 100.000 sierraleoneses fueron amputados de brazos, manos o piernas tras la captura de Freetown por los rebeldes en 1999.
El conflicto, que ya causó 50.000 muertes -uno de los más sangrientos y brutales que tienen lugar en Africa-, se inició en 1991, cuando Sankoh, un antiguo oficial del ejército, organizó el Frente Revolucionario Unido (FRU), un movimiento de inspiración religiosa, para desarrollar una "revolución cultural".
En 1996, Ahmed Tejan Kabbah fue elegido presidente y poco después Sankoh fue capturado y condenado por traición. Durante su proceso Sankoh se declaró inocente y debió encargarse personalmente de su defensa, porque los abogados de Sierra Leona se negaron a hacerlo.
Fue condenado a muerte, aunque esta pena nunca se cumplió, justamente porque una fuerza combinada de jóvenes oficiales y combatientes del FRU derrocó al gobierno en 1997 y asumió el control de Freetown, donde desató una orgía de muerte y amputaciones.
Sin embargo, la nueva junta militar encabezada por Sankoh, conocida como Consejo de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (AFRC), fue expulsada en febrero de 1998 por la Fuerza de Intervención de Africa Occidental (Ecomog) -encabezada por Nigeria-, que restituyó a Kabbah en el poder.
Con la asistencia de Liberia, los rebeldes continuaron la guerra, pero en julio de 1999 se firmó un acuerdo de paz que otorgó una amnistía a Sankoh y un puesto en el gobierno en el marco de un frágil acuerdo de paz. Invitado a jurar sobre la Biblia o el Corán, Sankoh pidió hacerlo "sobre los dos, pues soy a la vez musulmán y cristiano".
Pero el frágil acuerdo de paz de 10 meses naufragó este mes cuando los rebeldes capturaron a 500 efectivos de la ONU y reanudaron sus combates con las fuerzas del gobierno.
El caudillo rebelde desapareció la semana pasada cuando millares de manifestantes se congregaron frente a su casa de Freetown en muestra de oposición.
Fortuna robada
Según publicó esta semana el diario The New York Times, durante su permanencia en el gobierno, Sankoh podría haber robado más de 2000 diamantes. La información, basada en documentos hallados en casa de Sankoh, afirma que las piedras preciosas le fueron entregadas a éste por unos "correos" de las zonas mineras del país, de las que fue responsable como ministro de Minería.
Los investigadores también encontraron cartas de un socio en el exterior que aparentemente intentaba hallar un comprador de los diamantes en la localidad belga de Antwerp, centro internacional del comercio de diamantes. Precisamente, funcionarios de Sierra Leona creen que el acuerdo de paz se rompió cuando los cascos azules desplegaron tropas alrededor de la ciudad de Kono, la más rica zona minera de Sierra Leona, al este del país.
"Tan pronto como Sankoh vio que la ONU iba en serio con su despliegue en Kono, declaró la guerra a la ONU", afirmó un alto responsable gubernamental, según The New York Times.



