
Un escándalo de sobreprecios en Irak salpica a la Casa Blanca
La firma Halliburton, dirigida por Cheney hasta 2000, infló el costo del combustible
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WASHINGTON.- La palabra escándalo comienza a ser el denominador común en los multimillonarios contratos para la reconstrucción de Irak. El Pentágono reveló anteayer que la compañía Halliburton cobró sobreprecios para la provisión de nafta a Irak por 61 millones de dólares, en una denuncia que provocó una embestida demócrata contra la Casa Blanca.
La poderosa empresa petrolera de Texas, que estuvo dirigida por Dick Cheney hasta que fue elegido vicepresidente de George W. Bush, en 2000, ha recibido contratos directos, sin licitación, por más de 5000 millones de dólares para proveer servicios en Irak.
En una rápida reacción, el presidente Bush dijo que si se comprueba la sobrefacturación la empresa Halliburton deberá reembolsar al gobierno norteamericano el dinero extra del contrato.
"Si cobraron demasiado, como pensamos que lo hicieron, esperamos que devuelvan el dinero", dijo Bush en un encuentro con la prensa.
Según una auditoría del Pentágono, la subsidiaria de Halliburton Kellog, Brown & Root, cobró 1,09 dólar de más por cada galón (3,785 litros) de combustible que transportó desde Kuwait hasta Irak para ser repartido a los ciudadanos iraquíes. Fueron 57 millones de galones, unos 215 millones de litros de nafta.
Según las investigaciones ordenadas por el Departamento de Defensa, la empresa cobró 2,27 dólares por galón de combustible transportado desde Kuwait, cuando por el mismo servicio desde Turquía se facturaba 1,18 dólar por galón.
Las denuncias de irregularidades salieron a la luz al mismo tiempo que crece la polémica por la decisión de Bush de dejar fuera de los multimillonarios contratos para la reconstrucción iraquí a compañías de Canadá, Francia, Alemania y Rusia por haberse opuesto a la guerra.
Los demócratas, al ataque
Estados Unidos limitó la entrega de futuros contratos para la reconstrucción -por unos 18.600 millones de dólares- a compañías norteamericanas y de países que colaboraron con la coalición internacional conformada para derrocar al régimen de Saddam Hussein.
La rápida reacción de Bush frente al nuevo escándalo que salpica a la Casa Blanca no detuvo la embestida de los demócratas, cuyos precandidatos presidenciales dispararon sin piedad contra la administración republicana.
Howard Dean, que marcha al frente de las encuestas por la nominación presidencial demócrata, fue particularmente duro: "Lo que hemos sabido es lo que muchos norteamericanos sospechaban desde hace tiempo: el especial interés del contribuyente Halliburton (para la campaña de Bush) es sobrefacturar a los norteamericanos que pagan sus impuestos", señaló el ex gobernador de Vermont.
"Bush está más preocupado por el éxito de Halliburton que por tener una estrategia exitosa para Irak", sostuvo, por su parte, el general Wesley Clark, otro de los demócratas que luchan por la nominación presidencial.
La ex compañía de Cheney negó cualquier irregularidad en el contrato y dijo que la subsidiaria había actuado de acuerdo con sus responsabilidades contractuales.
El representante demócrata por California, Henry Waxman, que ha sido un feroz crítico de los contratos otorgados por la administración republicana a la petrolera texana, consideró que los informes de auditoría del Pentágono confirman sus sospechas: "Que Halliburton ha estado defraudando a los contribuyentes y la Casa Blanca lo ha estado permitiendo".
La empresa Halliburton expresó que "no es un hecho que Kellog, Brown & Root haya agrandado los precios. KBR actuó en pleno acuerdo con las responsabilidades fiduciarias y contractuales", indicó la compañía, en un comunicado.
"La Agencia de Auditoría de los Contratos de Defensa no ha publicado ninguna conclusión y ha realizado preguntas y solicitado documentos suplementarios como parte del proceso habitual de una auditoría", dijo la compañía con sede en Texas.




