
Un escándalo internacional envuelve al Canal de Panamá
Una disputa por el supuesto sobreprecio en su ampliación enfrenta al gobierno local con la constructora europea; las obras, mientras, están paralizadas
1 minuto de lectura'

MADRID.- Era la "obra pública del siglo" y se acaba de convertir en un delicado conflicto político transnacional. Una disputa por costos imprevistos en la ampliación del Canal de Panamá enfrenta al gobierno del país centroamericano con el holding europeo adjudicatario de los trabajos y sacó a la luz una trama de denuncias cruzadas y sospechas de corrupción.
La crisis estalló en Año Nuevo cuando el consorcio liderado por la constructora española Sacyr amenazó con parar las obras si Panamá no paga 1600 millones de dólares adicionales ante la aparición de supuestos "inconvenientes geológicos no calculados" en la zona del paso interoceánico.
El presidente panameño, Ricardo Martinelli, advirtió que no cederá, que está dispuesto a rescindir el contrato y que viajaría a España e Italia (origen de otras de las empresas del grupo constructor) para exigir responsabilidad a los gobiernos de esos países.
En un intento por bajar la tensión, el presidente español, Mariano Rajoy, envió ayer a Ciudad de Panamá a su ministra de Fomento, Ana Pastor, con la misión de reunirse con Martinelli y con las empresas.
Al término de la primera ronda de diálogo, Pastor anunció que la empresa y el gobierno panameño aceptaban sentarse a negociar "una solución dentro del contrato" sin que se frenen del todo las obras del canal. "Es un primer acuerdo", celebró la ministra.
El gobierno de Rajoy entró en alerta de inmediato por el impacto que la caída del contrato podría tener en la economía española y en la reputación internacional del país. Además, el Estado avaló la operación a través de la aseguradora de capital público Cesce (debería pagar 200 millones de dólares de indemnización a Panamá ante un incumplimiento).
El diario El Mundo reveló ayer que un informe del Tribunal de Cuentas había denunciado que ese aval se otorgó en 2009 sin cumplir los procedimientos habituales, "asumiendo un enorme riesgo". El dato abrió el debate sobre la supuesta "protección política" hacia la compañía para obtener el negocio.
Ayer, en la capital panameña, Pastor descartó que España vaya a aportar dinero para saldar el litigio. Fuentes del gobierno español indican que su misión es achicar un poco la cifra reclamada por los contratistas.
Sacyr, una de las mayores constructoras de España, atravesó una gravísima crisis que casi acabó con ella cuando estalló la burbuja inmobiliaria. El contrato del canal fue uno de los motores que la sacaron adelante. Esta empresa es dueña del 9% de la petrolera Repsol, eje justamente de la última gran controversia internacional que debió enfrentar Rajoy: la estatización de YPF por parte de Cristina Kirchner.
Oferta "temeraria"
Para entender el impacto del escándalo hay que remontarse a los orígenes de la historia. En 2009, el denominado Grupo Unidos por el Canal (liderado por Sacyr) ganó el contrato de obra más tentador que el mundo ofreció en la última década, con una oferta de 3118 millones de dólares, 1000 millones menos de lo que había propuesto la norteamericana Bechtel e incluso muy por debajo de la estimación del propio gobierno panameño.
Los representantes de Bechtel -que eran favoritos para continuar la obra estratégica para el comercio global que hace 100 años desarrolló Estados Unidos- denunciaron que el valor pactado por Sacyr era "temerario" y que no alcanzaría para cubrir siquiera el costo del hormigón. También hubo quejas de la otra integrante del grupo perdedor, la japonesa Mitsubishi.
La aparición del misterioso sobrecosto de 1600 millones de dólares, cuando dos tercios de la obra ya están terminados, actualizó aquellas quejas. ¿Hubo imprevistos o se trató de una trampa para ganar el negocio?
La crisis tiene en vilo no sólo a los países involucrados. Estados Unidos -principal cliente del canal- sigue todo con preocupación. Entre otras cosas, porque algunos de sus puertos, como el de Miami, iniciaron a la par costosísimas obras para adaptarse a los barcos más grandes que podrán cruzar el paso entre el Pacífico y el Atlántico cuando acabe la ampliación.
Por el Canal de Panamá se mueve el 5% del comercio mundial. La construcción de tres nuevas esclusas -el sistema que permite sortear los desniveles del agua en los 80 kilómetros que separan los dos océanos- hará posible la circulación de buques que cargan hasta el triple de contenedores que los actuales.
Para el gobierno panameño la obra es su máxima prioridad. El paso interoceánico es el motor de su floreciente economía, imán de grandes inversores internacionales. En 1999, recuperó el control de la zona, que había sido "cedido a perpetuidad" a Estados Unidos en 1914, a cambio de la construcción del canal y el pago de un canon. La ampliación fue aprobada en un plebiscito en 2006, arrancó en 2010 y debía estar concluida este año, para la fiesta del centenario. Sacyr ya advirtió que no estará lista hasta junio de 2015.
"Hemos descubierto problemas geológicos en la zona de las esclusas que no se habían detectado durante el reconocimiento del terreno previo a la licitación", justificó uno de los directivos del consorcio adjudicatario, José Peláez.
1- 2
Videos y fotos: reportan incendios y ataques en México tras la muerte del narco “El Mencho”
- 3
Más presión para la monarquía británica: revelangastos personales que Andrés pagaba con fondos públicos
- 4
Dónde queda Jalisco, el estado mexicano en el que fue asesinado El Mencho, líder del Cartel Jalisco Nueva Generación

