
Un nuevo cambio de premier en Rusia
Vladimir Putin es el cuarto en el año.
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MOSCU (AP).- En una medida que causó sorpresa tanto dentro como fuera de Rusia, el presidente Boris Yeltsin destituyó ayer al primer ministro, Sergei Stepashin, y designó en el cargo al ex agente de la KGB Vladimir Putin, al que también respaldó como candidato a la presidencia para las elecciones del año próximo.
La designación convierte a Putin en el quinto primer ministro ruso nombrado en los últimos 17 meses, con lo cual se incrementa el clima de inestabilidad política en Rusia, sumida a su vez en una grave crisis económica.
El anuncio de Yeltsin, que se ha visto constantemente aquejado por problemas de salud, provocó una fuerte caída del rublo frente al dólar, en tanto la oposición respondió con duras críticas a la inesperada medida del mandatario.
"Ciento por ciento lunático", lo definió el líder comunista Guennadi Zhyuganov. "Yeltsin ha sumergido al país en una nueva crisis", agregó.
Sorpresivo cambio de gobierno en Rusia
El presidente nombró a un nuevo primer ministro, Vladimir Putin, y lo designó como su delfín para el 2000; duras críticas.
MOSCU.- El presidente Boris Yeltsin volvió a sorprender a Rusia y al resto del mundo ayer al destituir a su gobierno en pleno y nombrar al nuevo primer ministro, el ex espía de la KGB Vladimir Putin, como el hombre que quiere que lo suceda como jefe del Estado en el 2000.
Aunque los rusos parecen estar acostumbrados a las reacciones intempestivas de Yeltsin, el anuncio provocó de todas formas una fuerte conmoción en el país, ya que es la quinta vez que escoge un nuevo primer ministro en apenas 17 meses. Además, es la primera vez que el mandatario designa claramente a su delfín, una medida que, de hecho, significa el lanzamiento de la campaña electoral.
"He decidido nombrar a un hombre que, en mi opinión, es capaz de unir a la sociedad, sobre la base de amplias fuerzas políticas, para garantizar la continuación de las reformas en Rusia", dijo el presidente.
"El podrá unir a aquellos que renovarán a la Gran Rusia en el siglo XXI", dijo Yeltsin, de 68 años, al señalar que su elegido era Putin, hasta ese momento secretario del Consejo de Seguridad y director del Servicio de Seguridad Federal (FSB, ex KGB).
"Deseo que todo aquel que acuda a las urnas en julio del 2000 (para las elecciones presidenciales) también confíe en él", agregó.
El anuncio tuvo un inmediato efecto en los mercados. El rublo cayó el 3 por ciento y las acciones rusas sufrieron descensos bruscos antes de volver a corregirse al final de la jornada.
En un claro intento de poner paños fríos a la situación, varios gobiernos extranjeros y el Fondo Monetario Internacional (que el mes último otorgó a Moscú un nuevo crédito de 4500 millones de dólares) indicaron que nada cambiaría en sus relaciones con Rusia, que se encuentra en una profunda crisis económica.
En sus primeras declaraciones tras la designación presidencial, Putin intentó llevar calma a los mercados al asegurar que mantendrá el actual equipo económico.
Asimismo, señaló: "Sin duda me voy a postular a la presidencia".
Poco antes, Yeltsin había fijado el 19 de diciembre como fecha para los próximos comicios parlamentarios, que servirán de termómetro para las elecciones presidenciales de julio del 2000.
Putin, de 46 años, es un hombre allegado a Yeltsin y su entorno. Trabajó como espía de la KGB y luego para el gobierno de San Petersburgo, donde se ganó el apodo de "El cardenal gris", por su estilo severo y de bajo perfil.
Ahora deberá enfrentar, el lunes próximo, la votación para su aprobación en la Duma (Cámara baja del Parlamento), dominada por los comunistas. Si llegara a ser rechazado tres veces, el presidente podría disolver el Parlamento, medida que asusta a la oposición, tan cerca de los comicios legislativos. Por lo tanto, se espera que la designación de Putin sea aprobada en la primera votación.
"Ciento por ciento lunático"
Aun así, la oposición se mostró sorprendida por la medida de Yeltsin, que ha estado constantemente aquejado por problemas de salud. "Ciento por ciento lunático -sentenció el líder comunista Guennadi Zhyuganov-, Yeltsin ha sumergido al país en una nueva crisis."
"Es difícil explicar la locura -dijo el ex viceprimer ministro Boris Nemtsov-. El pueblo está cansado de mirar a un líder enfermo que es incapaz de hacer su trabajo."
En tanto, Stepashin, que ejerció el cargo por sólo tres meses, manifestó que el mandatario no le ofreció ninguna explicación por su destitución.
Yelstin había despedido en marzo del año pasado al entonces primer ministro, Viktor Chernomyrdin; luego, en agosto, a su sucesor, Sergei Kiriyenko, y, en mayo último, a Yevgueni Primakov.
En los últimos días circularon rumores de que el presidente estaba celoso por la cálida bienvenida dada a Stepashin en sus viajes y de que no estaba satisfecho con su trabajo en relación con los comicios parlamentarios.
Algunos analistas señalaron que la decisión de Yeltsin tiene su origen en la nueva alianza entre el alcalde de Moscú, Yuri Luzhkov, y un grupo de gobernadores provinciales.
Si es cierto que el bloque amenaza con impedir a los comunistas -enemigos de Yeltsin- retener la mayoría de la próxima Cámara baja, también es cierto que las relaciones entre Yeltsin y Luzhkov ya no son las de antes, y el presidente parece reprochar a Stepashin el no impedir la formación de esa alianza.
Casa Blanca
WASHINGTON (AFP).- La Casa Blanca se comprometió ayer a trabajar con el nuevo primer ministro ruso, Vladimir Putin, y señaló que la designación "forma parte claramente de las prerrogativas del presidente Boris Yeltsin".
"Teníamos buenas relaciones con el ex primer ministro Sergei Stepashin y estoy seguro de que tendremos buenas relaciones con su sucesor, Vladimir Putin", dijo el vocero presidencial David Leavy.
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