Un nuevo monstruo que está eclipsando a Al-Qaeda y rompiendo sus reglas

Paul Taylor
Mariam Karouny
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18 de junio de 2014  

LONDRES.- Si la guerra en Irak y Siria hubiera sido librada por magnates en vez de jihadistas, sería considerada una "compra hostil" en desafío al principal accionista, que ha creado una poderosa marca multinacional cuyo futuro es incierto.

El precio de ese traspaso se está pagando con sangre, a medida que las milicias del Estado Islámico en Irak y el Levante (EIIL) -una escisión de la franquicia jihadista Al-Qaeda- avanzan en el establecimiento de un imperio transfronterizo, matando a tropas del gobierno y ex aliados islamistas por igual.

Con vertiginosa rapidez, el EIIL tomó franjas de territorio en el noroeste y centro de Irak, incluida la segunda ciudad del país, Mosul, saqueó bancos y se apropió de gran cantidad de armamento moderno suministrado por Estados Unidos y abandonado por el ejército iraquí en su retirada.

La historia comienza hace más de un año, cuando Abu Bakr al-Baghdadi, líder del entonces llamado Estado Islámico de Irak, que ha encabezado la resistencia radical sunnita contra el gobierno chiita de Irak, decidió avanzar sobre Siria.

En abril de 2013, Al-Baghdadi declaró la fusión de su grupo con el Frente Nusra, por entonces principal filial de Al-Qaeda en la lucha contra el presidente Bashar al-Assad, sin consultarlo ni con el líder del Frente, ni con el jefe mundial de la red Al-Qaeda, Ayman al-Zawahiri. Irónicamente, fue Al-Baghdadi quien envió a su lugarteniente Golani a Siria en 2011, para ayudar a cimentar la presencia de Al-Qaeda y fundar el Frente Nusra, aprovechando el levantamiento popular contra al-Assad.

Al-Zawahiri, sucesor de Osama ben Laden que vive en la clandestinidad, instó a ambos grupos a trabajar codo a codo en una especie de emprendimiento conjunto. Al-Baghdadi lo desafió, y el EIIL apuntó sus cañones contra el Nusra, aventajando de entrada a su rival, que hasta entonces era el más efectivo y temido grupo rebelde contra Al-Assad.

En mayo, y utilizando lenguaje despectivo, el vocero del EIIL, Abu Muhammad al-Adnani, posteó en Twitter el audio de una declaración en la que rechazaba el llamado del líder de Al-Qaeda para que el EIIL se retirara de Siria y volviera a Irak.

Reforzando su dominio con ejecuciones públicas, el EIIL ahora controla la ciudad de Raqqa, en el este de Siria, la única gran zona urbana enteramente en manos rebeldes, y conserva territorios que van desde la frontera con Turquía hasta los desiertos ricos en petróleo del este de Siria.

Muchos árabes y combatientes extranjeros desertaron del Nusra para pasarse al EIIL, pero ese enfrentamiento entre los enemigos de Al-Assad ayudó a las fuerzas del gobierno a recuperar terreno y alarmó a quienes apoyaban a los rebeldes desde el extranjero, como las potencias occidentales, Turquía y las monarquías del Golfo Pérsico.

Las diferencias entre el EIIL y el Frente Nusra no eran tanto ideológicas -ambos abogan por una aplicación estricta de la ley islamista al estilo medieval-, sino más bien territorial, táctica y de alianzas personales.

El EIIL incluye a miles de combatientes extranjeros y se ha convertido en el principal imán de reclutamiento de voluntarios jihadistas de Europa y el norte de África, según las agencias de inteligencia de Occidente. "El EIIL está eclipsando rápidamente a Al-Qaeda como bestia negra de la política internacional", dijo Charlie Cooper, de la Quilliam Foundation, un grupo de expertos radicados en Londres, abocados a combatir la radicalización jihadista.

"Mientras Al-Zawahiri está sentado sin hacer nada en un lugar seguro, el líder del EIIL, Abu Bakr al-Baghdadi, ha tomado el control de casi una tercera parte de Irak y gran parte de Siria, amasó una fortuna equiparable a la economía entera de algunos países pobres, y se alzó con millones de dólares en armamento de última generación de procedencia norteamericana."

Cooper mencionó la información de inteligencia iraquí según la cual el EIIL, que tiene unos 10.000 combatientes, se alzó con unos 2000 millones de dólares, en parte vendiendo petróleo del este de Siria al gobierno de Al-Assad. El jefe de la guerrilla iraquí no solamente desplazó al Nusra, sino que ha desafiado la autoridad del propio líder de Al-Qaeda.

El EIIL tiene muchos atributos propios de un Estado: territorio, fuerzas armadas, armas, petróleo y fondos. Pero ha ido más rápido de lo que propugna Al-Zawahiri en la creación de un califato islámico, con el riesgo de concentrar combatientes en zonas donde podrían ser vulnerables a la superioridad militar de Occidente.

Los intentos de mediación fracasaron en febrero, cuando un alto miembro de Al-Qaeda murió durante un ataque suicida en Siria. El Frente Nusra culpó al EIIL de asesinarlo, una acusación rechazada por fuentes cercanas al grupo radicado en Irak. Desde entonces, el líder de Al-Qaeda ha intentado repetidamente reafirmar su autoridad sobre el movimiento de Al-Baghdadi y terminar con la lucha interna entre el EIIL y el Nusra, todo sin resultado.

En un mensaje de video divulgado a principios de mayo, Al-Zawahiri dijo que el ingreso del EIIL a Siria había causado un "desastre político" para los militantes islamistas de ese país, y había generado "un baño de sangre". Volvió a urgir al grupo a retirarse a combatir en Irak.

"El EIIL ha roto repetidamente las reglas de Al-Qaeda y un nuevo monstruo ha surgido. Estamos más cerca que nunca de ver un Estado jihadista en la Mesopotamia", dijo Cooper.

Con la concreción de la visión de Ben Laden de un Estado integrista sunnita, Al-Baghdadi, de 43 años, ha opacado al líder nominal y remoto de Al-Qaeda, Al-Zawahiri, de 62 años y exiliado en Egipto, dentro de un universo en el que las alianzas personales mandan.

Traducción de Jaime Arrambide

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