Un suicidio sacude a Alemania
El liberal Jürgen Möllemann se desenganchó de su paracaídas
1 minuto de lectura'
BERLIN (DPA).– Jürgen Möllemann, el polémico y excéntrico político alemán que abandonó el Partido Liberal (FDP) hace pocos meses envuelto en un gran escándalo, murió ayer en un salto con paracaídas en Marl, en el oeste del país, en lo que según testigos oculares se trató de un suicidio. Justo en ese momento su casa de Renania del Norte Westfalia era registrada por la policía en busca de pruebas de supuestas irregularidades financieras.
Uno de los paracaidistas que acompañaba a Möllemann afirmó que, en un salto desde 4000 metros de altura, el político se desenganchó del paracaídas principal y no abrió el auxiliar. Sin embargo, la policía no quiso por el momento confirmar la hipótesis del suicidio porque en el cadáver no se encontró una carta de despedida.
Por la mañana, apenas 15 minutos antes de la muerte de Möllemann, el Parlamento alemán había decidido retirar la inmunidad parlamentaria del dirigente político, acusado de fraude, malversación de fondos y violación de la ley de partidos.
Inmediatamente después, la policía inició un registro de casas de Möllemann en Alemania y España y los bancos de Lichtenstein y Luxemburgo donde tenía cuentas. En España, los agentes registraron la casa que poseía en Gran Canaria. El ex ministro, de 57 años, estaba implicado en un escándalo de donaciones no declaradas y, el año pasado, causó también un gran revuelo con sus críticas al gobierno de Israel y altos líderes judíos alemanes.
Möllemann fue vicecanciller y ministro de Educación y de Economía durante el mandato de Helmut Kohl.
Antes de que comenzaran los escándalos, era todavía vicepresidente del FDP. Sin embargo, renunció al puesto en medio de presiones por parte del partido, que lo responsabilizó de la debacle electoral sufrida en 2002. En febrero abandonó su escaño parlamentario y, en marzo, dejó la agrupación antes de que en el FDP concluyera un proceso para excluirlo.
La noticia de la muerte de Möllemann causó una gran conmoción en círculos políticos alemanes. En el Parlamento fue recordado con un minuto de silencio, al tiempo que se ordenó que las banderas en el distrito gubernamental berlinés ondearan a media asta. "Conocía bien a Möllemann y lo he apreciado como persona, especialmente en aquellos momentos en los que no lo hacía nada fácil", afirmó el canciller, Gerhard Schröder.






