
Una emerretista quita el sueño al gobierno peruano
Temen que "algo prepara" una mujer que se mueve en Lima al frente de un grupo de elite de 60 cuadros del MRTA
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LIMA, 21.- Alexandra Vioslada, "La Gringa" para sus amigos de la margen izquierda del río Perené, "Comandante Gladys" para sus subordinados del Frente Juan Santos Atahualpa, "La yugoslava de m..." para los servicios de contrainsurgencia peruanos, entró clandestinamente en Lima a la cabeza de un comando rebelde de élite integrado por 60 de los mejores hombres del Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA). Nadie sabe con precisión lo que se propone, "pero es seguro que no ha venido aquí sólo para visitar al novio", según el comandante general del ejército, Nicolás Hermoza Ríos.
Conociendo los antecedentes de "La Gringa", es definitivamente acertado pensar que no se ha costeado hasta las calles limeñas desde la selva central únicamente para besar al novio. La mentalidad militar simplifica su presencia mediante cuatro supuestos, bien al estilo castrense: secuestrar y extorsionar a empresarios, atentar contra ministros y diplomáticos, tomar instituciones públicas y privadas y realizar agitación y propaganda para exigir la liberación de los emerretistas presos y una salida a la crisis de los rehenes.
Los primeros tres puntos parecerían más creíbles hace tiempo y en otras circunstancias, pero ahora suenan demasiado burdos. Si por algo es temida la "Comandante Gladys" es por su cerebro frío y su refinado pensamiento estratégico. Cuando se han cumplido 94 días de la toma de los rehenes y las negociaciones aparecen trabadas por la inflexibilidad del presidente Alberto Fujimori (que muchos llaman testarudez), suponer que "La Gringa" ha venido para iniciar una escalada que al gobierno le vendría como anillo al dedo para justificar su intransigencia es directamente estúpido.
La preocupación de Fujimori
Sonaría casi lógico en Sendero Luminoso, pero no en el MRTA (Movimiento Revolucionario Túpac Amaru) y esto es precisamente lo que más inquieta.
Fujimori salió al cruce. "Si alguien, o alguna entidad, tiene una propuesta de solución sin arriesgar la seguridad del país y sin liberar a los presos del MRTA, yo le ruego públicamente que la alcance al despacho presidencial", manifestó.
Remató su apreciación indicando que "el gobierno tiene medidas preventivas en caso de que ocurra algo a los rehenes" y dejó así en claro que la proyección de futuro que pueda tener la legalización política del MRTA, como condición para solucionar el conflicto, le preocupa como responsabilidad histórica.
Es que la masiva protesta pública de ayer contra la política económica liberal, el creciente desempleo, la notoria efervescencia social de las últimas semanas y el auge de los delitos comunes atribuidos a la desesperación lo sobresaltan lo suficiente como para reflexionar con detenimiento acerca de la posibilidad de dejar abierto un cauce para que la izquierda más radicalizada tenga la oportunidad de manejar políticamente desde las bases todo ese malestar.
Comandantes con faldas
Alexandra Vioslada, de ascendencia yugoslava, es probablemente una de las más célebres guerrilleras del MRTA, una organización que se caracteriza por el papel relevante que siempre ha dado a la mujer dentro de sus filas. Esta es una opción desechada por Sendero Luminoso, más expeditivamente frontal y sanguinario, carácter que alguna feminista exacerbada podría utilizar para atribuirle espíritu machista. Lo cierto es que en el MRTA las mujeres no han cumplido un rol meramente decorativo, como se supone, sino un activo papel de combatiente.
"La Gringa" se incorporó a los emerretistas a principios de 1990 y tiene en su haber múltiples secuestros, atentados y enfrentamientos armados con el ejército.
No se sabe su edad con certeza, pero es muy joven y comanda con indudable capacidad de liderazgo el denominado "Sub Frente Guerrillero de la Margen Izquierda del Río Perené, del Frente Juan Santos Atahualpa", en el valle del Chanchamayo. Este subfrente es una unidad guerrillera que el ejército considera "de élite" por su entrenamiento y que durante muchos años, hasta ser detectada, se adiestró dentro de las más rigurosas normas de la guerra de guerrillas entre los cerros San Alejandro y Moño, en la región Angeles de Ubiriki. Esto sucedió cuando el MRTA intentó cambiar su perfil urbano por el rural.
No es el único ejemplo de "comandantes" mujeres de notoriedad dentro del MRTA.
En la lista de damas guerreras figuran Lucero Miranda, alias "Cumpa", jefa de unidad especial que atacó objetivos militares y que hoy purga una condena a perpetuidad. Otras mujeres de renombre son Aída Ochoa Mamani y Silvia Gora Rivera, calificadas en el más alto escalafón de mando emerretista. No se trata sólo de mujeres militantes, sino de líderes que han dirigido o dirigen a hombres en los ataques insurgentes de relieve. No debe sorprendernos demasiado: era fatalmente inevitable que el avance de la mujer se diera también en este terreno.
Otro ejemplo concluyente es Nancy Gilvonio Conde, la mujer de Néstor Cerpa Cartolini, el líder del grupo emerretista que permanece dentro de la residencia del embajador japonés en Lima. La Gilvonio Conde estaba planeando nada menos que tomar el Congreso de la República al frente de un comando de 30 hombres, para canjear a los legisladores por rebeldes encarcelados, cuando fue detenida y condenada a perpetuidad. Su marido tomó entonces la residencia diplomática japonesa, como un reemplazo de segunda mano del plan elaborado por su mujer. En éste, iba a colaborar otra integrante del sexo débil, la famosa guerrillera norteamericana Lori Berenson, quien hoy también cumple su condena.
La segunda línea
Abundan también las combatientes de "segunda línea" en el MRTA: las "subcomandantes". El ejemplo concreto es Marlene Hoyos, la "subcomandante Sandra", una de las mujeres que se encuentran dentro de la residencia japonesa junto a Cerpa Cartolini.
A propósito de esta mujer; existe una historia no confirmada en forma concluyente, pero que parece cierta. Su perfil insólito de culebrón merece ser mencionado, tanto en beneficio del matiz amarillista como del intento de poner una sonrisa en el drama de los rehenes.
La "subcomandante Sandra", natural de Chanchamayo, es la mujer del "Comandante Joel", un rebelde emerretista que en estos momentos está al mando de un frente en la selva central. Todo indica que "Sandra" es la rebelde que quedó embarazada de uno de sus compañeros de comando dentro de la residencia japonesa, hace dos meses.
Este episodio, recreado con detalles por la prensa frívola peruana y tomado como anécdota curiosa en estos mismos despachos, hace unos días, está mereciendo hoy comentarios del periodismo sensacionalista limeño. Las consideraciones más serias son sobre el auténtico tamaño de los cuernos de "Joel" y si el encierro prolongado será motivo suficiente para perdonar a su mujer.
Lo cierto es que hasta ahora todos los informes de Seguridad Nacional y de la inteligencia peruana, la Dincote, coinciden en señalar la presencia de la inquietante "Gringa" en Lima. También los de las fuentes insurgentes en el valle del río Perené, por lo que no hay más remedio que creerlo. Y es posible que en estos días cercanos sepamos cuál es el el movimiento del MRTA para destrabar la crisis de los rehenes y concretar sus propósitos. Parece que la "Comandante Gladys" está destinada a jugar un papel relevante en este conflicto, como en el fondo suelen jugar las mujeres en la mayoría de los conflictos de los hombres.
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