
Una historia marcada por los magnicidios
El asesinato del primer ministro serbio se suma a una serie de hechos de violencia que datan de hace dos siglos
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El asesinato del primer ministro de Serbia, Zoran Djindcic, es sólo el último en una serie de magnicidios que han marcado la historia del país balcánico desde la fundación del estado serbio hace 200 años.
En la primera parte del siglo antepasado la lucha por el poder entre las enfrentadas dinastías Karadjordjevic y Obrenovic se cobró una serie de víctimas.
El líder del primer levantamiento serbio popular contra los otomanos, Djordje (Jorge) Petrovic, llamado "Kara Djordje" (Jorge Negro) fue asesinado después de su derrota, aunque no por los turcos sino por su rival serbio Milos Obrenovic, quien a su vez fue nombrado conde de Serbia por el sultán de Constantinopla.
En 1839, Obrenovic tuvo que renunciar y exiliarse, pero también su sucesor, el conde Alexander Karadjordjevic, hijo de Karadjordje, tuvo que abandonar el trono en 1858 y murió en el exilio en Viena.
Milos Obrenovic volvió a Belgrado, pero su hijo y sucesor Mihailo fue asesinado cerca de la capital serbia por seguidores de los Karadjordjevic.
También el primer rey de Serbia, Milan Obrenovic, cuyo gobierno fue financiado por el emperador de Austria, tuvo que abdicar y exiliarse en Viena.
Su hijo y sucesor, Alexander Obrenovic, fue asesinado en 1903 junto a su esposa Draga por un grupo de oficiales, que lo mataron a sablazos y tiraron sus cadáveres por una ventana del palacete belgradense de Konak.
Los oficiales que asesinaron a Obrenovic pusieron en el trono al monarca pro ruso Pedro Karadjordjevic, que gobernó el país hasta 1921, después de pasar cuatro años en el exilio en Grecia durante la Primera Guerra Mundial (1914 y 1918).
Tras el asesinato en 1928 de Stjepan Radic, el líder de los campesinos croatas en el Parlamento de Belgrado, el rey Alexander Karadjordjevic, hijo de Pedro, disolvió el Parlamento en 1929, suspendió la Constitución y prohibió todos los partidos políticos.
Alexander fue asesinado en 1934 en la ciudad francesa de Marsella por terroristas croatas.
Poco antes de la invasión nazi de Yugoslavia, el país vivió un golpe militar y durante la Segunda Guerra Mundial unidades partisanas comunistas serbias se enfrentaron con máxima brutalidad a los seguidores monárquicos, los llamados "Chetniks".
En enero de 2000 el líder miliciano serbio Zeljko Raznatovic, llamado "Arkan", uno de los hombres más poderosos de Serbia, fue asesinado a tiros en un atentado en el centro de Belgrado. Fuente: EFE



