
Una multitud se reunió para apoyar la unidad italiana
Milán y Venecia: un mi- llón de personas protestó allí contra los intentos se- cesionistas de Bossi, líder de la Liga del Norte.
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MILAN, 20 (Reuter).- Al menos un millón de italianos se reunieron hoy en Milán y en Venecia en favor de la unidad nacional una semana después de que el líder separatista Umberto Bossi mandó al retrete la bandera italiana.
"El significado de esta concentración es evidente. Hoy vemos una Italia que sabe que el único camino para reformar la sociedad, la economía y el Estado es continuar unida", manifestó Fabio Mussi, un antiguo miembro del Partido Democrático de la Izquierda a los manifestantes en la plaza del Domo de Milán.
Los tres sindicatos italianos más importantes, que organizaron las concentraciones, informaron que un millón de personas estuvieron presentes en Milán, mientras que otras 80.000 abarrotaron la plaza de San Marcos, en Venecia.
Entre los discursos de dirigentes políticos y sindicales, la multitud se entretenía con espectáculos en vivo de música y baile, incluyendo a la bailarina Carla Fracci, quien actuó en Milán con un elegante chal rojo, blanco y verde, los colores de la enseña nacional.
Junto a miles de portadores de banderas, la danza de Fracci fue una simbólica respuesta a Bossi, líder de la Liga del Norte, que organizó la semana última una manifestación en Venecia para anunciar que su autoproclamado Estado de Padania estaba preparado para pasar a la acción.
En aquel acto, que apenas congregó a 13.000 personas, Bossi manchó la bandera tricolor de Italia que colgaba de la ventana de una seguidora nacionalista.
"Señora, ponga la bandera en el retrete. He ordenado un cargamento de papel higiénico tricolor para mi cuarto de baño", ironizó Bossi.
Sus comentarios merecieron la dura reprimenda del primer ministro Romano Prodi, quien advirtió que los separatistas debían respetar la ley, pues el desprecio público a la nación viola la Constitución y puede acarrear una pena de uno a tres años de cárcel.
Unión monetaria
MILAN, 20 (AP).- Aunque pocos creen que las ambiciones separatistas de Bossi tendrán éxito, muchos las consideran como señales de división interna que podrían amenazar la unidad nacional, necesaria para emprender con éxito las reformas para integrarse a la unión monetaria europea.
"La secesión es un verdadero peligro", dijo a la multitud en Milán Sergio Cofferati, dirigente de la Confederación General de Trabajadores Italianos.
Los organizadores escogieron a Venecia y Milán, en el norte del país, debido a que los separatistas cuentan allí con un gran apoyo.
Muchos residentes de esas ciudades opinan que están pagando impuestos injustamente para mantener a las regiones del Sur, que consideran corruptas e ineficientes.
La semana última, la Liga Norte nombró a un "gobierno provisional" de Padania y anunció elecciones para su "parlamento" el mes próximo.
Hacia el fin de un proyecto delirante
El análisis de la noticia
Hace un año declaró la "independencia". El fin de semana último, proclamó la "República".
Pero la puesta en escena de Umberto Bossi y su delirante sueño de crear la Padania, un Estado dentro de otro Estado (el italiano), que abarcaría las prósperas regiones del norte del país, con Venecia como capital, parece estar llegando al comienzo de su fin.
Bossi, "el senatur", como lo llaman en Italia, fue demasiado lejos. Y ayer la gente, muchísima más de la que él logró convocar en sus pomposos actos declamativos, le dijo basta. Basta de payasadas.
Aunque en política todo es posible y hay quien alguna vez pensó que su proyecto separatista tenía algún asidero, hoy, de político verborrágico y molesto, Bossi parece inclinado a integrar la categoría de político-bufón.
Es que todo tiene un límite. Al margen de los pintorescos mitines y de los símbolos impuestos por el líder de la Liga Norte para identificar a su movimiento separatista -una bandera blanca con una especia de estrella floral verde, las camisas, también verdes, de sus seguidores, y sus ecológicos paseos por altas cumbres o en barco por el río Po, Bossi ha demostrado no ser el "animal político" que muchos pensaron que era, sino sólo lo primero.
El motivo es simple. Si su propuesta alguna vez sedujo a los votantes fue por el lado de los bolsillos: ¿por qué los ricos del Norte deben mantener a los pobres del Sur, burocrático, corrupto e ineficiente?
Una cuestión fiscal
Como explicó acertadamente Indro Montanelli, en Italia, "el separatismo es una cuestión fiscal".
"Los seguidores de Umberto Bossi -un "cavernícola", según el prestigioso periodista italiano- no quieren pagar impuestos a Roma. Ese es el único ideal. La pesadilla para ellos es Roma."
Astutamente, Bossi aprovechó ese cansancio de los del Norte para darle inicio a su gesta libertadora contra la "capital ladrona".
Pero no entendió que la revuelta no era contra la nación, y en lugar de proponer consignas sensatas a los oídos de los italianos, como reformas tendientes a una mayor descentralización, eligió optar por la vía de la separación, proponiendo algo impensable como la división de Italia y la creación de la Padania.
Una idea con pocos adeptos que al principio pudo hasta parecer simpática, pero que, con el paso del tiempo, y la verba y actitudes de su mentor, terminó cayendo en saco roto.
Umberto Bossi quiso hacer historia. Pero su vulgaridad, sus ataques contra todo el mundo, desde el presidente de la República hasta el "Papa polaco" recientemente, no hicieron otra cosa que demostrar su incapacidad política. Y, sobre todo, ahondar la sensación de disgusto de los italianos.


