
Uribe bombardeó enclaves de las FARC
Aviones militares atacaron campamentos de la guerrilla en varias zonas del país y destruyeron vías de comunicación
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BOGOTA.- Tras decretar el estado de conmoción interior, el presidente de Colombia, Alvaro Uribe, lanzó ayer una guerra abierta contra las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), la guerrilla que lo recibió con atentados el día de su asunción y a la que prometió combatir con mano dura.
Mientras la restricción de las libertades públicas entraba en vigor en todo el país, aviones de la fuerza aérea colombiana bombardearon ayer varios campamentos y laboratorios de las FARC utilizados para el procesamiento de drogas, según fuentes militares.
Las acciones se produjeron en tres diferentes regiones del país, dijo el comandante de la fuerza aérea, Héctor Fabio Velasco.
En el sureño departamento de Caquetá fueron destruidos tres campamentos de las FARC, donde, según informes de inteligencia, un centenar de guerrilleros habrían muerto durante los bombardeos.
El ministro del Interior, Fernando Londoño, dijo ayer que el Estado va a responder "con toda la fuerza que sea necesaria en contra de quienes están sembrando el terror".
Una semana atrás, mientras Uribe recibía la banda presidencial, las FARC lanzaron varios ataques en Bogotá que dejaron 21 muertos y más de 40 heridos.
Tras el fracaso de las negociaciones de paz y la escalada de violencia de los últimos meses, el nuevo gobierno llegó a la Casa de Nariño dispuesto a combatir por todos los medios para detener la acción de los grupos armados.
En los últimos meses, las FARC desarrollaron una campaña de amenazas a alcaldes, concejales y otras autoridades municipales de toda Colombia, a quienes exigen dimitir so pena de matarlos o secuestrarlos, con el fin de crear un vacío de poder institucional en el país.
Como parte de su estrategia de mano dura, Uribe decretó un virtual estado de sitio por noventa días que, pese a las restricciones que impone, fue inicialmente bien recibido por la población y la dirigencia política y empresarial. En la situación de emergencia el ejecutivo podrá realizar detenciones preventivas, aún sin orden judicial, restringir la información en radio y televisión, e interceptar comunicaciones y llamadas por teléfonos celulares, entre otras medidas. El gobierno explicó que muchos jefes guerrilleros que están presos se mantienen en permanente comunicación y manejan grupos desde las penitenciarías por medio de celulares.
Efectos económicos
Las restricciones decretadas por el gobierno colombiano produjeron ayer un alza en el precio del dólar, un aumento en los intereses de los títulos públicos y una baja en la bolsa aunque, por otra parte, fueron consideradas "correctas" por el gobierno estadounidense.
El asesor antidrogas de la Casa Blanca, John Walters, defendió ayer la decisión de Uribe de recortar libertades civiles porque "hay una guerra", dijo. "Hay ciertas cosas y circunstancias que tienen que adoptarse en una guerra", consideró.
Además de un nuevo impuesto al patrimonio que se destinará a obtener nuevos recursos para las fuerzas armadas, el nuevo mandatario colombiano tendrá un fuerte respaldo de los Estados Unidos en su combate contra el narcotráfico y las guerrilla.
El Congreso norteamericano aprobó semanas atrás que el Plan Colombia de asistencia militar -al que se han destinado hasta el momento 2000 millones de dólares, que originalmente debían servir a la lucha contra las drogas- pueda orientarse también a combatir a la insurgencia.
Los signos de guerra entre el nuevo gobierno y los rebeldes guerrilleros y paramilitares son un anuncio "de que lo peor está por venir", según interpretó ayer el analista Alfredo Molano.
Además de varios campamentos guerrilleros, los bombardeos de la fuerza aérea colombiana apuntaron ayer a instalaciones y vías de comunicación de las FARC.
En un video presentado por los militares a la prensa se mostró ayer la destrucción de un puente de madera de 50 metros construido ilegalmente por las FARC y usado para el transporte de droga, armas y secuestrados, según la fuerza aérea. El puente estaba ubicado en Los Lobos, a unos 350 kilómetros al sudeste de Bogotá, en una zona selvática que une los departamentos de Caquetá y Meta.
Otros bombardeos contra campamentos de las FARC se produjeron en una zona rural de Cocorná, municipio a 170 kilómetros al norte de la capital. La fuerza aérea también informó que fue atacado un laboratorio de cocaína de los rebeldes en Guaviare, al sudeste del país.



