"Ustedes me obligaron a hacerlo", escribió el frío y solitario asesino
Callado y acosador de mujeres, Cho Seung-Hui había emigrado en 1992
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BLACKSBURG.- Pasaron poco más de 24 horas luego de la matanza para que el rostro del surcoreano Cho Seung-Hui fuera revelado al mundo como el asesino de 32 personas de la Universidad Politécnica de Virginia. Solitario y acosador de mujeres, el frío y callado atacante había escrito en uno de sus textos "ustedes me obligaron a hacerlo" para luego anunciar en un link estudiantil la masacre que protagonizaría.
Pocas horas antes concretar el mayor asesinato en masa en un establecimiento educativo norteamericano, Cho había advertido a la comunidad universitaria por medio de un correo electrónico enviado a un foro de estudiantes de la institución: "Hoy voy a matar gente en Virginia Tech".
Los documentos de inmigración de Cho consignaron que nació en Corea del Sur el 18 de enero de 1984 e ingresó en Estados Unidos el 2 de septiembre de 1992 por Detroit. El Departamento de Seguridad Nacional reveló que había renovado su tarjeta de residente (conocida como la tarjeta verde o green card) el 27 de octubre de 2003.
Estudiante del último año de Literatura Inglesa, el asesino vivía en el barrio capitalino de Centerville, Virginia, en las afueras de Washington DC, cerca del aeropuerto internacional de Dulles. Allí, Cho y su familia compartían una casa pequeña de dos plantas, típica de la clase media alta. Una de sus víctimas de anteayer vivía a menos de 15 cuadras de allí. La casa se encontraba vacía ayer y la policía había mudado temporalmente a sus habitantes como medida preventiva.
"Era muy callado, siempre estaba solo", afirmó Abdul Shash, vecino de los Cho, y recordó que el atacante empleaba su tiempo libre en prácticas de básquet.
Cho se graduó en 2003 en la escuela secundaria Westfield, en Clifton, Virginia. Entre las víctimas fatales y los heridos de sus disparos se encontrarían algunos ex compañeros de esa institución. En el campus, el joven surcoreano compartía una habitación en el edificio Harper Hall con Karan Grewal y con Joe Aust, y el 7 de este mes había sido multado por la policía universitaria por exceso de velocidad y debía comparecer ante un tribunal el 23 del mes próximo.
"Perturbado"
"Era un solitario, y estamos teniendo dificultades para encontrar información sobre él", dijo Larry Hincker, vocero de la universidad. La profesora Carolyn Rude, directora del departamento de Literatura Inglesa de la universidad, dijo que no conocía personalmente al atacante. Pero señaló que había hablado con Lucinda Roy, directora de escritura creativa del departamento, que tuvo a Cho en una de sus clases, y lo describió como un ser "perturbado".
"Existía cierta preocupación sobre él -dijo Rude-. En ocasiones, en clases de escritura creativa, los alumnos revelan cosas y se ignora si eso es creación o si están describiendo situaciones, o las están imaginando, o cuán reales son. Pero siempre nos mantenemos alerta para no pasar por alto esos detalles."
Rude indicó que Cho fue derivado a un terapeuta de la institución, pero ignoraba cuándo ocurrió eso y los resultados de ese encuentro.
El diario The Chicago Tribune dijo en su sitio de Internet que Cho dejó en el cuarto de su residencia una nota con una extensa divagación con sus quejas. El diario, citando fuentes no identificadas, dijo que en fecha reciente el estudiante mostró señales de perturbación mental, como causar un fuego en la residencia y acechar a algunas mujeres dentro del predio.
La cadena de televisión ABC News, que citó fuentes policiales, dijo que la nota, de varias páginas, explica las acciones de Cho y dice: "Ustedes me obligaron a hacerlo". En los textos de referencia, el surcoreano habría empleado términos como "chicos ricos", la "degeneración" y los "charlatanes mentirosos" de la universidad.
El diario indicó que, de acuerdo con los investigadores, Cho tomó en cierta ocasión drogas antidepresivas y aún no se había confirmado si el desencadenante de la tragedia pudo haber sido una pelea con una supuesta novia.
El carácter poco social observado en Cho es propio de la mayoría de asesinos en masa, explicó Kenna Quinet, profesora de derecho penal en Indiana Purdue University, Indianápolis.
Las estadísticas apuntan a que el 95% de los asesinos en masa son hombres, tienden a ser solitarios que se sienten alienados y que, pese a su apariencia "normal", sienten un gran resentimiento. Quinet señaló que generalmente son personas "que han experimentado algún tipo de pérdida en una o más áreas, ya sea un fracaso escolar, laboral o amoroso y no son capaces de hacer frente a las decepciones".
La experta indicó que una matanza como la de Virginia es muy distinta de las que cometen los asesinos seriales. "Los asesinos en masa son técnicamente suicidas, a diferencia de los homicidas en serie, que suelen tener motivos sexuales y actúan durante períodos más largos", precisó Quinet.


