
Violentos choques entre la policía y grupos extremistas dejan cientos de heridos y desatan críticas de la oposición
Los enfrentamientos fueron encabezados por el llamado “bloque negro” de los “no-Tav” que desde hace años combate en contra de un tren de alta velocidad (TAV) entre Turín y Lyon
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ROMA.- Ya en modo campaña electoral -de cara a las elecciones nacionales del año que viene, aun sin fecha- Giorgia Meloni voló este lunes hasta el Valle de Susa y Chiomonte, localidad del noroeste de Italia, cercana a Turín, epicentro de violentos enfrentamientos el sábado pasado entre la policía y el llamado “bloque negro” de los “No-TAV”, grupos extremistas que desde hace años combate en contra de un tren de alta velocidad (TAV) entre Turín y Lyon.
Junto al ministro del Interior, Matteo Piantedosi, Meloni recorrió lo que parecía un escenario de guerra. Los choques dejaron a más de 120 agentes heridos y devastación no sólo en vehículos de la policía, sino también daños por más de 1 millón de euros en las oficinas-contenedores y maquinarias arrasadas de Telt, la empresa pública ítalo-francesa que gestiona las obras para construir la galería ferroviaria más larga del mundo. En el lugar también fueron hallados bombas molotov y otros artefactos explosivos.
“La escena que se ve justo detrás de mí no es una zona de guerra, es el lugar de una supuesta protesta. Pero esto no es disidencia: se trata de violencia organizada y premeditada, y debe tratarse como tal”, aseguró Meloni en un video que posteó en sus redes sociales desde el lugar de los hechos, en el que aseguró que “el Estado está y no piensa retroceder” y que hará de todo para identificar a los responsables de “este asco”.
Chiomonte: lo Stato c’è e non indietreggia. pic.twitter.com/kJqUYVRKIU
— Giorgia Meloni (@GiorgiaMeloni) July 27, 2026
Los “No Tav”, famosos por otras manifestaciones violentas en el pasado, en las que se infiltraron activistas del grupo extremista “bloque negro”, al margen de denunciar un daño para el ambiente, ya que la infraestructura determinará que se agujerea la montaña por kilómetros, consideran que la construcción también podría significar daños para la salud, debido a los materiales utilizados.
Unas 3000 personas trabajan en el TAV Turín-Lyon, proyecto que permitirá que viajen por vía ferroviaria no sólo personas y mercadería, que costará 11,1 mil millones de euros -40% a cargo de la Unión Europea, el 35% de Italia y 25% Francia-, que debería concluir en 2033.
Así como los choques violentos que hubo el lunes pasado en la ciudad de Bolonia entre la policía y grupos extremistas de izquierda, después de la terrible muerte de un marroquí mientras estaba siendo esposado, crearon acusaciones cruzadas entre derecha e izquierda, los desmanes de los “No TAV” volvieron a generar tensión entre oficialismo y oposición.
La derecha oficialista, que defiende el accionar de la policía, critica a la oposición de izquierda por ser “laxa” y hasta “cómplice” de las manifestaciones violentas.
La reacción de la oposición
Elly Schlein, líder del Partido Democrático (PD), el principal de la oposición, salió a negar dichas acusaciones. “Hemos sido testigos de actos de violencia graves e inaceptables que jamás pueden justificarse”, aseguró.
“Condenamos la violencia sin peros. Esta violencia ha afectado a numerosos agentes, a quienes el PD ha expresado su solidaridad y apoyo”, se defendió, en declaraciones televisivas.
Lo mismo hicieron otros referentes del PD, que amén de solidarizarse con los policías heridos, salieron a cuestionar el accionar del ministro del Interior, Matteo Piantedosi.
“Condenamos sin vacilar la violencia porque es un método ajeno a nosotros, un método que perjudica, ante todo, a quienes buscamos organizar manifestaciones pacíficas y fomentar la participación democrática”, señaló la diputada Laura Boldrini, que cuestionó especialmente a una entrevista concedida al Corriere della Sera por Piantedosi, en la cual, según ella, faltó un dato crucial. “¿Cómo fue posible que estos individuos llegaran desde España, Francia y Alemania —así como desde distintos puntos de Italia— equipados para la destrucción y la guerrilla urbana, sin que nadie los interceptara ni los detuviera? ¿Qué falló? ¿Quién es el responsable?”, se preguntó.
Boldrini también acusó a Piantedosi por haber atacado días atrás al alcalde de Bolonia, Matteo Lepore, según muchos culpable de haber convocado a una manifestación para exigir verdad y justicia en el caso de la muerte del marroquí, Abderrahim Fakir, que luego degeneró en un violento choque entre la policía y grupos extremistas.
“Piantedosi, junto con otras figuras de la derecha, lo atacó durante días. Se desató una oleada de odio y ahora Lepore cuenta con escolta policial”, denunció la legisladora. “Fomentar el conflicto entre instituciones solo beneficia a los agitadores violentos; la derecha debe dejar de explotar la situación y de jugar con fuego”, advirtió.
En este clima, las fuerzas del orden, multiplicaron los controles en la zona de los disturbios y, especialmente, en las salida de un festival-campamento denominado “Alta Felicidad” que fue el origen de los desmanes, en la localidad de Venaus. Según trascendió, ya identificaron a 800 personas que habrían estado entre los encapuchados que protagonizaron los choques, entre las cuales hay muchos extranjeros. Y detuvieron a cuatro jóvenes no italianos pertenecientes al colectivo antiglobalista y extremista del “bloque negro”.
Los detenidos serán imputados por un combo de diversos delitos que van desde invasión de terreno, devastación y saqueo, manifestación no autorizada, violencia y lesiones a funcionarios públicos, a interrupción de servicio público, ya que la autopista Torino-Bardonecchia y la vía ferroviaria Torino-Modane quedaron bloqueadas durante horas el sábado por la tarde, cuando ocurrieron los enfrentamientos.
El presidente de la región Piamonte, Alberto Cirio, que anunció que será parte querellante en el proceso que se abrirá por lo ocurrido, agradeció la visita de Meloni “porque en momentos como este es importante demostrar la presencia y la cercanía —incluso física— del Estado y de sus instituciones”.
Al confirmar que “la estimación inicial de los daños directos en las obras supera el millón de euros”, Cirio subrayó que a lo anterior “se suman daños de mayor alcance que afectan a la imagen del valle de Susa y de toda la región del Piamonte, justo en plena temporada turística de verano”.
A dos días de los episodios, en tanto, el jefe de la policía de Turín, Massimo Gambino, no tuvo dudas en calificar lo ocurrido como un “entrenamiento de guerrilla en el Piamonte”.
Y tras ello concluyó: “Quieren convertir el valle de Susa en un laboratorio europeo de guerrilla urbana; no lo permitiremos. Lo del sábado no fue un ejercicio del derecho a la protesta, sino pura violencia. Nuestra respuesta ante esta violencia es de absoluta firmeza, y ya están en curso investigaciones para llevar a los responsables ante la justicia”.



