Violeta Chamorro: la gran pacificadora
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1990
Cuando Violeta Barrios se casó, en 1950, con Pedro Joaquín Chamorro, no imaginaba que estaba al mismo tiempo comprometiéndose con una causa que la llevaría, 40 años después, a convertirse en presidenta de Nicaragua.
Su marido, periodista y director del diario La Prensa, de Managua, fue uno de los principales opositores al régimen dictatorial y represivo de Anastasio Somoza. Encarcelado varias veces y exiliado durante algunos años, finalmente fue asesinado en 1978.
Violeta se hizo cargo del periódico, que desempeñó un papel decisivo en el posterior derrocamiento de Somoza, en 1979, por una insurrección popular encabezada por el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN).
Violeta Barrios de Chamorro fue uno de los cinco miembros de la Junta de Gobierno de Reconstrucción Nacional, pero renunció a su cargo en abril de 1980 por discrepancias con los sandinistas más extremos.
El país entró luego en un período de violencia generalizada que desembocó en una verdadera guerra civil.
Violeta atacó desde La Prensa al FSLN y se convirtió en la cabeza visible de la oposición.
En 1990, después de una década de un conflicto que dejó cerca de 45.000 muertos, la realización de elecciones convirtió a Violeta Chamorro en la primera presidenta de Nicaragua, luego de una abrumadora victoria sobre el sandinista Daniel Ortega.
Al frente del UNO (Unión Nacional Opositora), se hizo cargo de un país sumido en la ruina económica y profundamente dividido internamente.
Durante su gobierno recibió duras críticas por la permanencia de sandinistas en el gobierno y por su fracaso en la mejora de las condiciones de vida de un amplio sector de la población. Sin embargo, con el tiempo, la victoria de Chamorro trajo la tan ansiada pacificación del país.
2006
En 1997 Chamorro dejó el gobierno en manos del nuevo presidente electo, Arnoldo Alemán.
"Uno de los grandes méritos de doña Violeta fue colocar la primera piedra de la democracia en Nicaragua, por lo cual le pido que acepte ser embajadora ante el mundo para consolidar esta democracia", le solicitó en aquel momento el nuevo presidente.
No obstante, una vez finalizado su mandato, Chamorro se alejó de la escena política y dedicó todo su esfuerzo a poner en marcha una fundación junto con sus hijos, con el propósito de promover iniciativas para fortalecer la paz civil, la libertad de expresión y la democracia, además de desarrollar programas para la disminución de la pobreza.
Premiada en varias ocasiones por su trayectoria comprometida con la defensa y el fomento de la dignidad y de los valores humanos, en 2001 rechazó propuestas para volver a postularse como candidata a la presidencial.
"Se terminó, ya no. Mi corazón me lo dicta: [Violeta, ya trabajaste por tu patria]", dijo al declinar el ofrecimiento.
Más allá de las críticas recibidas durante su mandato, los nicaragüenses consideran al gobierno de Violeta Chamorro como el mejor de los últimos 35 años, según una encuesta difundida hace un par de semanas en el país centroamericano.
A fines del año pasado, Antonio Lacayo, el más estrecho colaborador que tuvo durante su gobierno, publicó el libro "La difícil transición nicaragüense en el gobierno con doña Violeta".
En las primeras páginas del libro ella dice: "Estas páginas recogen esa historia con gran exactitud. Ahora con los años todo se ve mejor, y se logra apreciar de una manera más clara el significado de lo que fue esta triple transición hacia la paz y la democracia y una economía de mercado".
Hoy, a sus 76 años, preside en Managua la fundación que lleva su nombre, desde donde intenta fortalecer una prensa "libre, fuerte y pluralista" y preservar "una cultura de reconciliación y paz" en Nicaragua.




