Ya pueden comercializarse los videos secretos de Lady Di
La justicia británica concluyó finalmente una larga batalla legal sobre el derecho de propiedad de los casetes que grabó la princesa de Gales revelando secretos de su matrimonio con el príncipe Carlos
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LONDRES.- Los videos de la princesa Diana de Gales en los que reveló secretos de su turbulento matrimonio con el príncipe Carlos ya pueden ser vendidos en sumas millonarias y amenazan con una crisis en el seno de la familia real británica.
La justicia británica concluyó finalmente una larga batalla legal sobre el derecho de propiedad de las cintas.
Las grabaciones, 20 casetes con 21 horas de filmación, fueron realizadas a comienzos de la década de los ´90 por el profesor de dicción de Lady Di, Peter Settelen.
Tras una decisión de la Corte de Londres, esos videos fueron entregados esta semana a Settelen, luego de una polémica disputa con la familia de Diana, liderada por el hermano de la princesa, el Conde Spencer, quien dijo esas cintas le pertenecían.
Tras la noticia, un portavoz de la reina en el palacio de Buckingham, afirmó que la monarca "está temerosa" por el futuro de los videos, "que podrían lastimar a los príncipes (William y Harry) y a toda la familia real".
Los videos habían quedado en posesión de Scotland Yard tras un allanamiento en enero de 2001 en la propiedad del ex empleado de la princesa Paul Burrell.
Pero luego de que la Metropolitan Police Service (MPS) le pidiera a la Corte Suprema de Londres que decidiera sobre la propiedad de las cintas, "las dos partes en conflicto llegaron a un acuerdo sobre a quién le pertenecen los videos", informó hoy un portavoz de Scotland Yard.
El abogado Marcus Rutherford, quien representa a Settelen, declaró en un comunicado oficial publicado en su página de Internet: "Tras casi siete años de luchar para ganar la posesión de su propiedad, Peter está muy contento de que los videos del trabajo que realizó con la princesa Diana estén nuevamente bajo su control".
"El no quiere involucrarse en ninguna especulación sobre qué sucederá con los videos, pero puede confirmar que esas grabaciones están escondidas en un lugar seguro, lejos de su hogar", aclaró Rutherford.
La prensa británica especuló que para determinar la propiedad de las cintas, los jueces que entendieron en la causa debieron ver parte del contenido de las cintas.
El material fue considerado "tan delicado" que la Fiscalía General determinó no utilizarlos como prueba en el polémico juicio a Paul Burrell en Londres sobre el supuesto robo de objetos privados de Diana.
Ese juicio colapsó en 2002 luego que la reina Isabel II recordara una conversación en la que el ex mayordomo le advertía que tomaría pertenencias de la princesa para resguardarlas de la prensa.
Por su parte y tras la decisión de la Corte británica de entregarle las cintas a Settelen, el profesor de dicción quedó formalmente en condiciones de venderlas a cadenas de televisión internacionales por varios millones de dólares, especialmente en Estados Unidos, donde la figura de la fallecida princesa es, en muchos ámbitos, un objeto de culto.
En las grabaciones, Diana habla extensamente sobre el romance de Carlos con su amante, Camilla Parker Bowles, y revela que esa situación generó sus trastornos alimenticios y sus ansias de quitarse la vida.
Con relación a su boda en 1981 con el príncipe de Gales, dijo que horas antes de casarse en la Catedral de St. Paul, forzó su propio vómito con las manos: "quería sentir que el dolor salía de mí".
También reveló que en 1982, cuando estaba embarazada de William, intentó suicidarse para cortar con la línea de sucesión real.
La princesa narró en esas cintas que el príncipe Carlos, duramente criticado por supuestos escándalos sexuales, detestó al príncipe Harry porque nació pelirrojo y era varón.
Diana murió en un accidente automovilístico en París, en 1997, junto a su pareja, el multimillonario egipcio Dodi Al Fayed, y el conductor del vehículo, el francés Henri Paul.
Fuente: ANSA


