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Ya son casi 800 las víctimas de la secta en Uganda

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31 de marzo de 2000  

RUSHOJWA, Uganda.- Ochenta y un cuerpos más, entre ellos los de 44 niños, fueron desenterrados ayer de una fosa común en la propiedad de un miembro de la secta Movimiento para la Restauración de los Diez Mandamientos de Dios, lo que aumentó a casi 800 el total de adeptos que, se presume, fueron asesinados por sus líderes.

La policía ugandesa descubrió la tumba colectiva en el patio de la casa de un seguidor del culto apocalíptico, Joseph Nyamurinda, que, según sus vecinos, desapareció hace más de dos semanas. La vivienda está situada en las afueras del pueblo de Rushojwa, 35 kilómetros al norte de Kanungu, donde el 17 del actual 400 miembros de la secta murieron quemados en su iglesia.

Según el médico forense de la policía, Thaddeus Barungui, las personas parecen haber sido asesinadas hace menos de un mes. "Algunas víctimas fueron estranguladas; las demás no tienen signos de violencia física, pero sospecho que pudieron ser envenenadas", agregó la fuente.

Hasta ahora se han hallado 724 cadáveres en cuatro complejos de la secta, lo que convierte este drama en la peor masacre colectiva después de la ocurrida en Guyana en 1978, con 912 muertos.

Buscados

Las autoridades ordenaron la captura por asesinato de los dos líderes principales del culto, el sacerdote excomulgado Joseph Kibweteere y Credonia Mwerinde, señalada primero como monja católica pero identificada más tarde como una antigua prostituta, después de que un testigo afirmó haberlos visto escapar de la iglesia de Kanungu.

Los investigadores creen que el incendio intencional de la iglesia y los homicidios masivos fueron planeados por los jefes, después de apoderarse del dinero que los 4000 o 5000 fieles obtuvieron al vender sus bienes.

Kibweteere y Mwerinde vaticinaron el fin del mundo para el último 31 de diciembre, y ordenaron a sus seguidores que se despojaran de sus posesiones. Según sostiene la policía, como la profecía no se cumplió, los miembros de la secta demandaron la devolución de su dinero a los dirigentes, que organizaron entonces el "suicidio colectivo" de Kanungu.

Mientras, un funcionario del gobierno local de Kanungu, el reverendo protestante Amooti Mutazindwa, fue detenido ayer acusado de ocultar un informe que denunciaba las actividades de la secta.

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