
Yeltsin fue internado otra vez
Cuadro clínico: sufre de elevada presión sanguínea, fatiga extrema y debilidad, por lo que debió cancelar un viaje al exterior.
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MOSCU (AP).- El presidente Boris Yeltsin debió ser internado ayer en un sanatorio, un día después de que sus médicos le ordenaran cancelar otro viaje al exterior debido a su elevada presión sanguínea y a fatiga extrema.
Yeltsin fue internado en la clínica Barvikha, cerca de Moscú, donde había convalecido de una operación de desvíos coronarios múltiples, en 1996. El vocero presidencial, Dimitry Yakushkin, manifestó que el mandatario se someterá a un tratamiento de recuperación.
El anuncio de que el mandatario no hará el viaje de un día a Austria reavivó las conjeturas sobre su capacidad para ejercer su cargo y guiar a Rusia en medio de su peor crisis económica de la era postsoviética.
Yeltsin ha desempeñado un papel marginal para lidiar con la aguda crisis económica nacional y algunos analistas creen que el gobierno es conducido mayormente por el primer ministro Yevgueny Primakov, que asumió hace menos de dos meses.
"Desde su designación, Primakov ha actuado más como un presidente que como un titular del gobierno", afirmó Nikolai Petrov, un analista político de la Fundación Carnegie para la Paz, en Moscú.
Una decisión dura
Primakov viajó a Viena en lugar de Yeltsin, para entrevistarse con dirigentes de la Unión Europea y financistas internacionales. La oficina presidencial informó que el mandatario, de 67 años, padece astenia, lo que significa falta de fuerza física.
Yakushkin indicó por televisión que la cancelación del viaje fue una decisión dura para Yeltsin, pues teme que sus adversarios exploten cualquier indicio público de debilidad.
"El comprende que esta visita habría estado bajo el escrutinio de muchos políticos y, principalmente, de sus adversarios -agregó el vocero-. Entiende muy bien que todos observan cómo camina y cómo habla, y no el contenido de su discurso."
Las dolencias de Yeltsin reavivaron las exhortaciones a que renuncie. De hacerlo -aunque él insiste en que no lo hará- sería reemplazado por Primakov, quien se vería obligado a convocar a elecciones en el término de tres meses.
Primakov ha sido primer ministro solamente por seis semanas y todavía no ha producido un plan para lidiar con los arraigados problemas económicos nacionales. Pero es respetado por todas las facciones políticas y se lo considera un factor de estabilización en momentos en que Yeltsin se ha retrotraído a un segundo plano.






