
Zaire se denomina nuevamente Congo
Cambio: tras proclamarse presidente, Laurent Kabila anunció que el país vuelve a su viejo nombre; no hubo resistencia en Kinshasa.
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LUBUMBASHI, 17 (AP).- Los rebeldes que capturaron hoy la capital de Zaire, Kinshasa, consagraron a un nuevo presidente, Laurent Desire Kabila, y dieron un nuevo nombre al país: República Democrática del Congo.
“Me siento feliz, muy feliz de haber tenido éxito, dijo Kabila con una sonrisa en el cuartel general rebelde en este pueblo minero del sureste del país.
Kabila, de 56 años, ha combatido al gobierno del ex presidente Mobutu Sese Seko desde que éste se constituyó en dictador, hace 32 años.
Mobutu, que padece cáncer de próstata, cedió ayer el poder.
Las fuerzas de Kabila capturaron rápidamente Kinshasa tal como dominaron el resto del país en los últimos ocho meses: con escasa resistencia. Algunos de los soldados de Mobutu acataron las órdenes de entregar sus armas a los rebeldes, al tiempo que numerosos generales y políticos pasaron al otro lado del río para refugiarse en Brazzaville, capital del Congo.
Kabila dijo que formará un gobierno transitorio de salvación nacional en un plazo de tres días y convocaría a una asamblea dentro de 60 días para redactar una nueva constitución.
Dijo no tener preocupación sobre Mobutu. Puede quedarse, si quiere, en su aldea, dijo.
Los rebeldes asumieron el poder en Zaire
Laurent Desiré Kabila se proclamó jefe de Estado de la "República Democrática del Congo"; saqueos y júbilo en Kinshasa
KINSHASA, 17 (Reuter).- Los rebeldes entraron hoy en Kinshasa sin resistencia del ejército y su jefe, Laurent Desiré Kabila, se proclamó jefe de Estado.
Mientras jubilosos habitantes de la capital saludaban a los guerrilleros, soldados del ejército del derrocado presidente Mobutu Sese Seko se quitaban sus uniformes de combate o escapaban de la ciudad.
En el lujoso barrio capitalino de Binza, testigos presenciales dijeron que algunos residentes efectuaron saqueos antes de la llegada de los rebeldes.
Mobutu se encontraba hoy en su palacio de Gbadolite, en la región selvática del norte de Zaire, y se esperaba su salida hacia el exilio de un momento a otro. Fuentes marroquíes dijeron que Mobutu y su familia se dirigían hacia ese país.
Kabila, en un comunicado leído en una conferencia de prensa en Lubumbashi, en el sureste del país, indicó que se hacía cargo del poder con la aceptación de los generales de Kinshasa.
Cambio de nombre
"El señor Laurent Desiré Kabila asume desde hoy las funciones de jefe de Estado de la República Democrática del Congo", señaló el comunicado del líder de la Alianza de Fuerzas Democráticas para la Liberación de Congo-Zaire (AFDL).
Los rebeldes se refieren a Zaire como El Congo, nombre utilizado antes de la independencia de Bélgica en 1960. Mobutu rebautizó el país con el nombre de Zaire en 1971.
"De acuerdo con informes de los generales, cada uno de ellos está listo para recibir órdenes mías", subrayó Kabila.
La radio estatal de Zaire leyó un comunicado firmado por el general Likulia Bolongo, el último primer ministro del ahora ex presidente Mobutu Sese Seko, en el que se exhorta a todos los soldados del ejército a regresar a sus trincheras y se hace un llamamiento a los civiles a quedarse en casa.
En las postrimerías del día, una columna de aproximadamente 200 soldados, algunos portando armas o paquetes sobre sus cabezas, se dirigía hacia el sitio conocido como la "playa", en el río Zaire, donde se hallaban anclados transbordadores que hacen la travesía entre Kinshasa y Brazzaville, capital del Congo.
Gracias a los "libertadores"
Habitantes de la capital ondeaban ramas de árboles, como símbolo de libertad, y se acercaban a los guerrilleros a quienes les agradecían y les llamaban "libertadores".
Tiroteos esporádicos se escuchaban en algunas partes de la ciudad de cinco millones de habitantes, pero Francia, uno de los cinco países occidentales que tienen tropas a lo largo del río en El Congo, dijo que no había planes inmediatos de evacuar a ciudadanos extranjeros.
Con anterioridad, un diplomático informó que guardias presidenciales de la tribu Nbgandi, de Mobutu, dieron muerte anoche al ministro de Defensa de Zaire y jefe de personal del ejército, general Mahele Lieko Bokungo, en Kinshasa.
De acuerdo con diplomáticos, Mahele estaba planeando reunirse con Kabila para discutir la entrega del poder.
Mientras tanto, en Brazzaville, capital del Congo, varios testigos dijeron que un hijo de Mobutu, el capitán Mobutu Kongolo, llegó allí hoy después de escapar por el río Zaire desde Kinshasa, a bordo de una lancha rápida, junto con otros 20 hombres.
Kabila, de 56 años de edad, y sus guerrilleros se levantaron en armas en octubre último tras una disputa sobre la nacionalidad zaireña para la tribu de los tutsis.
El líder rebelde, quien luchó contra Mobutu por más de 30 años, afirmó que establecería un gobierno de transición dentro de 72 horas y llamó a las tropas del ejército a deponer sus armas.
Por ahora, nada de elecciones
Asimismo, prometió formar una asamblea constituyente dentro de 60 días para que elabore una nueva Constitución de transición.
Estados Unidos, las Naciones Unidas y el presidente de Sudáfrica, Nelson Mandela, que han estado tratando de concebir una transición pacífica del poder, continuaban hoy ejerciendo presión sobre Kabila para que conduzca un gobierno de transición y convoque a elecciones.
Evacuarán a refugiados
BRAZZAVILLE, 17 (AFP).- Un convoy humanitario partió hoy de esta ciudad para recoger en el Norte del Congo a unos miles de refugiados, en su mayoría ruandeses, llegados recientemente de Zaire, informaron fuentes de la Cruz Roja congoleña.
El convoy, fletado por el gobierno congoleño, debía trasladarse primero a Makotti-Poko (al Sur del río Congo, 350 km al Norte de Brazzaville) donde se han reunido cerca de 800 refugiados.
Después debe continuar remontando la corriente hasta Lukolela y Liranga, a donde llegaron en los últimos días cerca de 3.500 refugiados ruandeses, zaireños y burundeses, tras haber atravesado el río que sigue la frontera.
Según el jefe del convoy, el coronel Alexandre Ndzabatu, la expedición tiene como objetivo "recoger y llevar a 2.000 refugiados a Brazzaville, desarmar a los que estén armados" y distribuirles medicamentos y alimentos.
Se necesitarán dos viajes de unos 15 días para cumplir con este objetivo, precisó.
Kabila, un rebelde que tardó 30 años en llegar al poder
El líder rebelde Laurent Desiré Kabila combatió a Mobutu Sese Seko durante más de treinta años, pero sólo necesitó siete meses para desalojarlo del poder.
Los regímenes dictatoriales de larga duración suelen desplomarse, como demostró el periodista polaco Ryszard Kapuscinski en relación a la caída de Reza Pahlevi en Irán, por un simple error de cálculo.
Tras la guerra civil que desangró a Ruanda, miles de hutus, etnia a la que pertenece Mobutu, huyeron al Zaire, temerosos de que los tutsis triunfantes vengaran las masacres ocurridas en el país vecino. El presidente zaireño los refugió en insalubres campamentos en el noreste del país. Su falta de perspicacia quedó en evidencia cuando, como contrapartida, decidió expulsar hacia Ruanda a los tutsis zaireños instalados en la comunidad de Banyamungele (de 400.000 habitantes), ubicada en la misma zona oriental y a los que su gobierno, sistemáticamente, negó la nacionalidad que reclamaban.
En esas circunstancias, surgió la figura de Kabila. Veterano guerrillero en la lucha contra el régimen de Kinshasa, aliado natural, según las conveniencias, de Moscú o de Pekín durante la guerra fría, obtuvo un respaldo tácito y sorpresivo de los Estados Unidos. La Casa Blanca, después de sostener en el poder al anticomunista Mobutu durante décadas, le bajó el pulgar. Una decisión estratégica con la que sacó un cuerpo de ventaja a Francia, que quedó atada al "leopardo" -como se conoce al dictador- en la puja de influencias en la región.
Kabila no es, como suele afirmarse erróneamente, de la familia tutsi. Nació en Shaba, en el sur del país africano, pero ha vivido en las montañas cercanas a Bayamungele desde 1965, cuando se unió a la rebelión encabezada por Pierre Mulele, un ex ministro del gobierno socialista de Patrice Lumumba.
"He estado en la comunidad de Bayamungele toda mi vida. Muchos de ellos me han respaldado durante mi larga lucha contra el régimen, pero lo principal es que todos somos zaireños", señaló recientemente. El objetivo de sus declaraciones era negar que su objetivo fuera instalar en el corazón del continente negro, como denunciaba el gobierno, una suerte de sangrienta "Tutsilandia".
En realidad, este combativo francófono pero que se expresa en un fluido inglés, fue elegido unánimente por los tutsis como coordinador de la Alianza de Fuerzas Democráticas para la Liberación del Congo, una oscura coalición formada por cuatro partidos poco antes del 18 de octubre último, día en que comenzó la rebelión.
Según diversos analistas, su designación como jefe fue un punto a favor del levantamiento, que favoreció el apoyo de otros grupos opositores zaireños, algo que debilitó con mayor celeridad la decaída autoridad de Mobutu. Enfermo de cáncer, sólo en ese momento descubrió el viejo patriarca la fragilidad y la carcoma en que estaba sumido su otrora poderoso imperio.
Cuando las fuerzas rebeldes tomaron en el mes de marzo Kisangani y Lubumbashi (tercera y segunda ciudades del país, respectivamente), Kabila, más relajado, cambió su imagen: la ropa de fajina fue reemplazada por vestimenta occidental, un simbólico intento de tranquilizar al desconfiado Occidente.
A partir de entonces, su gobierno paralelo obtuvo un importante reconocimiento extraoficial cuando una empresa minera norteamericana le adelantó, en plena guerra civil,cincuenta millones de dólares para explotar en el futuro los ricos depósitos de cobre y cobalto ubicados en el sur del país.
El Che Guevara, que conoció a Kabila a mediados de los sesenta durante una de sus visitas a Africa, lo definió como el único hombre con condiciones de dirigir a las masas zaireñas. Sin embargo, dejó más críticas que elogios para el incipiente revolucionario: la falta de una ideología que guie la acción y su escaso espíritu de sacrificio. "Es joven y puede ser que cambie. Pero también tengo mis reservas de que pueda superar sus actuales defectos".
El Kabila que hoy llega al poder, más maduro, sigue siendo una incógnita. En la parte del país que dominó en los últimos meses, prohibió a todos los partidos políticos, excepto el suyo. Seguía prometiendo que en un año convocaría a elecciones. Idéntica medida había tomado en 1965 su predecesor, el odiado Mobutu.
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