
Zorreguieta defendió su actuación pública
Declaración del padre de Máxima
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El siguiente es el texto completo que el señor Jorge Zorreguieta, padre de Máxima Zorreguieta, dio a conocer ayer, al tiempo que en La Haya se informaba del compromiso de su hija con el heredero de la corona holandesa.
Considero necesario un esclarecimiento ante el pueblo de los Países Bajos sobre mi participación en el gobierno militar desde abril de 1976 hasta marzo de 1981. Hasta ahora había guardado silencio, ya que entendía que se trataba de cuestiones privadas de mi hija Máxima, y, además, porque tanto ella como el príncipe así me lo pidieron. Sin embargo, las continuas acusaciones que nos afectaron a mi familia y a mí, que considero injustificadas, me obligan a expresar: 1. La situación en la Argentina en marzo de 1976 era de caos económico, social y político durante el gobierno de Isabel Perón. Hubo coincidencia en los partidos políticos, sindicatos obreros, entidades empresarias y la opinión pública en general para que las Fuerzas Armadas pusieran orden en el país y así poder llegar a una democracia estable y pacífica.
2. En un país como la Argentina, donde el agro tiene tanta importancia y que había sido castigado por sucesivos gobiernos, era fundamental poner al sector en marcha, por lo que, en el contexto de desintegración nacional de principios de 1976, no podía negar en abril de 1976 mi colaboración como subsecretario de Agricultura y luego, a partir de 1979, como secretario. Debo aclarar que a diferencia de muchos otros países y aunque parezca extraño, la Secretaría de Agricultura fue un organismo técnico que depende del Ministerio de Economía sin acceso a las reuniones de gabinete de ministros.
3. El ofrecimiento del cargo en 1976 estuvo muy relacionado con el hecho de que ya llevaba 16 años ocupando cargos en la dirigencia gremial agraria, entre ellos la presidencia de la Comisión Coordinadora de Entidades Agropecuarias, que reunía a entidades de diversos cultivos y regiones, la presidencia de la Comisión de Enlace Agropecuario formada por las Cooperativas Agrarias y entidades rurales en general.
4. A partir de 1969 se desarrolló en forma creciente la acción subversiva con actos terroristas, toma de cuarteles militares, comisarías y de pueblos en la provincia de Tucumán, fundamentalmente por parte de las agrupaciones de Montoneros y del Ejército Revolucionario del Pueblo. La lucha contra la subversión por parte de las Fuerzas Armadas comenzó antes de 1976 por orden de la presidente constitucional Isabel Perón.
5. En la Secretaría de Agricultura no se tuvo conocimiento de las características de la represión que se llevó a cabo. Como eran grupos militares independientes que actuaban contra células guerrilleras también independientes los detalles de las acciones constituían un secreto militar al que no teníamos acceso. Más aún, en mis frecuentes viajes al exterior en carácter oficial -Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Trigo 1977-1979, visitas oficiales a Gran Bretaña, Francia, Alemania, Bélgica, Austria e Italia- no se me hizo ningún reclamo ni mención sobre violación de derechos humanos en la Argentina. Lo que sí vivíamos eran las amenazas y los atentados contra funcionarios como yo y contra nuestras familias, lo que constituyó un factor constante de inseguridad y temor en nuestros hogares.
6. A partir de 1984 se conocieron los excesos cometidos durante la represión. Los rechazo totalmente, ya que no puedo aceptar en ningún caso el secuestro, la muerte y la tortura de personas. Siento gran dolor que durante el gobierno del que formé parte se hayan cometido dichas violaciones a los derechos humanos.
7. En todos los años transcurridos desde entonces he participado en la vida democrática de mi país tanto ante nuestro Parlamento como ante los distintos niveles del Poder Ejecutivo durante los gobiernos constitucionales de los doctores Alfonsín, Menem y De la Rúa, sin tener que sufrir reproche alguno por haber ejercido una tarea técnica a favor de la agricultura de mi país en un momento muy difícil. Agrego que en 1983 fui designado presidente de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Azúcar 1983-1984, con el apoyo explícito de la Comunidad Económica Europea. Además, destaco que compatriotas que participaron en el mismo gobierno que yo participé fueron posteriormente parlamentarios, ministros y funcionarios en gobiernos democráticos.
8. Creo en la democracia y en los derechos del hombre, principios en los que he educado a mis hijos y que sustento firmemente.
9. En resumen, actué de buena fe arriesgando mi vida y la de mi familia para llevar a cabo un trabajo específico en el área de agricultura y que no tuvo ninguna relación con la represión que se llevaba a cabo entonces.
10. Como todo padre, sería para mí fundamental acompañar a mi hija Máxima en su casamiento. Sin embargo, contactos con el gobierno de los Países Bajos me han llevado a la conclusión que las controversias que surgirían de mi presencia en la boda podrían tener un impacto negativo en el rol y la posición futura de mi hija como miembro de la Casa Real de los Países Bajos. Teniendo esto en cuenta, estoy dispuesto a no estar presente en el casamiento.
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